Galicia da por controlada la peor ola de incendios de su historia
Rueda defiende su gestión: “Si hubo algún medio parado es porque el personal no puede estar las 24 horas”


Con una “satisfacción especial” ha anunciado el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, que en Galicia ya no queda ningún incendio activo. Los peores fuegos están bajo control, en vías de ser dados por extinguidos y por fortuna sin personas fallecidas, pero las cifras del balance provisional de daños de este negro agosto son las peores de la historia de la comunidad. Han sido, según la Xunta, casi 96.000 hectáreas quemadas (el sistema europeo Copernicus lo eleva a más de 140.000); 400 vecinos evacuados y 2.200 confinados; 62 municipios afectados; 144 viviendas arrasadas (medio centenar habitadas); y media docena de granjas calcinadas. La superficie devastada es “considerable”, admite el mandatario del PP, pero alega que “el número de hectáreas queda en un segundo lugar” porque los equipos de extinción “estuvieron centrados en las viviendas, personas y propiedades”.
El Gobierno gallego ha aprobado ayudas económicas inmediatas para los damnificados en una reunión extraordinaria celebrada este viernes en Ourense. Por ahora, Rueda evita valorar el destrozo ambiental de una ola de fuegos que ha reducido a cenizas emblemáticos montes protegidos. Ha decidido acelerar las compensaciones a los afectados mientras defiende su gestión de la crisis. Con el BNG pidiendo su dimisión y el PSdeG-PSOE amenazando con llevar la actuación de la Xunta a la Fiscalía por sospechas de negligencia, el presidente gallego admite que hubo efectivos de extinción parados en los momentos más complicados. Los trabajadores del servicio lo achacan a la descoordinación y la falta de personal, pero él esgrime que en esta campaña “hubo más gente que nunca”, ya que se pactó con los sindicatos que el personal fijo-discontinuo trabajase un mes más al año. “Si hubo algún medio parado en algún momento es porque el personal no puede estar las 24 horas”, afirma Rueda, “hay turnos de descanso”. Y sobre el número de efectivos contraincendios necesarios se pregunta: “Por supuesto que se puede seguir mejorando en ese sentido, ¿pero dónde está el límite?”.

La oposición, los trabajadores del servicio contraincendios, alcaldes y organizaciones ecologistas denuncian falta de prevención. Ourense afrontó un verano muy seco con la maleza campando a sus anchas y con infinidad de aldeas sin las franjas de seguridad desbrozadas. Rueda admite que los 50 millones de euros que la Xunta presupuestó este año para dedicar a estas tareas no se ejecutó en su totalidad antes del verano. En la partida aún sin gastar están seis millones de fondos europeos. “Son ejecutables en dos años”, aduce el popular. Mientras pronunciaba estas palabras, también en Ourense, pero en la Subdelegación del Gobierno, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, reclamaba estabilidad laboral durante todo el año para el personal contraincendios, con el fin de que realicen tareas de prevención: “Contratar en junio para la temporada de verano se tiene que acabar, la mejor prevención es la que apaga los fuegos en invierno”.
Actuaciones de emergencia
El Gobierno gallego pondrá en marcha la semana que viene actuaciones de emergencia para evitar que las lluvias arrastren la ceniza y erosionen los suelos quemados agravando el destrozo medioambiental. Para trabajar en los montes calcinados, la Xunta contará con la colaboración del Ejército, una cooperación del Ministerio de Defensa que Rueda ha agradecido. El presidente gallego reconoce que “queda un largo trabajo por delante” y, aunque no ha concretado, ha insinuado que no descarta cambios en su política forestal porque “hay margen de mejora, hay cosas que se pueden corregir”.
Los afectados por esta ola de incendios podrán solicitar las ayudas desde el lunes. Rueda subraya que las partidas son “abiertas y ampliables”, que “cualquier daño será indemnizado”. Promete “sencillez” en la tramitación y “eficacia y rapidez” en el pago. Se habilitarán 16 oficinas en la provincia de Ourense con medio centenar de empleados públicos para atender a los solicitantes de unas indemnizaciones que serán compatibles con las de otras administraciones y con los pagos de los seguros. Se podrán cobrar por viviendas dañadas, por explotaciones agroganaderas y forestales, por afectaciones a establecimientos hosteleros, turísticos o comerciales, y por destrozos en cotos de caza.
También los ayuntamientos recibirán dinero de la Xunta por sus gastos en labores de extinción, limpiezas o evacuaciones. Lo que el Gobierno gallego mantiene inamovible es su inhibición en el grave problema del vertedero de A Rúa. No piensa implicarse en el sellado de este gran depósito de residuos plásticos y textiles que empezó a arder por culpa de uno de los grandes incendios forestales de estos días. Los desechos que contiene siguen combustionando y una humareda irrespirable se ha extendido ya al vecino municipio de Petín. Rueda insiste en que es un vertedero municipal y que debe ser el Ayuntamiento el que ejecute las tareas de apagado. Requieren unos 1.200 camiones de tierra y la habilitación de accesos, una complicada operación que el gobierno local de BNG y PSOE dice no poder asumir. “Desentenderse no es la solución. También lo podríamos hacer nosotros y decir que lo arreglen otras administraciones”, afirma el presidente gallego.
Rueda comparecerá el 9 de septiembre en el Parlamento autonómico para defenderse de las fuertes críticas de la oposición. Este viernes se ha quejado de que BNG y PSOE no critiquen al Ejecutivo central que, a su juicio, tardó demasiado tiempo en enviarle ayuda.
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