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Cuerpo asegura que la mayoría de productos españoles pagan menos aranceles tras el varapalo del Supremo a Trump

La Cámara de Comercio de España aconseja a las empresas examinar los contratos con los clientes estadounidenses e incluir cláusulas de revisión de precios ante la elevada incertidumbre

Grúas y contenedores en el Puerto de Valencia. Mònica Torres

No todo es negro en el clima de incertidumbre al que ha regresado el comercio global. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha insistido este martes en que los últimos giros en la política arancelaria estadounidense han dejado a buena parte de los productos españoles en una “situación ligeramente más favorable” comparada con la que tenían antes de que el Supremo de Estados Unidos tumbara la semana pasada el grueso de las tarifas de Donald Trump. “Con el acuerdo de Estados Unidos-Unión Europea el arancel medio que teníamos estaba en torno al 14,4%. Hoy tenemos un arancel medio con Estados Unidos de en torno al 12,6%”, ha afirmado esta mañana en una entrevista en Onda Cero. Sin embargo, el titular de Economía ha matizado que la mejora no vale para todos los bienes exportados —un 60% estarían “ligeramente mejor”, un 10% “ligeramente peor” y el 30% “más o menos igual”, calcula— y ha recordado que este escenario es temporal.

Pese a la ligera reducción de tarifas, la incertidumbre ha vuelto a dispararse entre las firmas más expuestas al mercado estadounidense. El pasado viernes, la justicia norteamericana anuló los llamados aranceles recíprocos que Washington lanzó en abril, un fallo al que Trump contestó con el anuncio de nuevos gravámenes, de un 10% general, que en principio solo podrán en estar vigor durante 150 días. Una situación que deja en entredicho el acuerdo comercial que Estados Unidos firmó con la UE en julio del año pasado, que establece un recargo único del 15% a los productos comunitarios exportados al otro lado del Atlántico.

La Comisión Europea, así como el Gobierno central y el sector empresarial español están pidiendo claridad en las reglas del juego y que se respeten los pactos. Este mismo martes, el Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de España ha publicado un análisis sobre la situación. En él, aconseja a las compañías españolas revisar los contratos con los clientes y distribuidores estadounidenses para incluir en los mismos cláusulas de revisión de precios y establecer mecanismos de renegociación por cambio normativo. También recomienda acelerar la búsqueda de nuevos mercados alternativos y valorar ajustes en su presencia en Estados Unidos, así como analizar al detalle qué bienes podrían gozar de una exención tarifaria.

En el documento, la corporación que representa los intereses del comercio pone el foco en la inseguridad jurídica que vuelve a dominar el horizonte. “La incertidumbre comercial sigue siendo el principal factor de riesgo para la actividad exportadora, más que el nivel arancelario puntual”, resume, recordando que “la sentencia [del Supremo de EE UU] no equivale automáticamente a una normalización del comercio transatlántico, sino que abre una fase de transición con varios escenarios plausibles”.

El primero de ellos es la contención de la incertidumbre, a la que se llegaría respetando el acuerdo EE UU-UE. Cabría mantener los topes y exenciones pactados de forma material. El segundo escenario que dibuja la Cámara de Comercio es aquel en el que prevalece el nuevo arancel temporal anunciado por Washington, pero del 15% —el porcentaje al que lo quiere elevar Trump—, que supondría una “erosión de la ventaja relativa de la UE”, puesto que se acabaría aplicando a países terceros y reduciría la ventaja comparativa que aportaba el acuerdo entre las dos partes. El último y peor desenlace, apunta el organismo, sería una “reescalada selectiva”, en la cual la Casa Blanca desplace la presión a investigaciones sectoriales o por país. “Este escenario aumentaría la segmentación regulatoria por productos y sectores, con más carga de cumplimiento, más litigios y mayor volatilidad en plazos de entrada en vigor”.

Con todo, la Cámara de Comercio recuerda que la exposición española al mercado norteamericano es limitada, puesto que Estados Unidos solo absorbe entre un 4% y 5% de las exportaciones nacionales de bienes —en 2025 representaron un 4,3% según el Ministerio de Comercio—. Aun así, hay sectores especialmente vulnerables, como el aceite, el vino o los componentes del automóvil, y el golpe de los aranceles, aunque contenido, se ha notado en 2025: las exportaciones españolas al país cayeron un 8%, con retrocesos particularmente marcadas en las ventas de aceite (-29%), combustibles y lubricantes (-47,2%), equipos, componentes y accesorios de automoción (-37,2%) o fundición de hierro (–35,2%) y acero (–33,0%).

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