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Alcaraz abandona el Godó por una lesión en la muñeca: “Es más serio de lo que pensábamos”

El número dos, atendido en el estreno del martes ante Virtanen, renuncia a jugar los octavos e inicia una contrarreloj para llegar a la cita inmediata de Madrid

Alcaraz, durante su comparecencia ante los periodistas en el Reial Club de Tenis Barcelona (RCTB).Alejandro García (EFE)

Los indicios no eran demasiado positivos. “No tengo miedo a decir que quizá tocaba descansar esta semana, porque jugamos un Masters 1000 la anterior [en Montecarlo] y luego vienen Madrid, Roma y Roland Garros…”, le comentaba Carlos Alcaraz a Àlex Corretja el martes, después de resolver el estreno en el Godó frente a Otto Virtanen y con gesto de que no las tenías consigo. El tenista había sido atendido al noveno juego de unas “molestias” en la muñeca derecha que confiaba que se quedasen en eso, “molestias”. Al día siguiente tenía reservada dos horas para ejercitarse por la mañana, de doce a dos, pero no apareció. Y a eso de media tarde, un mensaje de la organización anticipó las malas noticias: “Atención, a las cinco y media habrá una comparecencia de Alcaraz”.

Con el rostro apesadumbrado y acompañado con su agente, también cara de circunstancias, el murciano (22 años) irrumpió en la sala de conferencias del Reial Club de Tennis Barcelona (RCTB) y confirmó los malos presagios de unos minutos antes. Este jueves no saltará a la pista para enfrentarse al checo Tomas Machac, como tenía previsto. “Es raro y difícil sentarme aquí por segunda vez [hace dos años sucedió un percance similar] y comunicar que no voy a poder seguir en el torneo. Como ya pudisteis ver en el partido, después de un resto se me venció la muñeca y el dolor fue yendo a más. Creía que no iba a ser así, pensaba que eran solo molestias, pero vistas las pruebas de hoy es una lesión más seria de lo que todos esperábamos”.

Después de ser examinado por su preparador físico y fisioterapeuta, Juanjo Moreno, y de la revisión médica posterior, Alcaraz decidió cancelar el entrenamiento y actuar en consecuencia. “Voy a escuchar a mi cuerpo”, advertía dos días antes, a su llegada al barrio de Pedralbes tras haber perdido la final de Montecarlo contra Jannik Sinner. Y esa muñeca —zona del túnel carpiano— le dice que debe frenar, así que la prudencia por delante. “Al final, debo escucharlo para que no me repercuta de cara al futuro. Nunca me gusta borrarme de un torneo y menos de uno especial como este, pero, con mucha tristeza, tengo que volver a casa para empezar la recuperación e intentar estar lo más sano posible para los torneos que tengo por delante”.

Ese horizonte inmediato afecta a Madrid, donde en poco más de una semana, el día 22, comenzará el torneo al que ya tuvo que renunciar hace un año debido, precisamente, a un contratiempo muscular que se produjo durante la final del Godó. Entonces, un pinchazo le invitó a parar y prevenir, aunque luego pudo regresar en Roma y triunfar tanto en el Foro Itálico como después en Roland Garros. En esta ocasión, la ambiciosa hoja de ruta del español vuelve a chocar con la realidad: cinco torneos seguidos, demasiado para cualquier físico. “La idea es jugarlos todos”, decía. Llegó “cansado” a Barcelona, donde triunfó en 2022 y 2023, y bastó ese mal gesto cuando todavía no se había cerrado el primer set ante Virtanen para cambiar la hoja de ruta.

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¿Madrid? Tal vez. Quizá sí, o quizá no. Inmediatamente, Alcaraz empezó la contrarreloj. “Espero que podáis verme en una pista lo antes posible”, se despedía el de El Palmar, que acompañaba su salida de la sala con el gesto afligido y un “lo siento”. Confiaba esta vez en completar la gira, pero la experiencia le dice que debe mirar a medio y largo plazo, y que un mal paso o una elección errónea a estas alturas podrían privarle de llegar en buenas condiciones a Roland Garros (a partir del 24 de mayo). No pudo hacerlo en 2022, fecha de su eclosión; tampoco en 2023 (muñeca) ni 2024, entonces dolorido del antebrazo; y tampoco pudo tener la continuidad en 2025 (isquio y aductor); este 2026 no cambia. Ni Nadal pudo cerrar el círculo del todo.

“Ahora escucho mucho mejor mi cuerpo. Si tengo que saltarme uno, me lo saltaré. No sé cómo serán los partidos, si ganaré, si perderé pronto, si serán muy exigentes físicamente… No lo sé. Pero sí puedo decir es que este año escucharé mucho mejor a mi cuerpo”, repetía el lunes. Ahora, Alcaraz regresará a Murcia y allí será supervisado por el médico Juanjo López para seguir el tratamiento correspondiente; en cualquier caso, conservador. No se entrenó apenas el primer día (un simple calentamiento) ni este miércoles, y la idea es que no exija la zona dolorida. Trabajará el físico para no perder ritmo ni sensaciones, pero hasta que no tenga garantías no volverá a empuñar la raqueta. Ante la duda, frenazo. Él y los suyos miran por una carrera de largo recorrido.

El físico de Alcaraz es particular; privilegiado, a la vez que con tendencia a quebrarse cuando los esfuerzos son demasiado continuados. Pese a que haya moderado ligeramente las acciones de riesgo, múltiples en los partidos a raíz de esas estiradas imposibles y las maniobras a la carrera, su estilo agresivo y el empleo casi constante de la fuerza en el golpeo le exponen a riesgos en cada compromiso. Se cae ahora de Barcelona, otra vez, de modo que Jannik Sinner refuerza su liderato —el italiano llegará a la Caja Mágica de Madrid con 390 puntos de ventaja, al perder el español los obtenidos por la final alcanzada el curso pasado en Barcelona, contra el danés Holger Rune— y el tenis aguarda con expectación los posibles acontecimientos.

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