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El chófer de Carmen Pano afirma que llevó a la empresaria a las inmediaciones de la sede del PSOE con “tacos de 50 euros”

Álvaro Gallego declara como testigo en la Audiencia Nacional que no vio entrar a la mujer al edificio de Ferraz

Álvaro Gallego, el chófer de Carmen Pano, la empresaria que aseguró haber entregado dos bolsas con dinero en efectivo en la sede nacional del PSOE, ha dicho este miércoles en la Audiencia Nacional que llevó a la mujer a las inmediaciones de Ferraz con “tacos de 50 euros”, pero que no la vio acceder a su interior. Así lo confirman varias fuentes jurídicas presentes en su interrogatorio ante el magistrado Santiago Pedraz, que había citado a Gallego como testigo en la causa que mantiene imputada a Pano junto al comisionista Víctor de Aldama y a su socio Claudio Rivas por un presunto fraude en el sector de los hidrocarburos.

Según estas mismas fuentes, Gallego ha añadido que, aunque no vio a Pano entrar en la sede de Ferraz, dedujo que sí lo había hecho. “Tengo entendido que [fue] a la sede del PSOE, pero no lo vi. Yo me quedé en doble fila en el paseo de Pintor Rosales”, ha dicho el testigo ante el juez. Y ha añadido: “Se bajó y se dirigió a la puerta de Ferraz porque ‘tenía que parar a hacer una cosa’. Ella cruzó la calle, que yo la vi porque sabía que llevaba dinero, y para estar pendiente por seguridad. Pero no sé a quién se lo dio. Y luego vino sin las bolsas”.

Gallego ha asegurado que Pano movía importantes cantidades de dinero en efectivo y que, en esa ocasión, “en teoría” se entregaron 45.000 euros en Ferraz. Tardó “menos de 10 minutos”. El testigo ha apostillado que vio el dinero en “tacos de 50 euros”. “No sé cuánto había. A mí no me daban explicaciones”, ha comentado ante el juez, antes de decir que la empresaria llevaba “una bolsa blanca dentro de una bolsa de cartón”.

Esta declaración se produce después de que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil entregase el pasado diciembre un nuevo informe al juez del caso hidrocarburos sobre la presunta red corrupta, donde se apuntaba que la “organización criminal” destinó “un millón de euros” a intentar extender sus tentáculos por la Administración para conseguir una licencia de operador para la compañía Villafuel. Este supuesto plan delictivo implicaba que Aldama echase mano de la red de influencias que había tejido con el exministro José Luis Ábalos y su asesor Koldo García, e incluía la “compra de la voluntad” del entonces titular de Transportes y de cargos públicos.

Durante una declaración en el Tribunal Supremo por el caso Koldo, Pano ya dijo que, en octubre de 2020, llevó 90.000 euros a la sede de Ferraz por orden de Víctor de Aldama y que ese dinero lo había entregado Rivas, socio del comisionista en la trama de hidrocarburos. Sin embargo, Rivas negó esa versión. Y también Aldama.

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