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Guías turísticos: cuando la precariedad camina bajo un paraguas

El poder de los intermediarios condena a muchos profesionales a ser falsos autónomos

¿Regulación? No hay. El mundo de los guías turísticos es jauja”. Antes de conceder esta entrevista, Pedro (nombre ficticio) ha insistido mucho en que se respete su anonimato. Trabaja en una ciudad del norte de España. “Todos nos conocemos”, se excusa. Teme que la empresa para la que trabaja como guía, una compañía que publicita visitas guiadas en Civitatis y GuruWalk, le cierre el grifo de los encargos. Sobre el papel es autónomo, aunque, en la práctica, trabaja como cualquier empleado, es decir, sigue las órdenes de un jefe, tiene horarios, le exigen exclusividad y le imponen los clientes. “Pero no tengo vacaciones pagadas, ni nómina, ni cobertura en caso de baja”. Lo único seguro es que su coordinador le paga cinco euros por cliente. En los free tours, donde su sueldo depende de la voluntad de los turistas, reconoce que a veces pierde dinero.

Es difícil saber cuántos guías turísticos son falsos autónomos. Pedro, que quiere “cambiar las cosas”, asegura que son la mayoría. “Las empresas que tienen los guías en nómina son la excepción”. Los signos de laboralidad saltan a la vista. “Debemos llevar elementos identificativos de la empresa, como paraguas o chaquetas, tenemos prohibido publicitar otros servicios y no podemos rechazar clientes”. En ocasiones les toca lidiar con visitantes conflictivos, como despedidas de solteros o gente bebida. Pero a diferencia de cualquier autónomo no pueden negarse a prestar el servicio. “Si rechazamos clientes nos penalizan”.

Los free tours, las excursiones gratuitas donde los visitantes solo pagan la voluntad, han ganado popularidad. Inicialmente pensados como una forma para que jóvenes y estudiantes ganasen un dinero extra, ahora es un negocio millonario que se sostiene en un entramado de intermediarios. En un primer nivel, de cara al público, se encuentran los marketplaces, los portales como Civitatis y GuruWalk; en el segundo escalón están las empresas locales que organizan la actividad, propietarios de los perfiles con mejores reseñas. Y a pie de calle se encuentran los guías.

Ignacio, otro orientador turístico de Cataluña, que también exige discreción, habla de una estructura de abuso. “Las plataformas y perfiles con más visitas, los que gozan del posicionamiento en internet, imponen sus condiciones a los de abajo. El problema no son los free tours sino los canales de venta, que son monopolios”, afirma. Si las plataformas de venta suben las tarifas para ser miembro, las propietarias de los perfiles repercuten la subida a los guías. Ello ha forzado a algunos negocios locales, como la empresa para la que trabaja Ignacio, a echar a sus empleados para luego contratarlos como autónomos. Valeria, otra guía de Sevilla, que insiste en no ser identificada, augura que si estas plataformas perpetúan su dominio los pequeños negocios desaparecerán. “No podremos competir ni sobrevivir”, denuncia.

Los marketplaces se definen como portales que conectan profesionales y clientes. Enrique Espinel, de Civitatis, explica que su modelo se basa en la intermediación, es decir, que su portal funciona como mero escaparate. “Los proveedores y operadores locales organizan las actividades, definen la operativa, publican fechas y horarios y asumen las obligaciones legales con sus guías y consumidores”. Asegura que “exigimos atender el cumplimiento de las obligaciones legales locales que correspondan a cada territorio”. Juan Castillo, cofundador de GuruWalk, el otro portal líder de recorridos gratuitos, añade que en su web se anuncian “empresas operadoras turísticas y guías autónomos”. Cobran canon, pero no a todos los anunciantes. “Aunque tenemos miles de guías autónomos en todo el mundo, más del 90% de ellos no nos han pagado nunca ni un solo euro, les permitimos estar en nuestra plataforma de manera gratuita”, remarca.

Denunciar o no

Eduardo Abad, presidente de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), conoce la precariedad del sector. Ha hablado con varios profesionales del gremio turístico y “todos temen quedarse sin encargos de la noche a la mañana si denuncian”. Un miedo que paraliza la iniciativa sindical. En 2024, UGT organizó una reunión con 60 guías de la Costa da Morte y Santiago de Compostela para denunciar una red de falsos autónomos. Sin embargo, el asunto quedó en agua de borrajas porque, a la hora de firmar documentos y comparecer ante las autoridades, los trabajadores no querían ser expuestos.

¿Es posible reclamar? Los expertos creen que sí. Para Miquel Planas, abogado del bufete Monlex, el problema “no son los free tours” sino las plataformas comercializadoras, que no vigilan que las empresas cumplan con la regulación laboral. No obstante, hay guías que han conseguido reclamar ante la inspección o un juez y ser reconocidos como trabajadores frente a sus empleadores, “con el abono de salarios y vacaciones devengados y el alta retroactiva en la Seguridad Social”, asegura el abogado.

Por ejemplo, en 2024, un juez de lo Social de Valencia condenó a una empresa de recorridos turísticos por tener 13 guías como falsos autónomos; la compañía utilizaba reclamos como “consigue un chupito gratis en cada bar y disfruta de los juegos de beber con tu guía”. El abogado Arnau Boixaderas, experto en derecho laboral y socio de la Asociación Nacional de Laboralistas (ASNALA), recuerda en este sentido lo dicho por el Supremo: la relación no depende del contrato “sino de cómo se desarrolla la actividad”. “Si la plataforma define rutas, horarios, visibilidad y mecanismos de reputación obligatorios, los indicios de laboralidad son claros”, zanja el experto.

Sin una ley 'ad hoc'

Tanto los guías como los profesionales jurídicos ponen el dedo en la falta de mecanismos de control para acotar los abusos contra los guías turísticos, un asunto que ha pasado desapercibido en la agenda del Ministerio de Trabajo, que sí ha puesto el foco en otros núcleos de falsa laboralidad. La precariedad viene alimentada por una regulación intermitente, que adolece de lagunas y es dependiente de las autonomías, que imponen deberes de intensidades dispares. La Asociación Profesional de Guías de Turismo de Madrid carga contra el modelo de los free tours, que considera un nido de dinero negro.

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