La Universidad Rey Juan Carlos cierra 2025 con un déficit de 76 millones y se encomienda a Ayuso para sobrevivir
El rectorado calcula que llega a fin de año sin un crédito como el de la Complutense. Pierde más de seis millones al mes y necesita una solución


La Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de Madrid se asoma al precipicio pese a ser tildada como “la universidad del PP”, por sus estrechos lazos con el partido. El año 2025 ha terminado con “un déficit de 76,2 millones de euros y la pérdida media mensual final se sitúa en 6,4 millones”, según el Informe sobre el avance del cierre presupuestario del ejercicio 2025, al que ha accedido este diario. La institución, fundada en 1996, nunca ha estado bien financiada por la Comunidad de Madrid. Pero Isabel Díaz Ayuso no ha dado un volantazo presupuestario, la asfixia viene de lejos, aunque aflora ahora. Un nuevo modelo de financiación a seis años está al caer y los rectores están esperanzados con los datos.
Fuentes del rectorado de la URJC afirman que, según sus cálculos, pueden llegar a fin de año con sus remanentes, sin necesidad de pedir un crédito a la Comunidad como la Universidad Complutense. Pero no hay fondos para mucho más.
“Los mayores problemas han sido las tendencias al alza de los gastos de personal (cap.1) y las disminuciones en los ingresos por tasas (cap.3) y la nominativa [partida para gastos corrientes, sobre todo salarios], que no crece en la proporción del crecimiento de la Universidad”, se afirma en el documento, que va a debatirse este viernes en consejo de gobierno.
El informe remarca que “aunque la evolución de los gastos de personal estaba prevista y asumida, la disminución de las tasas requiere de un análisis más profundo y pausado”. Los campus públicos madrileños no son capaces de responder a la demanda de los estudiantes en muchas titulaciones, y estos optan ahora a irse a una de las 14 universidades privadas de la región, cuando antes se matriculaban en otra carrera en la pública. Los gastos de personal suben en todas las universidades por los complementos de investigación (sexenios), de antigüedad (trienios), el crecimiento de los sueldos o el crecimiento de los sueldos públicos. Estos en el caso de la URJC suponen ocho millones con las subidas de 2025 y 2026.

En el caso de la URJC, además, la plantilla era extremadamente precaria y muchos en los últimos años, han sido contratados con plaza fija tras acudir a los tribunales.
El colchón de Tesorería
“La Tesorería sigue disminuyendo de forma acelerada mostrando un saldo disponible actual de 96,6 millones”, detalla el informe sobre los remanentes. Estos no se pueden emplear en abonar gasto corriente (nóminas o suministros), pero la URJC ha presupuestado en el pasado más inversiones (que sí pueden salir del remanente) que las que ejecutaba y ha destinado el dinero a pagar sueldos. Ha sido su forma de sobrevivir.
La Comunidad ha sido sensible a la situación de la URJC y se vio beneficiada en el presupuesto de 2026 con una subida en una partida de 12,51 millones, la mayor de las seis universidades públicas, más de tres veces el aumento en la Politécnica o la Complutense.
Durante unos meses, la URJC es capaz de sobrevivir sin un crédito del Ejecutivo regional. Se salva por el momento de la quema, a diferencia de la Complutense, a la que el Gobierno de Ayuso ha tenido que conceder un crédito de 34,5 millones (más 4,4 millones en intereses) para poder seguir abriendo cada día y pagar los sueldos de su plantilla. Ahora se somete a unos “presupuestos de guerra”, en palabras de su rector, para devolver el préstamo en tres años. No deja de crecer la presión interna para que el rectorado de la UCM presente un recurso contra la Comunidad por incumplimiento de la financiación. Desde 2007 las transferencias regionales para nóminas han crecido un 5% (sin contar el presupuesto de 2026) y la inflación, un 44%.
El Gobierno de Ayuso se emplea en dar una imagen despilfarradora de la Complutense, que ha estado enmascarando su déficit en sus presupuestos, pero que está claramente infrafinanciada. Pero el Ejecutivo regional no se atreve a descalificar a una universidad, la URJC, que jamás recibió el dinero suficiente.
Cuando la URJC estaba en plena expansión de alumnos y profesores, explotó la crisis económica de 2008 y la universidad dejó de recibir el dinero previsto. Pese a ello, el número de estudiantes siguió creciendo de forma exponencial para dar respuesta a la demanda de los hijos de ciudades industriales del sur. Así, la inversión por alumno se desplomó, hasta suponer un tercio de la media nacional.
En los últimos años la partida por inscrito ha subido algo porque el anterior rector, Javier Ramos, optó por ofrecer menos plazas ―hay un 18% menos que en 2018, sobre todo de Humanidades― para que la calidad no se debilitase. Aun así, en 2023 la Comunidad invertía por alumno 2.481 euros, frente a los 6.671 de media nacional, según los datos de la Fundación Conocimiento y Desarrollo. Antes de abandonar el cargo, Ramos afirmó en este diario: “Necesitamos recibir, mínimo, el doble de financiación”. Ahora le ha remplazado Abraham Duarte, forzado a encontrar una solución en las próximas semanas.
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