IU afronta nuevo desafío a sus 40 años: encajar en una alianza entre fuerzas “territoriales”
El diseño confederal de la coalición salida de Sumar causa inquietud en sectores de la histórica formación, la que menos rechazo suscita en el electorado de izquierdas

A punto de cumplir 40 años, la situación de IU presenta un punto contradictorio. Por una parte, es la fuerza de la izquierda alternativa —como indica una reciente encuesta de 40dB.— que menos rechazo genera entre los votantes de todo su espacio político, inmerso en un proceso de reconfiguración. Por otra, su encaje como fuerza estatal en la alianza de diseño confederal de fuerzas de Sumar, el proyecto de confluencia más avanzado, plantea un desafío que no está claro cómo se resolverá y que causa inquietud en la histórica formación en la que se integra el PCE.
El 40º aniversario de IU será el 27 de abril, fecha en torno a la cual habrá un acto y empezará una exposición itinerante, indica un portavoz. La convocatoria de las andaluzas el 17 de mayo ha trastocado la preparación, porque las agendas se complican. Incluida la de su líder, Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía. Así que IU tendrá que adaptarse. No será la primera vez. En realidad, IU —con en torno a 16.500 afiliados, según sus datos— lleva más de una década adaptándose.
Desde la irrupción en 2014 de Podemos, la formación que han liderado Gerardo Iglesias, Julio Anguita, Gaspar Llamazares, Cayo Lara, Alberto Garzón y ahora Maíllo ha tenido que revisar su papel a la izquierda del PSOE, pasando de ser la fuerza principal a una —importante, pero una— entre varias, sea integrándose en Unidos Podemos en 2016, en Unidas Podemos en 2019 o en Sumar en 2023. Ninguna de las tres veces colocó al candidato a la presidencia. Así que IU lleva desde 2015 sin un candidato presidencial, que entonces fue Garzón.
No es el único papel secundario que IU ha aceptado durante esta década. Un veterano ve excesivo el “sacrificio” que supuso ocupar el número 4 en la lista de Sumar en las europeas de 2024, lo que acabó dejando a IU fuera de la Eurocámara por primera vez, y también cree que fue injusto que antes, en las andaluzas de 2022, las listas se elaboraran de tal forma que solo acabara siendo de IU uno de los cinco parlamentarios elegidos, a pesar de su solera en la comunidad, donde tiene 62 alcaldes y 5.100 militantes, según la organización.
Al mal sabor de boca por el resultado de algunas alianzas previas se suma ahora la preocupación por el posible empequeñecimiento de la representación de todo el espacio. En 2023, Sumar, con un 12,3%, ya se quedó fuera de 29 circunscripciones que reparten entre uno y cinco escaños, en tres que reparten seis y en una que reparte siete. Si no hay mejora con respecto a las encuestas, por debajo del 10%, la alianza se expone a no rascar nada en las circunscripciones de seis, siete y hasta ocho.
Perspectivas así abonan la inquietud sobre la forma en que IU pueda encajar, como fuerza estatal, en una alianza confederal donde formaciones que ya están dentro de la misma —Más Madrid, Comunes— y otras que podrían entrar —Compromís, Chunta y otras— reclaman la primacía en sus “territorios”, una palabra que suena a todas horas en ese espacio político.
“Lo confederal es un arreglo de intereses territoriales; lo federal, que es nuestra tradición, una unión voluntaria por un interés común. Entiendo que hay que tener flexibilidad táctica, pero no deberíamos aceptar la lógica confederal, en la que IU va a ser la más maltratada”, advierte uno de los firmantes de un artículo crítico con el rumbo de IU difundido en Público.

Otro escéptico con la alianza tiene una visión más matizada: “En Andalucía hemos estado bien [en la negociación de Por Andalucía]. Pero cada vez que oigo que en ese nuevo Sumar a IU le tocan Andalucía y Asturias, me preocupo. Siempre ha habido una fuerza estatal tractora, primero Podemos y luego [Movimiento] Sumar, pero ahora que podría ser IU, ya no hay tractor”.
Se refiere a declaraciones como las del mes pasado de Mónica García, líder de Más Madrid, cuando al explicar la alianza dijo que cada partido “en su espacio territorial” tiene que “conservar su arraigo”, citando como ejemplos a Más Madrid, a los Comunes en Cataluña o a “IU en Andalucía”.
Lo autonómico y lo estatal
Amanda Meyer, responsable federal de Relaciones Políticas y Confluencia de IU, afirma que “siempre” hay preocupación en sus filas ante procesos de confluencia, sobre todo en las comunidades con fuerzas que reclaman para sí la primacía en sus comunidades. También sabe que el proceso de elaboración de las listas no será un camino de rosas: “No somos ingenuos”. Pero cree que ni es momento de centrarse en eso, ni hay motivos para caer en el pesimismo. Meyer, sabedora de que es un momento en el que se exalta la implantación, reivindica la trayectoria y la vocación de arraigo de IU, así como la “visión de conjunto” que aporta su formación.
“Hemos construido relaciones fraternas [en la alianza con el resto de fuerzas], eso es fundamental. Cuando llegue el momento, se verá que en la medida en que el acuerdo sea más representativo, nos irá mejor a todos”, apunta Meyer, que reconoce la condición de fuerzas “hegemónicas” en sus comunidades de partidos como Más Madrid y Compromís, pero afirma que también en estas regiones —en el caso valenciano, si Compromís entra— “la alianza estatal deberá trasladarse al territorio”.
Más fácil a priori parece el encaje en Cataluña, donde Esquerra Unida (EU), la federación catalana de IU, forma parte de los Comunes. De hecho, uno de los seis diputados de IU en el grupo parlamentario Sumar —contando a Francisco Sierra, que entró por la cuota de Sumar como cabeza de lista por Sevilla, pero milita en IU— es Félix Alonso, que pertenece a la vez a EU y a los Comunes.
Facilitar el encaje
A la espera de otras posibles incorporaciones a la alianza IU-Movimiento Sumar-Más Madrid-Comunes, y también de ver qué hace Podemos y en qué quedan los llamamientos del diputado de ERC Gabriel Rufián, los cuatro partidos del Gobierno a la izquierda del PSOE continúan escenificando unidad. El próximo hito tendrá lugar en Sevilla el próximo domingo 19 de abril, con un acto conjunto de las cuatro fuerzas en plena precampaña andaluza. No está prevista la participación de Podemos, a pesar de que sí se ha integrado a última hora en la coalición Por Andalucía.
El anfitrión del acto será Maíllo, al mismo tiempo coordinador federal de IU y candidato en Andalucía de la coalición, una doble condición que refuerza esa idea de que la comunidad del sur es el punto fuerte de su formación. No obstante, desde otras fuerzas que hoy están en Sumar, el mensaje dominante es que hay que facilitar el encaje de IU en la alianza más allá del reconocimiento de su importancia en Andalucía, que será puesta a prueba el 17 de mayo.
Un integrante de la dirección de Más Madrid ve mimbres para ello, pero dejando clara la preeminencia de esta formación en su territorio. “IU es consciente de la hegemonía madrileña de Más Madrid y de la necesidad de conciliar su carácter federal con el tablero concreto en diferentes territorios. Cabalgan bien esa intersección. Los consideramos un socio de plena confianza. Maíllo tuvo gestos sinceros de reconocimiento a Mónica García en el acto [en febrero] en el Círculo de Bellas Artes”, expone.
Desde los Comunes, una fuente recalca el carácter imprescindible de IU, al mismo tiempo que señala que la histórica coalición debe adaptarse a un contexto que indica que los electorados están premiando a las fuerzas con “arraigo”, palabra que también se ha vuelto de uso continuo. “Antes siempre había una fuerza estatal más tractora. Ahora el momento es otro, le da fuerza a los partidos territoriales”, señala esta fuente, que afirma que la voluntad de los aliados es “corregir” los errores cometidos en Sumar, cuyo funcionamiento nunca convenció a IU. Hoy la mayoría ve margen para que IU salga más satisfecha, aunque un diputado del grupo parlamentario del Congreso apunta: “Cómodos del todo nunca van a estar sin el control que aspiran a tener”.
Poco rechazo
Al mismo tiempo que desde la propia IU y sus socios se reconoce que esta integración es un desafío pendiente, la formación de Maíllo es vista como la más imprescindible para una alianza en el conjunto de los votantes de la izquierda alternativa. Y también es la que menos rechazo genera, todo ello según una encuesta específica sobre este espacio de 40dB. del mes pasado.
Si un 75,2% de los votantes de Podemos creen que IU debería formar parte de una hipotética coalición, este porcentaje baja al 56% cuando se les pregunta por Movimiento Sumar. Entre los votantes de Sumar, casi un 84% creen que IU debería estar en una papeleta unitaria, cifra que baja al 64,9% al referirse a Podemos. IU es también la fuerza que mejor acogida tiene en la izquierda independentista.
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