Detenido en Madrid uno de los jefes de la DZ Mafia, la narcobanda que desafía al gobierno francés
Walid Bara había sido condenado en ausencia por un tribunal francés a 25 años de cárcel por un doble crimen horas antes de su arresto en España

Agentes de la Policía Nacional detuvieron la noche del pasado martes en el centro de Madrid a Walid Bara, alias Fondu, presunto jefe de la DZ Mafia, la organización marsellesa que controla el tráfico de drogas en el sur de Francia y que en los últimos meses se ha convertido en una de las principales preocupaciones en materia de seguridad del gobierno de Emmanuel Macron. Bara, de 40 años, vivía en la capital “aislado”, sin relacionarse con nadie y utilizando numerosas medidas de seguridad para no ser localizado, según ha detallado este miércoles el Ministerio del Interior en una nota. “No le conocían ni los vecinos del piso donde residía y salía a la calle lo mínimo, para comprar comida”, añaden fuentes cercanas a la investigación consultadas por EL PAÍS. Cuando fue capturado cerca de la vivienda de alquiler que ocupaba en la plaza de la Cruz Verde, en el Madrid de los Austrias, Fondu portaba documentación francesa falsa y no iba armado.
El cabecilla estaba en busca y captura desde mayo de 2024, cuando huyó tras salir de prisión pese a estar imputado en cuatro casos, tres de ellos por asesinatos. Su liberación se debió a una sucesión de errores y fallos de procedimiento. El jefe de la DZ Mafia ahora detenido tenía desde entonces cuatro órdenes europeas de detención y entrega (OEDE) emitidas por Francia por diferentes delitos y ha sido arrestado solo unas horas después de que un tribunal francés lo hubiera condenado en rebeldía a 25 años de prisión por su implicación, junto a otros miembros de la organización, en un doble crimen cometido en un hotel de Marsella en 2019, en el transcurso de una guerra por el control del narcotráfico.
Cuando fue detenido, Bara reconoció a los agentes que conocía la pena que le acababa de imponer un tribunal francés. “Hizo un pequeño amago de huir, pero al verse rodeado de un amplio dispositivo policial no opuso resistencia”, señala un agente que participó en su arresto. El delincuente, catalogado como “muy peligroso”, también preguntó a los policías cómo habían conseguido dar con él. Fondu había evitado en los dos últimos años mantener ningún tipo de contacto con su familia y amigos para evitar, precisamente, que se diera con su paradero.
La Policía cree que Bara se instaló en España poco después de huir hace dos años ―“ya hablaba español con cierta fluidez”―, pero no fue hasta tres semanas atrás cuando las pesquisas permitieron situarlo en Madrid. Hasta entonces se le había buscado en otros lugares, principalmente en la costa mediterránea, pero sin éxito. “No descartamos que se hubiera movido por otros lugares, pero si lo hizo, supo cómo ocultar su rastro”, señalan fuentes policiales. En todo este tiempo ha utilizado diversas identidades falsas, lo que, unido a su capacidad para no relacionarse con nadie, ha convertido su localización “en una investigación compleja” en la que han colaborado agentes de la Police Nationale de Francia y de la red ENFAST (siglas en inglés de la Red Europea de Equipos de Búsqueda Activa de Fugitivos), que se desplazaron a España.
Cuando se produjo el asesinato por el que ha sido condenado, la banda aún no estaba estructurada como tal ni recibía el nombre por el que se le conoce en la actualidad. Más tarde, justamente a través del contacto en la cárcel de sus miembros, la organización comenzó a tomar forma. La DZ Mafia nació en 2023 en el barrio de La Paternelle, al norte de Marsella. Una cité, una de esas zonas residenciales urbanas con inmensas torres de hormigón construidas tras la independencia de Argelia para alojar a centenares de miles de pieds noirs (emigrantes que huyeron del país norteafricano a principios de los años 60 por la guerra de independencia) y convertidos en la actualidad en fuertes donde se parapetan las bandas.
Esta zona, ubicada a la salida de la autopista A7, tiene un inmenso valor estratégico y logístico, y fue el escenario de una guerra sangrienta entre el entonces clan dominante ―los Yoda― y la recién nacida DZ Mafia (las siglas remiten a la palabra Argelia en árabe y en lenguas bereberes, Dzayer). El resultado fue la desaparición de los primeros y una cierta pacificación. También el ascenso de personajes como Karima Harrat, instigador del asesinato de Farid Tir, un narcotraficante, y Mohamed Bendjaghlouli, un amigo de este en una habitación del hotel Formule 1, el crimen por el que acaba de ser condenado Bara.
Hoy la DZ Mafia es una organización horizontal, más parecida a los carteles mexicanos que a las tradicionales mafias italianas. Responden a un funcionamiento basado en redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea como Telegram, Snapchat o Signal. “Funcionan como un McDonald’s, como franquicias”, explican fuentes policiales francesas a este periódico. La DZ Mafia aporta el nombre, la imagen, los estupefacientes…, pero hay una cierta independencia de cada uno para actuar. Además, sus jefes la gestionan a distancia, desde otro país o desde la prisión, como ha ocurrido con varios de los condenados en el recién celebrado juicio.
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