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Málaga se lanza a por un Palacio de la Ópera como guinda a su apuesta cultural

Sin el apoyo del Ministerio de Cultura, la ciudad prepara la licitación de la obra de un gran auditorio que costará 210 millones de euros y para la que tampoco tiene aún los financiadores privados que necesita

Recreación del futuro Palacio de la Ópera en Málaga en una imagen cedida por el Ayuntamiento.

Tendrá una gran sala con capacidad para 1.900 espectadores y otra, más pequeña, para medio millar. Contará con numerosas instalaciones, como zonas de ensayo o restaurantes. Y será, posiblemente, el nuevo icono de Málaga. Pero de momento, eso sí, todos los verbos deben utilizarse en futuro porque el Palacio de la Ópera solo es posible verlo en imágenes recreadas por ordenador. Es la gran espina cultural que arrastra la ciudad desde hace décadas y su alcalde, Francisco de la Torre (PP), está decidido a sacársela a partir de la financiación propia y con la aportación de empresas y mecenas privados que, confía, pagarán la mitad de los 210 millones de presupuesto. La Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga también pondrán su parte, mientras que el Ministerio de Cultura ha rechazado hacerlo porque no lo considera una prioridad. “Todavía hay tiempo para que se sume, porque es un proyecto muy importante para Málaga”, explica De la Torre durante una conversación con EL PAÍS en la que confía que la licitación de las obras sea “en pocas semanas” y las obras puedan arrancar este año.

Al regidor malagueño se le ha atragantado este auditorio en los 26 años que lleva en el cargo, a diferencia de otros proyectos culturales que sí ha conseguido impulsar, como el Centre Pompidou o el Museo Ruso. En sus entrevistas, siempre relata que Málaga perdió una gran oportunidad hace ya casi dos décadas cuando la Sociedad General de Autores (SGAE) propuso construir un recinto musical en Andalucía y la Junta de Andalucía —entonces gobernada por el PSOE— decidió ubicarlo en Sevilla (el Cartuja Center, inaugurado en 2018). También más atrás, en los años 80, cuando el Gobierno se ofreció a pagar la infraestructura —como había hecho en Valencia o Murcia— a cambio de que el ayuntamiento cediera el suelo. “Y 40 años después resulta que no tienen dinero para ello, vamos para atrás. Creo que les ha faltado sensibilidad”, subraya De la Torre, que reivindica que “Málaga es la ciudad más grande de España y Europa sin auditorio reciente” y recuerda que el Teatro Cervantes fue construido en el siglo XIX y restaurado a finales del XX.

Hace unas semanas, durante la presentación de los presupuestos municipales, sorprendió la inclusión de una partida de cinco millones para la construcción del que, tras muchos años denominándolo auditorio, ha pasado a ser Palacio de la Ópera. Su presupuesto es de 210 millones de euros, lejos de lo que puede alcanzar el municipio por sí mismo. El alcalde explicó entonces su plan para conseguir el dinero. Por un lado, la aportación de 20 millones por parte del Consistorio, así como 25 millones más de la Junta de Andalucía y 10 de la Diputación Provincial, ambas lideradas por el PP. Por otro lado, el apoyo privado a través de distintos patrocinios: 40 millones por dar nombre al recinto ―hay interés confirmado de Cajamar— y 10 por hacerlo en la sala principal, así como otros cinco por hacerlo en la pequeña o el tour interactivo, todo a pagar en diez años. También busca mecenas: 25 empresas que den 400.000 euros durante cinco años para sumar dos millones. E incluso personas dispuestas a pagar entre 3.000 y 5.000 euros para poner su nombre en las butacas.

Para encontrar todo este apoyo, el ayuntamiento ha comenzado a enviar cartas y documentos a las empresas para presentarles el proyecto y captar financiadores. De momento, aseguran, una decena de compañías han dado ya el sí a ejercer de mecenas. A pesar de ello, el PSOE, en la oposición, ha señalado que la promesa de conseguir 110 millones por parte de privados es “otro proyecto virtual” del regidor, según su portavoz, Daniel Pérez. Más allá, según a las cuentas le seguirían faltando unos 45 millones, que son los que el consistorio ha calculado debería aportar el Ministerio de Cultura. De la Torre ya se lo pidió por carta al ministro, Ernest Urtasun, pero también a los titulares de Economía y Presidencia. Siempre ha obtenido la misma respuesta: No. Fuentes del gobierno recuerdan que Cultura ya invierte 18 millones en la nueva biblioteca pública de Málaga, actualmente en obras en el antiguo Convento de San Agustín y que contará con más de 5.400 metros cuadrados. “Es una prioridad”, subrayan desde el Ministerio.

De la Torre, sin embargo, sigue empecinado en el Palacio de la Ópera y cree que, antes o después, Cultura dará su brazo a torcer y se sumará al presupuesto. “Siempre tengo esa esperanza”, dice quien cree que el recinto —que estará a cinco minutos a pie de la estación de AVE— es indispensable para el crecimiento de Málaga, “pero es un proyecto incluso que va más lejos, también el resto de las provincias o Andalucía puede beneficiarse de él”.

Música, cine y eventos

El espacio ejercerá también de sede de congresos —se espera que acoja unos 200 eventos al año— para complementar el Palacio de Ferias, que se ha quedado pequeño, como demostró la San Diego Comic Con Málaga en septiembre pasado. Y para equilibrar unas cuentas “que solo con la Cultura no saldrían”. También podría acoger galas como las de los Goya —la de 2020 se realizó en el palacio de deportes porque no había otro sitio con la capacidad necesaria— y ser apoyo de festivales como el de cine español o jazz. De hecho, el arquitecto Ángel Asenjo, vicepresidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, siempre ha insistido en sus entrevistas en que este edificio debía ser tan representativo para el Festival de Málaga como el Kursaal para San Sebastián y, de hecho, cree que su mejor ubicación sería el dique de Levante, donde se prevé construir un hotel de 144 metros de altura. “La ubicación o el diseño se puede discutir, pero dotar de más equipamiento cultural a Málaga siempre es algo bienvenido. Siempre será, además, mejor que un rascacielos”, afirma por su parte Jesús Marín, decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Málaga, sorprendido de que el proyecto esté ligado desde sus orígenes a un uso comercial.

De hecho, el espacio tendrá a sus pies la futura Marina de San Andrés, con 566 atraques para embarcaciones de recreo, donde habrá una zona de ocio y restauración. Servirá para completar el uso cultural en la parcela 30.000 metros donde se levantará el palacio, adquirida por el Ayuntamiento malagueño en 2024 a cambio de nueve millones de euros y que en la actualidad es una zona de apoyo logístico a la actividad del puerto. El diseño está firmado por los arquitectos Federico Soriano y Agustín Benedicto, que ganaron el concurso de ideas celebrado en 2008. Pretende ser icono cultural y la guinda de la remodelación del margen derecho del río Guadalmedina. La zona oeste de la capital está inmersa en una rápida transformación desde que hace unos años se renovaron las instalaciones de la antigua Tabacalera para acoger el Museo Ruso, el Museo del Automóvil y el Polo Digital, entre otras iniciativas. Además, se han levantado tres grandes torres de 70 metros de altura —y otras dos ya previstas a su lado— y una más de 22 plantas —diseñada por Zaha Hadid, que incluye dos edificios más pequeños para 80 VPO— que se ubicará en la zona de El Bulto, para consolidar la zona oeste área como la nueva milla de oro local.

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