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El comisario Villarejo niega que traficase con información de una asesora de Pablo Iglesias

La Fiscalía mantiene la petición de cinco años de cárcel para el policía por el llamado ‘caso Dina’

El comisario jubilado José Manuel Villarejo, a su llegada a la Audiencia Nacional, en una imagen de archivo.Gustavo Valiente (Europa Press)

El comisario jubilado José Manuel Villarejo se ha desentendido este lunes de cualquier posible maniobra urdida hace una década para traficar con el material obtenido de un móvil de Dina Bousselham, asesora de Pablo Iglesias durante su etapa como eurodiputado de Podemos. El antiguo agente de la Policía Nacional, para quien la Fiscalía Anticorrupción reclama cinco años de cárcel por estos hechos, ha asegurado que obtuvo los archivos del teléfono de Bousselham a través de dos periodistas de la extinta revista Interviú, pero ha añadido que nunca se los facilitó a reporteros de otros medios para que “elaboraran y publicaran diversas informaciones en descrédito” del partido y su entonces líder, como sostiene el ministerio público.

Este lunes, durante una nueva sesión del juicio celebrado en la Audiencia Nacional por el llamado caso Dina, Villarejo ha declarado como acusado y ha desplegado buena parte de su estrategia de defensa para evitar que se le condene por un delito de revelación de secretos. El comisario, que ha rechazado responder a las preguntas de la Fiscalía y de los abogados de Iglesias y su exasesora, se ha presentado como un simple agente que recababa información de interés policial de diversas fuentes, que después elevaba a sus superiores.

Bousselham denunció que le robaron su móvil el 1 de noviembre de 2015, cuando se encontraba de compras con su pareja en un centro comercial. A mediados de 2016, el contenido del teléfono comenzó a publicarse en varios medios de comunicación; y tras el arresto de Villarejo a finales de 2017, la Unidad de Asuntos Internos de la Policía encontró en su poder copias de los archivos de la asesora de Iglesias. El partido vinculó al comisario con la sustracción del aparato, aunque Anticorrupción mantiene que no existen indicios de ello. De hecho, la tesis del ministerio público se centra en que el funcionario corrupto, tras obtener el material a través de Interviú, se lo proporcionó a otros reporteros de su “círculo de confianza”, que lo publicaron en el diario digital El Confidencial y en la web Okdiario.

Villarejo ha confirmado este lunes algunos extremos del relato de la Fiscalía, pero ha ofrecido una versión que lo desmarca del robo del móvil y de la supuesta revelación de secretos. Por un lado, ha admitido que se reunió en febrero de 2016 en un restaurante con Alberto Pozas y Luis Rendueles, entonces director y subdirector respectivamente de Interviú. Según ha dicho, fueron ellos quienes le hablaron de los archivos de Bousselham y quienes se los proporcionaron —ambos periodistas también reconocieron ese punto durante sus interrogatorios, aunque añadieron que lo hicieron porque el agente se los requirió tras saber que los tenían—.

“Desde que me lo ofrecieron hasta que me lo dieron en abril, pasaron dos meses”, ha asegurado el comisario jubilado este lunes, antes de remachar que nunca facilitó esos archivos a nadie. Su abogado le ha preguntado al respecto: “¿Entregó el contenido a algún periodista o a algún tercero?”. “No, en absoluto”, ha contestado Villarejo, que ha incidido en que no tenía encomendada ninguna investigación sobre Podemos y sus dirigentes; y que él no se consideraba una “fuente de información” de la prensa, sino al contrario. “Para mí, la fuente eran los periodistas. Yo les sacaba mucha más información que ellos a mí”, ha ahondado.

El acusado ha manifestado que solo miró los archivos de una manera “rápida” y “tangencial”. “Lo único que me interesaba es si había algún tipo de financiación ilegal o algún acta de las reuniones de ETA con el servicio secreto cubano y venezolano. Al ver que era todo marujeo, no le presté mayor atención. No vi nada relevante y le dediqué muy poco tiempo”, se ha defendido.

El juicio sobre el caso Dina, una línea de investigación separada que se abrió en 2019 dentro del caso Villarejo, comenzó a principios de marzo. Este lunes, tras declarar el comisario, la Fiscalía ha mantenido su petición de cinco años de cárcel para él. El tribunal prevé que la vista acabe este martes con las exposiciones finales de las partes y el turno de última palabra. Este es el octavo juicio que afronta Villarejo en la Audiencia Nacional: el policía jubilado acumula cinco absoluciones y dos condenas de cárcel, que suman 16 años y un día de prisión; aunque sigue en libertad, ya que ninguna de las penas es firme al estar recurridas ante el Tribunal Supremo.

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