Ir al contenido
_
_
_
_

Adiós a los paraguas de los guías de Capri: la isla se cansa de los turistas que “parecen rebaños de ovejas”

Autoridades y locales del archipiélago italiano, uno de los lugares que más sufre el turismo de masas, se plantan ante una situación que consideran extrema y aprueban una serie de medidas que buscan frenar su impacto

Paraguas guías de Capri

Con su famosa gruta Azul, la sinuosa Via Krupp, las terrazas mirando al Mediterráneo y villas como la de Tiberio, Capri, en otro tiempo remanso para poetas como Rilke o Neruda y lujoso patio de recreo de personalidades como Jackie Kennedy, Elizabeth Taylor y Audrey Hepburn, vive desde hace años una transformación del turismo. Si antes la isla italiana era famosa por su belleza y ambiente tranquilo —y se podría decir que selecto—, ahora se ve devorada por los incesantes turistas que se bajan de los cruceros en los que arriban y la transitan como “rebaños de ovejas y no es agradable verlos”, como lo ha descrito Paolo Falco, el alcalde de Capri, a The Times.

Desde el Consistorio, que se ha hecho cargo de las críticas y el malestar de la población local, acaban de anunciar una serie de medidas para frenar el hormigueo incesante de turistas que, sobre todo en los meses de verano, acaban formando colas larguísimas en los sitios más populares, impidiendo su disfrute natural. “Necesitamos salvar la belleza, no tenemos otra opción”, ha añadido Falco en sus declaraciones al periódico británico. La resolución, aprobada por unanimidad, se pondrá en marcha desde el próximo verano.

Como ya se ha anunciado, prohibirán, entre otras cosas, lo que podría considerarse uno de los símbolos de esta situación insufrible para los vecinos de Capri: los paraguas de colores con los que los guías turísticos consiguen hacerse visibles para sus grupos. En lugar de los paraguas, considerados antiestéticos, a partir de ahora el Consistorio obligará a los guías a llevar ropa fácilmente identificable y que facilite a los turistas su seguimiento.

Otra de las prohibiciones es la del uso de altavoces, con la intención de acabar con la contaminación acústica que producen. Según The Times, las voces de los guías, que se proyectan gracias a ellos buscando la atención de los turistas, casi se pueden escuchar al otro lado de la bahía de Nápoles. En lugar de altavoces, la normativa establece ahora que los guías que lleven grupos de más de 20 personas se comuniquen mediante auriculares inalámbricos. Por último, el Ayuntamiento de Capri ha introducido directrices para que los grupos turísticos se limiten a 40 personas y será responsabilidad de los guías que los turistas permanezcan juntos durante los recorridos, sin alejarse del grupo y evitando de esta forma que se dispersen aún más por el espacio.

Capri turistas

El alcalde de Capri se ha referido también a la necesidad de seguir las indicaciones para desplazarse por la isla. “Les recomendamos que se mantengan a la derecha al subir, a la izquierda al bajar y que no se queden en la plaza”, ha declarado, ya que, asegura: “A veces impiden completamente el paso a los residentes”.

El problema de la turistificación en Capri, que puede albergar a unas 13.000 personas, se disparó tras la pandemia. The Times apunta a un estudio realizado el año pasado por la Universidad de Florencia, donde se reveló que la isla italiana recibió 50.000 visitantes en temporada alta y que más del 90% eran excursionistas, siendo su contribución a la economía local limitada.

La estampa es conocida, y se vive en otros sitios idílicos. Los turistas llegan en caravanas de autobuses, directos desde sus cruceros y ferris, por las calles estrechas de Capri, directos a la plaza central desde la que empezarán sus excursiones. A la larga, todos acabarán coincidiendo en puntos turísticos de gran interés, como los Jardines de Augusto y sus impresionantes vistas al mar turquesa, o en la estación del funicular para visitar Anacapri, un municipio al otro lado de la isla. Un guía local consultado por el diario británico, aunque escéptico sobre el rigor con el que se impondrán las nuevas normas, sugiere que las limitaciones podrían dar trabajo a más guías y que los operadores turísticos, que suelen pagar a los guías por hora, cubrirían los gastos.

Italia parece estar acostumbrándose a la fuerza, no solo a la turistificación más agresiva, sino a las medidas drásticas para acabar con ella. En el pueblo alpino de Funes, en Tirol del Sur, han llegado a instalar barreras para controlar el flujo de visitantes —y tornos antiselfies—, que provocaba un aumento de basura y atascos de tráfico y enfadando a sus 2.500 vecinos. En Venecia ya es más que conocida la famosa tasa de 5 euros para acceder a su centro, lo que llegó a provocar las críticas por impedir la libre circulación de personas. Y desde principios de febrero, quienes quieran cumplir con el ritual y sacarse una foto de cerca con las imponentes esculturas de fondo de la Fontana di Trevi, en Roma, deben hacer cola y pagar una entrada de dos euros.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_