Inicia el nuevo juicio por el caso Maradona: “No hicieron nada para evitar que muriera”
En la primera audiencia, la fiscalía calificó a los médicos y enfermeros imputados de conformar “una banda de improvisados” que “abandonó a su suerte” al ídolo argentino


“Olé, olé, olé, Diegoo, Diegoo”, cantaba con alguna circunspección un puñado de aficionados, en la puerta de los tribunales de San Isidro, en las afueras de Buenos Aires. Sostenían una bandera con la imagen de Maradona vistiendo la camiseta de la selección argentina, junto a una inscripción: “Justicia por D10s”. Superando un enjambre de funcionarios judiciales, policías y periodistas, dentro del edificio comenzaba en la mañana de este martes un nuevo juicio por la muerte del exfutbolista argentino. Siete profesionales de la salud son acusados de homicidio por haber “desatendido” y propiciado que, el 25 de noviembre de 2020, falleciera el Pelusa. Los mismos imputados habían empezado a ser juzgados el año pasado, pero aquel proceso se anuló cuando se descubrió que, en secreto, una de las juezas participaba de la grabación de las audiencias para protagonizar una película sobre el juicio.
El proceso oral se desarrolla con nuevos jueces, ante quienes declararán más de un centenar de testigos. En la primera jornada, la sala de audiencias reunió a las hijas de Maradona, su última pareja y otros familiares, con los cuatro médicos, un psicólogo y dos enfermeros acusados, que afrontan posibles penas de entre 8 y 25 años de prisión.

El deceso de Maradona se produjo en plena pandemia de la covid-19. El entonces entrenador había sido sometido a una cirugía craneal por un hematoma subdural y, en circunstancias que la justicia deberá determinar, se resolvió que su rehabilitación se realizara en internación domiciliaria. En una casa en un barrio privado de la localidad bonaerense de Tigre, presuntamente sin los dispositivos médicos adecuados, pasó sus últimas dos semanas de vida. En el marco de un crítico cuadro general que incluía enfermedad renal crónica, cirrosis, insuficiencia del corazón, deterioro neurológico y adicciones, entre otras dolencias, el desenlace lo provocó un paro cardíaco.
“Todos los imputados abandonaron a su suerte a Diego Armando Maradona, condenándolo a la muerte”, alegó el fiscal Patricio Ferrari, al presentar los lineamientos de la acusación. “La prueba va a mostrar que se trató de una internación domiciliaria sin precedentes, cruel, lapidaria, desprovista de todo”, indicó. El fiscal calificó a los acusados como “una banda de improvisados” y aseguró que “no hicieron nada para evitar que Maradona muriera”. “La indiferencia criminal los tuvo a todos como responsables”, concluyó.

A la cabeza de las responsabilidades, la fiscalía ubicó al neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz. Con diferentes grados de participación, a todos ellos les atribuyó haber omitido asegurar que la internación domiciliaria contara con los recursos necesarios, no haber realizado los debidos controles ni la correcta administración de medicamentos y haber ignorado síntomas de alerta, entre otras cosas. Al enfermero Ricardo Almirón le imputó no haber controlado los signos vitales de Maradona.
La fiscalía también acusó de incumplir sus deberes a los médicos Pedro Di Spagna, Nancy Forlini y el enfermero Mariano Perroni, designados por las empresas de salud involucradas (Swiss Medical y Medidom) para supervisar y coordinar la atención del excapitán del seleccionado argentino de fútbol.
“Diego Maradona fue asesinado”, sentenció el abogado Fernando Burlando, representante de Dalma y Gianinna, dos de las hijas del 10, al abrir las exposiciones de las querellas. Según Burlando, “alguien que aún hoy se oculta en las sombras” convocó a los profesionales de la salud acusados, quienes incurrieron en “acciones prácticamente demenciales” que derivaron en la muerte del extrenador. Si bien no lo nombró, su alusión pareció apuntar a Matías Morla, exabogado de Maradona, enfrentado con sus hijas mayores. Con otros términos y señalamientos, las demás partes querellantes del juicio adhirieron a las imputaciones contra los siete acusados.

Luego, antes de que la primera audiencia entrara en un cuarto intermedio, fue el turno de las defensas. Todas proclamaron la inocencia de los acusados, cuestionaron los lineamientos de la fiscalía e intentaron desvincular la muerte de la conducta de los imputados.
Los defensores de Luque, Francisco Onetto y Roberto Rallín, por caso, argumentaron que la acusación es inconsistente y contradictoria, e insistieron en que Maradona murió a causa de un infarto, no por un cuadro de dolencias desatendidas. “Si Diego estuviera vivo, diría que no condenen a Luque”, dijo Rallín, un comentario que provocó protestas de las hijas de Maradona. Otro aspecto resaltado por las defensas fue la peculiaridad del astro futbolístico como paciente. “El encargado de la salud de Maradona era el propio Maradona, que tomaba decisiones, algunas correctas y otras incorrectas”, planteó el abogado Vadim Mischanchuk, defensor de Cosachov.
Las audiencias se realizarán los martes y jueves y continuarán, se estima, durante al menos tres meses.
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