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El movimiento contra el aborto y contra los derechos LGTBIQ+ pierde con Orbán su modelo a seguir

Grupos de la derecha católica española, con conexiones con el líder húngaro antes que Vox, se quedan sin su faro. Dos centros pro-Orbán de Budapest, el CDF y el MCC, han tejido alianzas y desarrollan actividad en España

Emisión de un mensaje de Viktor Orbán en un acto de Vox en Madrid en 2022.Jesús Hellín (Europa Press)

Subido a un estrado, junto a un crucifijo, en el aula magna de la Universidad San Pablo CEU, en Madrid, Viktor Orbán proclamó lo que a su juicio es un mandato divino para los cristianos, “también los políticos”: “Dios nos ha nombrado vigías”, dijo. Era 2012. Aunque aún no había salido del Partido Popular Europeo, el primer ministro húngaro ya repetía una alerta sobre la supuesta amenaza a las esencias cristianas de Occidente que con el tiempo se convertiría en distintivo de la extrema derecha en todo el continente. Y le sumaba un discurso mesiánico, con él mismo como protector de las “raíces cristianas” de Europa, que entusiasmó a la audiencia de aquel acto organizado por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).

Aunque se ha enfatizado el impacto político y financiero que la caída de Orbán puede tener para Vox, las conexiones del jefe del Fidesz en España van mucho más allá y son —como demuestra el acto de 2012— incluso anteriores al nacimiento en 2013 del partido. Así que no solo la formación de Santiago Abascal ha perdido un referente y sufrido el debilitamiento de unas conexiones con el resultado del domingo. El avispero de organizaciones partidarias de inspirar la política en ideas religiosas para impulsar medidas restrictivas en derechos LGTBIQ+, familia, aborto y eutanasia, lleva años con Orbán colocado en los altares. De Abogados Cristianos a Hazte Oír, de Red Política de Valores a NEOS, numerosos grupos han perdido a un “vigía”, usando los términos del propio Orbán, que ha contado al menos con dos organizaciones de su órbita que han tejido alianzas y desarrollan actividad en España.

Felipe González Santos, investigador especializado en extrema derecha en la Universidad de Londres y en la de Babeș-Bolyai, en Rumania, señala que para el activismo cristiano radical Orbán es tan importante porque fue el “primer” político “capaz de experimentar” desde el poder las medidas “prioritarias” de esta familia ideológica en asuntos morales, sexuales y de familia, y también de defenderlas dentro de una “batalla cultural” contra la izquierda. “Además, las presentaba como hegemónicas”, añade González Santos, que matiza que en realidad siempre contaron con importante oposición en la sociedad húngara.

El historiador Steven Forti, también especializado en extrema derecha, coincide en el motivo central por el que Orbán es “clave” en el “mundo integrista cristiano”: porque demostró que las medidas “en defensa de la familia tradicional y contra el aborto y lo que llaman lobby gay" no son solo una demanda a voz en grito en las manifestaciones derechistas en Madrid, sino algo que puede llegar al boletín oficial de un Estado de la UE.

Los Propagandistas

La relación de estos grupos con el orbanismo ha ido más allá de la sintonía ideológica para alcanzar la cooperación con elementos del régimen. Un caso destacado es la ya citada Asociación Católica de Propagandistas, promotora de las universidades y colegios CEU y responsable de aquel acto de Orbán en 2012 en Madrid en el que ofició como presentadorJaime Mayor Oreja, entonces eurodiputado del PP. “Es un referente de la libertad”, dijo el exministro sobre el líder húngaro, que no tardó en volver a España. Fue al año siguiente, con la misma entidad anfitriona, en Bilbao.

Durante toda la etapa de poder de Orbán, los Propagandistas —impulsores del periódico El Debate y del laboratorio de ideas CEU-CEFAS— han presentado numerosas políticas húngaras como ejemplos a seguir. Hungría es una nación “proscrita” por la UE cuyas medidas en “defensa de la familia y de la vida” hay que “mirar”, declaró en 2022, dentro de una campaña antiabortista, Carmen Fernández, entonces directora del Instituto de la Familia del CEU y hoy secretaria general de la ACdP. Dos años después, en 2024, el CEU editó y presentó en Madrid, con la participación de su autor, el ensayo La estrategia húngara, que presume de “desmitificar las ideas tendenciosas” de los “medios occidentales” sobre Orbán

Conexiones en Madrid

La ACdP es asidua cooperadora del Centro de Derechos Fundamentales (CDF), un laboratorio de ideas próximo al Fidesz que en 2024 abrió sede en Madrid dentro de la estrategia de Orbán de expandir su influencia. Foco incesante de propaganda pro-Orbán, la sede ha servido para tejer relaciones en Madrid. NEOS, la fundación liderada por Mayor Oreja que pretende unir al PP y Vox en torno a valores ultraconservadores, forma parte de la nómina de grupos que han colaborado con el CDF. La entidad húngara premia además cada año con un viaje a Budapest a los mejores alumnos del ISSEP, un centro de formación y difusión de ideas que abrió en Madrid en 2020 y que está vinculado a Vox a través de próximos a Abascal como su asesor Kiko Méndez-Monasterio.

En la inauguración del CDF en Madrid también estuvo representada la Asociación de Abogados Cristianos, presidida por la activista contra el aborto Polonia Castellanos, otra fascinada por Orbán, que se ha hecho popular por sus denuncias por ofensa contra los sentimientos religiosos y sus intentos de paralizar eutanasias. Todas estas entidades comparten adhesión al ideario de Orbán, que quieren aplicar en España. Y no son las únicas. Se suman Enraizados, Hazte Oír... “Necesitamos un Orbán en España”, ha sostenido Ignacio Arsuaga, presidente de Hazte Oír, para evidenciar la —a su juicio— falta de compromiso de la derecha española contra el “lobby Lgtbi” y el aborto. Entre las medidas húngaras que más enardecimiento provocan está la que obliga a las madres a escuchar el latido fetal antes de abortar, iniciativa que quiso copiar Vox en Castilla y León y con la que los grupos “provida” presionan en las autonomías donde los dos partidos de derechas tienen mayoría.

Una red cristiana

La admiración por Orbán es la regla en al avispero de la derecha católica. Red Política de Valores, la organización internacional de políticos cristianos con sede en Madrid que organizó en 2024 en el Senado una cumbre antiabortista, presenta desde su origen en 2014 el modelo húngaro como un resumen de todo lo que los gobiernos occidentales tienen que hacer. La máxima expresión de esta admiración tiene nombre: Katalin Novák, que en reconocimiento a su papel como secretaria de Estado de Juventud y Familia de Hungría fue nombrada en 2019 presidenta de Red Política de Valores, cargo que dejó en 2022 tras ser elegida presidenta de Hungría.

Todo acabó mal para ella. En 2024 tuvo que dimitir como jefa del Estado tras el escándalo provocado por su indulto al encubridor de un pederasta. Aquel caso también se llevó por delante la carrera de la que había sido ministra de Justicia cuando se concedió el indulto, Judit Varga, hasta entonces otro referente de Red Política de Valores por “fortalecer a la familia”. Zigzagueos de la política, Varga había sido hasta el año anterior esposa de Péter Magyar, el hombre que ha derrotado a Orbán.

Red Política de Valores también es prueba de que Vox no es el único partido donde hay admiradores de Orbán. De su consejo asesor forma parte Javier Puente, exsenador del PP, militante del partido, alto cargo del Gobierno de Cantabria y presidente de la asociación antiabortista Familia y Dignidad Humana, que en 2022 afirmaba que en asuntos de “familia” y “vida” España debía “copiar” a Hungría.

El futuro del CDF y el MCC

La derrota de Orbán abre incógnitas sobre cuál va a ser el futuro de grupos en la órbita del régimen del Fidesz como el CDF y el laboratorio de ideas Mathias Corvinus Collegium (MCC). Ambos tienen actividad en España. Si el primero abrió en Madrid en 2024, el segundo organiza visitas a España al menos desde 2022 y tiene conexión con organizaciones españolas, como el ISSEP de Madrid, al menos desde un año después.

Considerado por la politóloga experta en ultraderecha Anna López una factoría de “élite política e intelectual afín al nacionalismo iliberal” para nutrir el régimen de Orbán, una de las apariciones más destacadas del MCC en España fue la presentación el año pasado en Madrid de un informe que detallaba los pasos necesarios para desmantelar la UE en un acto del think tank húngaro junto a su par polaco Ordo Iuris, Vox y el CDF.

Para el historiador Forti, autor de Extrema derecha 2.0 (Siglo XXI, 2021), es precipitado pensar que el CDF y el MCC —una de cuyas figuras más destacadas es el antiguo funcionario comunitario español Rodrigo Ballester— van a colapsar por haber caído Orbán. ¿Por qué? En primer lugar, analiza, porque está demostrado que los centros ideológicos de extrema derecha con despliegue internacional pueden sobrevivir incluso sin gobiernos afines en sus países. Ni Ordo Iuris en Polonia desapreció cuando perdió el poder Ley y Justicia ni tampoco la Fundación Heritage ha necesitado a Donald Trump en la Casa Blanca para ser influyente, expone el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona. En segundo lugar, porque está por ver, señala Forti, qué hará Magyar, “un nacionalista conservador”, en relación con estos grupos, y también cómo se adaptarán los mismos al nuevo mapa de poder húngaro.

El balance final que hace Forti es que la caída de Orbán es un “golpe duro” para la “internacional reaccionaria” en general y para el “cristianismo integrista” en particular, pero que el despliegue del orbanismo fuera de Hungría está tan “consolidado” que darlo por amortizado porque ha caído el jefe es imprudente. Coincide González Santos. Aunque con menos fuerza, el investigador cree que “el entramado continuará”. Ni el CDF ni el MCC respondieron a EL PAÍS.

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