Advertencia viajera: la novedad que tienes que saber si quieres visitar el Gran Cañón del Colorado
El 1 de enero de 2026 entró en vigor en un decreto por el que los turistas tienen que pagar 100 dólares para visitar 11 de los parques nacionales de Estados Unidos, que se suman al precio de las entradas y de los ‘tours’


Estados Unidos es un país caro. En general, lo es para vivir y lo es para visitar, así que lo mejor es viajar con dinero ahorrado para poder hacer frente a las tasas, las propinas obligatorias y las botellas de agua a precio de oro. La realidad es que hay que pagar para todo. Llevar un itinerario —como en cualquier otro viaje— es fundamental para poder calcular con antelación cuánto gastaremos y dónde lo haremos, poder descartar actividades y saber si hay margen para descubrir otras que no entraban en el plan inicial. Pero ni con esa planificación uno puede prever lo que encontrará en la era de Donald Trump.
Viajamos durante dos semanas, a finales de enero, a Los Ángeles. “Ven más de 10 días, si no, no va a merecer la pena el trayecto”, me advirtió con antelación quien iba a ser nuestra anfitriona. Y qué razón. La idea era centrar el grueso del viaje en la ciudad californiana y, desde ahí, desplazarnos a otras ciudades cercanas como Las Vegas, San Francisco y San Diego. La organización previa la hicimos sin fisuras: compramos los billetes de avión con tiempo, reservamos los hoteles, adquirimos entradas para experiencias... Pero, entonces, apareció un primer e inesperado obstáculo que acabó con nuestra idea de visitar el Gran Cañón del Colorado, desde Las Vegas. ¿El motivo? Una orden ejecutiva del presidente estadounidense.
El 3 de julio de 2025, el republicano firmó la orden conocida como Making America Beautiful Again by Improving Our National Parks, “una estrategia para aumentar los ingresos y mejorar la experiencia recreativa en los parques nacionales”, pero a costa de los turistas. Un plan que incluye los 11 parques nacionales más visitados de Estados Unidos: Acadia, Bryce Canyon, Everglades, los Glaciares, el Gran Cañón, el Gran Tetón, las Montañas Rocosas, las Secuoyas, Yellowstone, Yosemite y Zion. Esta nueva ley entró en vigor el 1 de enero de 2026, apenas 20 días antes de mi viaje. Una suerte que parece que me persigue: en verano me ocurrió algo similar en Grecia, una vez hecha la reserva de un crucero en agosto de 2025 se aprobó una ley que obliga a pagar una tarifa en cada puerto (variable según la isla, de 5 a 25 euros por persona) para desembarcar.
¿Significa esto que no se puede visitar el Gran Cañón? En absoluto, pero hacerlo supone un mayor desembolso económico. En resumen, cada visitante que no resida en Estados Unidos tiene que abonar una tarifa fija de 100 dólares solo por el hecho de entrar en uno de estos 11 parques nacionales. A esta cifra —hasta ahora inexistente— hay que añadirle lo que cuesta la entrada a cada uno de esos lugares, más el precio del traslado y, si se quiere, la contratación de un guía. Eso sí, si se va con un residente en el país que tenga la tarjeta anual —cuesta 80 dólares al año y 250 para los no residentes—, ese peaje es gratis para el titular y otros tres acompañantes que viajen en el mismo vehículo privado, tal y como explican desde la página web en la que se recogen las nuevas normas.
Nuestro plan, recomendado por alguien que ha viajado muchas veces al Gran Cañón, era contratar un tour con guías locales para que nos llevasen hasta South Rim. Aunque no es la entrada más cercana desde Las Vegas, sí que es la zona más bonita para visitar. Normalmente, al turista extranjero —tal y como pudimos comprobar al comparar precios en diferentes webs como Civitatis o GetYourGuide— se le suele llevar a West Rim. Según el itinerario, el bus nos recogería en alguna de las paradas del Strip y, después de cuatro horas de trayecto llegaríamos al lugar. El precio de esta excursión de un día era de 90 euros, pero sabías que te llevaban y te devolvían a Las Vegas. Eso sí, no se incluía ni las comidas ni el guía, que se podía reservar previo pago de otros 30 euros. En resumen, todo eran extras. Antes de conocer las nuevas tarifas impuestas por Trump, la excursión nos iba a salir por unos 120 euros por persona (sin incluir la comida), un precio que estábamos dispuestos a pagar por visitarlo una vez en la vida. Ya que estábamos ahí, ¿cómo no íbamos a ir al Gran Cañón?

Apuramos hasta una semana antes para reservar la excursión para asegurarnos el buen tiempo. Fue entonces cuando llegó la sorpresa: “A partir del jueves 1 de enero de 2026, de acuerdo con la Orden Ejecutiva del presidente Trump, el servicio de Parques Nacionales cobrará 100 dólares a todos los visitantes no residentes. Esta tarifa adicional no está incluida en el precio del tour”, explicaban en la página web con la que íbamos a hacer la visita. Cuando lo miramos unos meses antes, ya con incluso aprobada, esa información no aparecía en su web. En las páginas consultadas para contratar la excursión una vez en Estados Unidos, tampoco aparecía. No habíamos leído nada en redes sociales ni en medios de comunicación y la persona que nos acogió esos días en Los Ángeles —también periodista— tampoco era conocedora de este cambio. Fue entonces cuando nos planteamos qué hacer. ¿Nos interesaba tanto? ¿Queríamos gastarnos más de 200 euros por persona para ir en un autobús ocho horas —entre ida y vuelta— para estar en el lugar durante poco más de dos horas? Después de mucho pensar y de buscar alternativas, decidimos que no. El Gran Cañon del Colorado desde luego debe merecer la pena, pero no a costa de continuar el resto del viaje contando cada dólar si asumíamos ese gasto no previsto. Nosotros éramos dos y nos planteamos muy mucho ese desembolso pero, ¿en qué posición deja eso a una familia con más miembros?
Una vez tomada la decisión, había que reconstruir el itinerario de los dos días que íbamos a pasar en Las Vegas. La ciudad se adapta a cada tipo de viajero: hay estímulos, actividades y experiencias para todos los gustos. Puedes tirarte en tirolina, montarte en una montaña rusa que sale de un hotel, subirte al High Roller, pasear en góndola como en Venecia, ir a un concierto de los Backstreet Boys... y, cómo no, jugar en las miles de tragaperras que hay repartidas en cada rincón de la ciudad. Opciones no nos iban a faltar, eso seguro.
Llegamos a Las Vegas. Hicimos el check in en el hotel Excalibur, ese que parece sacado de una película de caballeros medievales. Y empezamos a andar, y a andar, y a andar... Entre tanta oferta de espectáculos y experiencias había una que se repetía hasta la saciedad: un día en el Gran Cañón (en autobús, helicóptero o en vehículo privado). Muchas opciones pero ni una advertencia de que una vez se llegase al lugar se tenía que pagar esos 100 dólares extras. Es una cifra que no te pueden cobrar con antelación, ya que corresponde a una recaudación del Gobierno, y las empresa turísticas, de alguna manera, intentan evitar que eso afecte a su negocio. Los medios de comunicación ya están informando de las largas filas que se forman en los accesos de estos parques nacionales por el tiempo extra que lleva verificar la residencia, controlar las identificaciones y hacer el cobro. En definitiva, una nueva política para controlar la masificación turística que recae en el visitante.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































