Salvador Illa: “Puedo defender la nueva financiación desde Algeciras a Girona”
El ‘president’ de la Generalitat de Cataluña no se ve optando a La Moncloa y cree que Alberto Núñez Feijóo no será presidente: “No ha entendido España”

Salvador Illa es más que un barón socialista. Al presidente de la Generalitat y líder del PSC, su fortaleza en las encuestas le sitúa como una de las figuras hegemónicas del panorama político en España. Pese a ello, a sus 59 años rechaza cualquier aspiración a suceder a Pedro Sánchez como candidato a la presidencia del Gobierno e insiste en su voluntad de permanecer en su tierra. “A Cataluña le conviene estabilidad y tengo proyecto para una década”, dice.
La entrevista se celebra en la espaciosa Sala dels Diputats del Palau de la Generalitat, bajo la mirada atenta de un Sant Jordi matadragones pintado en el siglo XV de autor desconocido. El president se ha reincorporado cuatro días antes tras pasar casi un mes de baja por una dolorosa osteomielitis púbica. Aunque fue un episodio grave, se le ve fuerte y rápido en la respuesta. “Estoy todavía bajo tratamiento médico, pero ya he recuperado la movilidad. La verdad, tenía ganas de reincorporarme”, afirma. Es viernes y un sol fresco y claro se desliza por los patios del Palau.
Pregunta. ¿Se ve candidato a la presidencia del Gobierno si su partido se lo pide?
Respuesta. No. Tengo un proyecto para una década en Cataluña. Y mi ambición sería en 10 años dejarla con unos servicios públicos al máximo nivel europeo. Tras unos tiempos intensos, toca estabilidad. Ese es mi proyecto.
P. Habla de estabilidad, pero el país está muy polarizado. Los indultos, la amnistía y el modelo de financiación han logrado rebajar la tensión en Cataluña, pero fuera han generado mucha crispación. ¿Cómo se podría rebajar?
R. La política es proporcionar soluciones a los ciudadanos, no hacer ruido. Hay que ejercer el diálogo desde el respeto, desde la afirmación de tus propias posiciones y con unas reglas mínimas que algunos dirigentes políticos hace ya bastante tiempo que han roto. Ese es el camino...
Tengo un proyecto para una década en Cataluña. Y mi ambición sería en 10 años dejarla con unos servicios públicos al máximo nivel europeo"
P. Pero uno de los elementos que más crispación ha generado ha sido la amnistía. ¿No fue un error haberla negado en campaña para luego hacerla realidad pasadas las elecciones? ¿No habría sido más coherente prometerla desde el principio?
R. Insisto que en sociedades plurales se tienen que conformar mayorías que atiendan a lo que los ciudadanos han votado. Lo importante es tomar medidas que fortalezcan la convivencia y la cohesión social. El balance de la amnistía se resume en dos ideas. Primero, ha quedado acreditada su constitucionalidad. Segundo, no ha dado alas a los secesionistas; todo lo contrario: ha asentado la convivencia en nuestro sistema constitucional permitiendo que cada uno defienda su proyecto para Cataluña y para España. Me parece inaudito que algunos sigan empeñados en negar sus efectos beneficiosos. A mí me gustaría que el señor Puigdemont ya estuviera aquí. Porque creo que es lo mejor para él, si así lo desea, y para el conjunto de Cataluña y porque refleja la voluntad del Congreso de los Diputados.
P. Hay quien piensa que la amnistía ha generado una animadversión que alienta ciertas instrucciones judiciales contra el Gobierno. ¿Lo cree así?
R. Quiero ser muy claro. Algunos miembros del Poder Judicial reclaman independencia. Yo reclamo imparcialidad; les reconozco independencia, pero les reclamo imparcialidad. Y determinadas decisiones hacen que algunos ciudadanos duden de esa imparcialidad. Esto debería preocupar a los máximos responsables del Poder Judicial.
Algunos miembros del poder Judicial reclaman independencia. Yo reclamo imparcialidad"
P. ¿Qué piensa de la condena al fiscal general?
R. Si usted me pidiera que se la explicara a un ciudadano, no sabría cómo hacerlo. Y me parece que la justicia tiene que poderse explicar a los ciudadanos.
P. ¿A qué atribuye el ascenso de Vox ?
R. Al PP y muy concretamente a Alberto Núñez Feijóo. Él no será presidente. No ha entendido España y es el gran acelerador de votos de Vox. Lo hemos visto en las elecciones de Extremadura y de Aragón. Se negaron a pactar presupuestos con quien les dio la investidura, que es Vox, y el resultado ha sido que tendrán que pactar no solo unos presupuestos, sino una investidura con un socio más fortalecido. Es una forma de hacer política francamente difícil de entender.
P. Pero el ciudadano lo que percibe es que no hay puentes entre los dos grandes partidos. ¿No cree que esa falta de pactos de Estado contribuye a la radicalización del voto?
R. Los últimos pactos de Estado en España han sido con el PSOE en la oposición. Es difícil entablar diálogo con un partido que se niega a cumplir los preceptos constitucionales, por ejemplo, en materia de renovación del Consejo General del Poder Judicial...
Alberto Núñez Feijóo no será presidente. No ha entendido España y es el gran acelerador de votos de Vox"
P. Entiendo que rechaza de plano cualquier posibilidad de abstención del PSOE para que gobierne el PP sin Vox.
R. Esto no es lo que la ciudadanía pide. Y el PP debería ser coherente de sus pactos. Yo, por ejemplo, me siento orgulloso de mis pactos de investidura. No los escondo. Son buenos para Cataluña y por eso los suscribí.
P. ¿Y en el caso de una victoria en las elecciones generales del PP y de Vox, no teme un resurgimiento del independentismo?
R. Yo no contemplo un escenario de gobierno de la derecha y la ultraderecha. Veo un Gobierno de España que está haciendo bien su trabajo.

P. ¿Tampoco ve riesgo de que en Cataluña se pueda repetir el escenario de ruptura de 2017?
R. Ya le he dicho cuál es mi planteamiento. Me veo con capacidad de estabilizar Cataluña durante diez años. Los ciudadanos piden que la prosperidad que se está generando se comparta social y territorialmente. Esto exige políticas públicas ambiciosas. Y eso es lo que hacen el Gobierno de España y el de la Generalitat.
P. Pero la extrema derecha, pese a esas políticas, también crece en Cataluña. Y allí, además de Vox, está Aliança Catalana. ¿A qué lo atribuye?
R. Hay un entorno muy cambiante, hay personas que se angustian, que ven riesgos en los cambios y que atienden a discursos populistas que, cuando se llevan a la práctica, solo aportan frustración, fracaso. ¿Cómo se combate esto? Aplicando políticas realistas, contando la verdad a la ciudadanía. Y buscando soluciones, aumentando la oferta de vivienda, construyendo pisos, regulando el mercado. ¿Se soluciona esto en un mes? No, pero los datos comienzan a mostrar signos de mejora en Cataluña.
P. Pues a veces parece que desde la izquierda se combate la extrema derecha solamente con el discurso del miedo.
R. La forma de frenar a la extrema derecha es solucionando los problemas de la gente. La ciudadanía es mucho más inteligente de lo que algunos piensan; entiende las crisis, si se le explican las cosas con transparencia. Si yo salgo y digo oiga, voy a solucionar todos los problemas haciendo un muro con México, pues hombre, va a ser que no. Y si digo que voy a expulsar a todos los inmigrantes de golpe en un mes; pues no. La mentira tiene las patas cortas.
P. Al avance de la extrema derecha se suma una crisis a la izquierda del Partido Socialista. ¿Cómo la analiza?
R. Hay una necesidad generalizada en la ciudadanía de respuestas eficaces ante un mundo que está cambiando muy rápidamente y que algunos quieren llevar en una dirección que no es mayoritariamente compartida. El Partido Socialista, tanto en España como en Cataluña, está haciendo lo que tiene que hacer. El presidente Sánchez es uno de los referentes socialdemócratas y progresistas internacionales.
P. ¿Qué le parece la propuesta del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, para unir a estas izquierdas?
R. Hay que mostrar respeto a cualquier iniciativa que intente unir los distintos acentos que hay a la izquierda del PSOE. Lo respeto, pero en el sistema político español los actores clave son los partidos políticos y al final son estos los que tienen que articular proyectos y someterlos a la consideración de los ciudadanos.

P. Ha hablado de la necesidad de planificar políticas públicas a largo plazo. ¿Hasta qué punto el modelo de financiación puede ayudar?
R. El nuevo modelo es una inyección importante de recursos para el Estado del bienestar. No perjudica a nadie, beneficia a todo el mundo y contribuye a estabilizar España porque estabiliza los servicios públicos. Es un ejercicio de responsabilidad y coraje. A quienes lo critican les pregunto qué hicieron ellos para mejorar la financiación cuando gobernaron España o en alguna de sus comunidades autónomas. Y segundo: ¿qué propuestas tienen? Porque solo decir no, no y no… Con el modelo pactado no queremos ningún privilegio y se ejerce la solidaridad. Me veo capaz de defenderlo desde Algeciras hasta Girona, y voy a dejarme la piel para que salga adelante.
P. Hay quien insiste en que está diseñado para satisfacer los intereses de Cataluña, pero no los generales.
R. Eso es falso. Una simple lectura del modelo desmiente esta afirmación.
P. ¿El principio de ordinalidad no choca con el principio de progresividad fiscal?
R. No. Y lo que no es de sentido común es que después de ejercer la solidaridad, algo que estamos convencidos que se debe hacer, Cataluña quede en peor posición relativa que el receptor de esta solidaridad.
P. Cuando presentaron el modelo, excepto Cataluña, todas las comunidades autónomas, incluso las socialistas, lo rechazaron. ¿Por qué?
R. ¿Y qué proponen? Ya lo he dicho antes. ¿Qué hicieron cuando tuvieron ocasión para resolver esta cuestión? Hay que tener altura de miras. Insisto, el modelo beneficia a todo el mundo. Es positivo. Aporta 20.000 millones de euros a las comunidades autónomas...
P. ¿Y qué va a ocurrir en el próximo Consejo de Política Fiscal y Financiera?
R. El modelo de financiación se acabará aprobando. Yo me voy a dejar la piel para que sea así, por la sencilla razón de que es bueno y de que es difícil explicar a los ciudadanos de tu territorio que renuncias a una mejora tangible y concreta.

P. En algunos sectores se ha entendido este modelo como una concesión a Esquerra Republicana. ¿Fue un error de planteamiento?
R. No fue una concesión a nadie. Fue un acuerdo, una negociación. Y cualquier actor político, mientras respete las normas, tiene derecho a hacer planteamientos concretos. ¿Otros actores las han hecho? ¿Acaso las han llevado a cabo? Deberíamos de ser más exigentes con aquellos que critican mucho la financiación, pero que cuando han tenido responsabilidades no han hecho nada y no saben hacer nada.
P. Esquerra Republicana insiste en que Cataluña pueda recaudar todos los impuestos, incluido el IRPF. ¿Puede garantizar que esto será así en esta legislatura o a medio plazo?
R. Estoy comprometido con los acuerdos de investidura. Los vamos a cumplir desde posiciones de realismo. Y en eso estamos trabajando.
P. Mientras esta cesión del IRPF no avance, ERC mantiene congelada la negociación para las cuentas catalanas. ¿Qué hará?
R. Cataluña necesita presupuestos. No contemplo otro escenario. Yo cumpliré. Me dejaré la piel en ello.
P. Y si finalmente se transfiere la recaudación del IRPF, ¿cómo se garantiza la solidaridad con el resto de España?
R. Ninguno de los acuerdos que yo he firmado, ni ninguno de los acuerdos que yo vaya a firmar va a poner en riesgo la solidaridad de los territorios de España. Pero siempre habrá quien diga que todo se rompe. Siempre. Haga lo que haga y diga lo que diga.
P. Recientemente se ha aprobado una regularización extraordinaria de inmigrantes que en el caso de Cataluña puede beneficiar a más de 100.000 personas. ¿Están preparados los servicios públicos para ello?
R. Estas personas ya están aquí, los servicios públicos ya las atienden. Aquí nosotros no dejamos a nadie desatendido. La regularización, precisamente, lo que hace es permitir que estas personas puedan aportar a la sociedad incorporándose de forma clara y transparente al mercado de trabajo.
P. Sin embargo, la xenofobia aumenta. ¿A qué se debe?
R. Se debe al miedo a lo desconocido. Cuando uno habla con quienes han venido a España a ganarse la vida, a mejorar la vida, ve que son personas como todas, con sus inquietudes y anhelos. Desde luego hay quienes se aprovechan mezquinamente, pero, en general, la sociedad catalana y española es acogedora. Hay memoria histórica, no hace tanto nosotros también estábamos ahí. Dicho esto, evidentemente hay que generar convivencia, invertir en políticas públicas y reforzar los servicios.
P. La falta de vivienda asequible es uno de los grandes problemas. Su gobierno ha tomado medidas firmes. ¿No se debería hacer lo mismo en todo el país?
R. La vivienda es una competencia autonómica. El Gobierno ha puesto instrumentos a disposición de las comunidades. Utilizarlos es su decisión, pero algunas han optado por la ley de la oferta y la demanda. Permítame que les aporte datos que no son nuestros, sino de CaixaBank Research. Año 2019 frente a 2025; Madrid frente a Cataluña. En 2019, prácticamente las dos comunidades autónomas estábamos en unos 13 años de salario necesarios para adquirir una vivienda. En 2025 en Cataluña se mantiene. En Madrid ya son necesarios 16 años de salario...
P. ¿Ve necesaria una intervención del mercado?
R. Hemos impulsado un plan para sumar 50.000 viviendas públicas que vamos a cumplir de aquí al 2030, estamos movilizando suelo para hacer 214.000 viviendas, hemos creado créditos de emancipación… ¿Regulamos el mercado? ¿Lo intervenimos? Definitivamente, sí. Intervenimos para proteger la creación de prosperidad. La ley de la oferta por sí sola no garantiza el acceso de los ciudadanos a la vivienda. Por eso intervenimos y lo seguiremos haciendo.
¿Regulamos el mercado de la vivienda? ¿Lo intervenimos? Definitivamente, sí. Intervenimos para proteger la creación de prosperidad"
P. Han presentado un plan para limitar las compras especulativas que dificulta mucho que los grandes tenedores puedan adquirir más pisos. ¿No puede esto redundar en menos oferta de alquiler?
R. No. En su día escuchamos cosas como que la subida del salario mínimo iba a quebrar el mercado de trabajo. Lo mismo con el sistema de pensiones. No ha pasado. Si alguien quiere invertir en vivienda, perfecto, pero no para sacarse rentabilidades del 15%, ni para hacer pisos turísticos, que es una manera de expulsar a los vecinos.
P. Los fondos de inversión comienzan a retirarse del mercado catalán. ¿Es una buena noticia?
R. ¿Pero qué quieren los fondos de inversión? ¿Qué rentabilidades buscan? Mi obligación es defender a los ciudadanos de a pie. Y lo hacemos con medidas contrastadas, realistas y que se aplican en otros países europeos.
P. España tiene un problema con sus infraestructuras y Cataluña uno especialmente grave con la red de Rodalies. ¿De quién es la culpa?
R. Esto es lo que pasa después de muchos años de no invertir. No me gusta mirar atrás, pero acuérdense de la austeridad. Acordémonos de quienes la defendían, de aquel sacar pecho con ser el más austero. Esto es adonde nos ha llevado. Han sido años de desinversión importante que no se revierten en un periodo corto de tiempo.

P. ¿Y qué se puede hacer?
R. Los últimos planes para Rodalies han incrementado notablemente la inversión. Se está actuando en tres frentes. El primero es la mejora de la infraestructura, que tenía serias carencias de mantenimiento. El segundo, la modernización del material rodante, que estaba muy deteriorado. Y el tercero, la gobernanza de proximidad, por eso vamos a acelerar el despliegue de la empresa Rodalies.cat.
P. Pero el Ministerio de Transportes admite que las mejoras reales no se notarán antes de tres o cuatro años.
R. Se van a notar mejoras progresivas. Ya se está viendo, por ejemplo, con obras de soterramiento en Montcada i Reixac o en Sant Feliu de Llobregat que se demandaban desde hacía décadas. Con todo, a los usuarios les pido disculpas ante todo y les digo que tendrán todo mi empeño y compromiso para solucionar los problemas.
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