Felipe González votaría en blanco si sigue Sánchez y ve peor pactar con Bildu que con Vox
Defiende que el mejor antídoto para frenar los populismos es que “España funcione, que no funciona”


El expresidente socialista Felipe González continúa muy desencantado con la deriva actual de su partido, el PSOE, el que ayudó a refundar en Suresnes en 1974, el que lideró durante décadas y mantuvo en el poder casi 14 años, y del que ahora está muy distanciado. Al final de una charla en Los Desayunos del Ateneo, este martes, González ha reiterado que en estas circunstancias y con el actual candidato, Pedro Sánchez, votará “en blanco”, no hará campaña para ningún partido ni votará otras opciones, se ha mostrado escéptico sobre que el líder socialista vaya a retirarse si pierde en las siguientes elecciones y ha apuntado que algunos dirigentes de su entorno sí pugnan en privado por sucederle. González cuestiona los pactos del PSOE con sus socios, considera peor pactar con Bildu que con Vox, defiende que no presentar los Presupuestos “es causa constitucional para disolver y convocar elecciones” y constata que el gran problema del país es que “España no funciona”.
A pocas semanas de cumplir 84 años, a Felipe González no le frena ya casi nada a la hora de expresar sus opiniones, muy duras y sin concesiones contra el PSOE de Pedro Sánchez. No lo identifica en casi nada con el partido que él refundó y llevó a sus mayores cuotas de poder, en 1982, con 202 escaños. El expresidente ha acudido este martes a Los Desayunos del Ateneo para comentar sus ideas sobre el panorama político español e internacional y se ha cebado especialmente con la falta de “autocrítica” y “proyecto de país” tanto del PSOE como del PP de Alberto Núñez Feijóo, que tampoco le “interesa” ni le convence porque le parece que solo busca echar a Sánchez.

El expresidente ha formulado un retrato de la ola de derechas y ultra que navega por Occidente, Europa y que llega finalmente a España, con esos primeros pasos autonómicos en Extremadura y ahora en Aragón, y la interpreta como una “impugnación contra el bibloquismo perfecto” que ha llevado a que “España no funciona y se ha convertido en un ‘bibloquismo autoexcluyente” que no sirve para resolver problemas tan evidentes como las carencias de vivienda.
El exlíder del PSOE es duro con las dos grandes marcas políticas, pero muy particularmente con su partido y su vigente presidente. Cree que cuando un mandatario lleva en el poder más de dos años ya no debería hablar de problemas heredados. Cuestiona que aquellos debates socialistas sobre federalizar el país se hayan transformado en “una centrifugación del poder que hace imposible un proyecto nacional”. Y no le agradan nada los pactos alcanzados por Sánchez para llegar y continuar en La Moncloa.

González ha contado este martes en el Ateneo que algunos componentes del Ejecutivo le reconocen como algo “obvio” que promovieron a Vox para perjudicar al PP y que esa estrategia se les ha ido de las manos. Y ha sido ahí cuando ha afirmado que él “no pactaría” con Vox. “Pero a mucha más distancia estaría que yo pactara con Bildu”, ha añadido. El expresidente señala así que él no pediría en la Unión Europea que se sacase a ETA de la lista de organizaciones terroristas, y ha revelado que hace unos días se reunió con el hijo y la nieta del dirigente socialista Fernando Múgica, asesinado por la banda, y se negó a asumir como algo aceptable el “síndrome del hijo pródigo” con respecto a legitimar las relaciones del PSOE con las marcas políticas herederas de esa organización. “¿Es de verdad más legítimo pactar con Bildu que pactar con Vox?“, se ha preguntado ”No lo veo. Yo no pactaría con Vox [...]. Pero no pactaría ni de broma, ni de broma con la gente que ni siquiera ha pedido perdón ni ayuda a resolver algunos de los crímenes de ETA más abyectos", ha remarcado. En esa línea, no ha entendido cómo una consejera vasca del PSE ha podido permitir la salida de prisión durante el día del exjefe de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki.
Sobre el Gobierno de Sánchez, González cuestiona duramente que no haya presentado en los tres cursos de esta legislatura Presupuestos Generales del Estado, lo que le parece “una violación clara de la Constitución”. Y concluye que esa vulneración de esos valores constitucionales debería “ser causa para disolver y convocar elecciones”. El histórico dirigente valora el proyecto de centralidad encarnado en Portugal por el nuevo presidente socialista que ha cosechado hasta el 65% de los votos y reclama ese tipo de propuestas para combatir a Vox, las antipolíticas y el voto de rabia: “Que funcionen los servicios públicos, que funcionen las inversiones en mantenimiento, que funcione la vivienda en el país, no sería mal antídoto”.
Todas estas alusión no han sentado nada bien ni en el Gobierno ni en el PSOE actual. Su portavoz en el Congreso, Patxi López, ha comentado: “Hace ya mucho tiempo que me da pena que Felipe González haya dejado de ser una referencia para el PSOE y lo sea para la derecha”.

Las descalificaciones sin matices contra Donald Trump, al que ha etiquetado como “necio, arbitrario y cruel” llevaron al expresidente González a utilizar una definición del ministro español de Transportes, Óscar Puente, sobre Sánchez como “el puto amo” para subrayar que “cuando hay un amo es que hay siervos”. Y ahí ha apuntado que a falta de proyecto para España de Sánchez lo que ve es un proyecto personal “para salvarse”. González solo ha aceptado alguna “similitud” en el contexto de las campañas de desprestigio y deshumanización que sufre ahora Sánchez con las que él padeció al final de su mandato, entre 1993 y 1996 y ahí ha apuntado que “los finales de etapa son muy duros”, pero para remarcar que cuando él perdió por apenas un punto no intentó formar Gobierno de cualquier manera.
Ante el escenario que se abre ahora en Venezuela, tras el secuestro por parte de la Administración norteamericana del expresidente Nicolás Maduro y el papel allí del expresidente socialista español, José Luis Rodríguez Zapatero, Felipe González ha constatado que en ese país se produjo una traición por esclarecer y elogió la función y el control del secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, sobre la presidenta encargada, Delcy Rodríguez: “Diga lo que quiera y haga lo que tiene que hacer”.
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