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El problema de futuro de la izquierda: los chicos jóvenes se alejan de sus partidos y valores

Los datos de intención de voto y posicionamiento ideológico muestran desconexión de los varones de menor edad con las fuerzas progresistas

Manifestación contra la inmigración en Madrid en mayo de 2025.Fernando Sánchez (Europa Press)

“Si a los 20 años no eres de izquierdas no tienes corazón, si a los 40 aún lo eres no tienes cabeza”. Aunque se atribuye a Winston Churchill, en realidad es un aforismo anónimo que, ya algo manido, circula con facilidad al acoplarse a una intuición que parece de sentido común: los valores asociados a la juventud —utopismo, rebeldía— casan mejor con la izquierda, y viceversa. Pero esa intuición, en el caso de los varones, choca hoy con los números en España. Y eso es un grave problema para la izquierda, que ha aflorado en pleno debate sobre su futuro.

La pelota la ha echado a rodar Emilio Delgado, diputado autonómico de Más Madrid, que ha aprovechado el foco por su charla del miércoles junto a Gabriel Rufián para insistir en una alerta. A la izquierda, advirtió en Eldiario.es, le queda “trabajo por hacer” para llegar a los “chicos varones”. Después, amplió en la Cadena SER: además de defender a mujeres y personas LGTBIQ+, hay que conquistar a los “chicos entre 18 y 24 años”. Y reiteró la idea en el acto del miércoles. Muchos “chavales”, afirmó, tienen “dificultades” para ver en la izquierda “su casa”.

Delgado ha sufrido algún tropiezo al plantear su tesis. Tras recibir críticas por incluir en su argumentación que no hay que “invisibilizar” a los heterosexuales, se ha esmerado en recalcar que no pide renunciar a la defensa del feminismo y las personas LGTBIQ+, sino trasladar —a la vez— a los chicos que no se trata de un ataque a su “masculinidad”. Las disculpas que tuvo que presentar tras su exposición inicial, junto a la catarata de reacciones a su llamamiento, evidencian que el debate tiene fuerte capacidad de división. Para unos, se ha atrevido a abordar un tema tabú. Para otros, ha comprado el marco derechista.

Lo innegable es que la izquierda tiene un problema. Y no solo la izquierda alternativa. La encuesta de febrero de 40dB. muestra que los varones de 18 a 28 años forman el grupo que menos apoya tanto al PSOE como a Sumar y Podemos. En los tres partidos, es en el voto centennial donde se produce una mayor brecha de género, siempre con ellos menos dispuestos a apoyarlos.

El contraste lo pone Vox. Un arrollador 38% de los varones de 18 a 28 planean votar a Santiago Abascal. Las tres fuerzas derechistas de ámbito estatal con opciones de entrar en el Congreso —PP, Vox y Se Acabó la Fiesta— suman una intención de voto en ese grupo del 49,6%, frente a un 14,1% de sus tres opuestas.

Clima, Hacienda, feminismo

En las intenciones de voto recogidas en las últimas cinco encuestas del CIS y 40dB., ocho de cada diez veces el resultado del PSOE, Sumar y Podemos es mejor entre las chicas que entre los chicos en el grupo más joven. Así que el fenómeno no es un espejismo estadístico, es una posición estable. Y no cae del cielo, es producto de una derechización ideológica. De todos los grupos de edad y sexo, los varones de 18 a 24 son los segundos que se sitúan más a la derecha (5,48 en una línea 1-10), solo por detrás de las mujeres de más de 75. Además, son los que menos preocupados están por el cambio climático, una bandera de la izquierda, y los que en mayor porcentaje ven el principal problema en la inmigración, tema de cabecera de las fuerzas conservadoras, todo con datos del CIS.

El deslizamiento ideológico afecta a los impuestos, un tema sobre el que los chicos jóvenes se exponen en las redes sociales a gran cantidad de influencers en cruzada contra Hacienda. Los varones menores de 25 aparecen una y otra vez entre los grupos con visiones más contrarias a los impuestos, según la última encuesta monográfica del CIS, de julio de 2025. Los datos más crudos son los de tolerancia ante el fraude. Ante las 14 preguntas del CIS, 11 veces el grupo que exhibe más manga ancha ante el engaño a Hacienda es el de 18-24. También son los que en mayor porcentaje, rozando el 45%, opinan que la principal razón del fraude es que los impuestos son “excesivos”, frente a un 19,5% del total.

Sobre igualdad y diversidad, las señales de ruptura de la tendencia al consenso progresista entre los varones más jóvenes aparecen desde hace más de dos años. En una encuesta de 40dB. de julio de 2024, los chicos menores de 27 son el grupo que en mayor porcentaje (43,6%) defiende que “debería haber un día del orgullo heterosexual”. No es un dato determinado por la edad, sino por la edad y el sexo. Así lo demuestra que el grupo que menos de acuerdo está con esa frase (16,5%) sea el de sus coetáneas. Es pura polarización ideológica por género. Otro dato: a casi un 27% de los chicos menores de 27 les “incomoda” ver a una pareja homosexual, más del doble que a cualquier otro grupo. Son minoría, sí, pero más de uno de cada cuatro.

La imagen más desalentadora para quienes creían que el feminismo se encaminaba a una hegemonía transversal la mostró el CIS con su primera encuesta Percepciones sobre la igualdad, de noviembre de 2023. Sobre todo, por los varones de 16 a 24, el grupo que más piensa que los discriminados son los hombres (51,1%) y el que menos cree que las mujeres se ven obligadas a más para conseguir el mismo empleo (40,9%). Todo ello confluye en que los varones menores de 25 sean los que, en un eje en el que 0 es “nada feminista” y 10 “muy feminista”, conformen el grupo más cerca del 0 (5,05).

Las actitudes en la misma línea reaparecen en la última encuesta sobre igualdad del Centro Reina Sofía de FAD Juventud, de diciembre, donde se observa cómo entre los varones de 15 a 29 se abren paso actitudes escépticas no ya ante el feminismo, sino ante la violencia de género. Casi un 42% no la considera un problema “muy grave”, cerca de 20 puntos más que entre sus coetáneas. En cambio, más de la mitad piensan que los hombres “están desprotegidos ante las denuncias falsas”.

Redes e identidad

Son muchas las respuestas que, en el terreno académico, aparecen ante la pregunta clave: ¿por qué esta deriva? En el caso español, es frecuente la alusión a los casi ocho años de gobiernos progresistas. Para quienes no recuerdan otra cosa, el statu quo contra lo que rebelarse es la izquierda, apunta Paco Camas, director del instituto sobre opinión pública Ipsos. No obstante, la mayoría de razones aducidas trascienden a España, como el uso masivo de redes, que privilegian el contenido extremista, o un repliegue ante el avance cultural del feminismo.

Javier Carbonell, investigador sobre desigualdad, ultraderecha y juventud, aporta una explicación complementaria, que ha sintetizado en un artículo publicado en 2025 por el European Policy Centre, en Bruselas. El combustible de esta deriva es el “declive” educativo y económico de los hombres por debajo de 30 en comparación con las mujeres. Lo desarrolla así: “Los varones jóvenes perciben que ya son ellas las que logran mejor rendimiento académico [el porcentaje de abandono temprano es de un 15,8% en ellos y de un 10% en ellas; en titulados superiores, la brecha a favor de las mujeres es 45,3%-37,7%, según el INE] y ven amenazado su estatus tradicional de proveedor de recursos. En un contexto de incertidumbre, que es el mismo que el de las chicas pero al que se suma la inseguridad sobre su propio rol, escuchan un discurso progresista que les dice que tienen privilegios, aunque ellos todavía no los han disfrutado, y uno derechista que alimenta su nostalgia del orden tradicional, algo que engancha con esa filosofía criptobro que promete restaurar su primacía económica”.

Reunidos esos elementos, la ventaja de la derecha es clara, señala el director del think tank Future Policy Lab, para quien las voces de izquierdas que pretendan llegar a los varones jóvenes deben seguir tres reglas. La primera, entender que “no se convence a nadie con acusaciones sobre su identidad”. La segunda, “centrarse en los problemas económicos compartidos por chicos y chicas”, como hizo durante su campaña —sostiene— el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que poniendo el énfasis en la vivienda logró un abrumador apoyo entre jóvenes de ambos sexos sin rebajar su discurso sobre feminismo y diversidad. La tercera, estrechar el margen para el uso del feminismo como “chivo expiatorio” identificando a los “causantes reales de sus problemas”, como las empresas —explica— que aprovechan la robotización para un ahorro de costes que los condena a la precariedad o los dominadores del mercado del alquiler.

Otra idea de seguridad

“No puede haber una renuncia. El avance de las mujeres no se puede paralizar”, establece como premisa Begoña Marugán, profesora de Sociología de Género en la Universidad Carlos III. Desde ahí, reflexiona: “Hay un prejuicio que romper [entre los chicos jóvenes]. Así que es fundamental caer bien, no aproximarnos diciendo ‘no entendéis nada”.

Para Anna Sanmartín, directora del Centro Reina Sofía de FAD Juventud, es básico interpretar bien la principal demanda juvenil, que es la de “seguridad en un sentido muy amplio”, es decir, no solo policial, sino de empleo, vivienda... “Frente a un horizonte incierto, la gente joven no encuentra respuestas adecuadas y los discursos simplistas que identifican un enemigo claro parecen funcionar. Cualquier mensaje que quiera contrarrestarlos debe sonar próximo y ofrecer esa seguridad”, expone.

Oriol Bartomeus, autor de El peso del tiempo. Relato del relevo generacional en España (Debate, 2023), detecta dos errores en las izquierdas. “Primero, han llegado tarde a las redes, dando ventaja a la extrema derecha. Segundo, su discurso dominante ha tendido a hablarles desde una posición moralizante, sin atender su desasosiego real. En cambio, la extrema derecha ha sabido acogerlo y darle un sentido, aunque interesado y falso, culpando al feminismo", explica el director del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Barcelona. Y cierra con una reflexión: “Tal vez el peor error que puede cometer la izquierda sea dar por perdidos a los chavales, a esos que llaman ‘fachavales’, y así entregarlos a la extrema derecha”.

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