Alcaraz y Miami, un antes y un después: de la explosión de 2022 a la derrota que lo multiplicó
El español, que debutará esta noche contra Fonseca, regresa al escenario en el que logró su primer Masters 1000 y que hace un año marcó un dulce punto de inflexión


Solo aquellos que sigan de cerca el tenis y profundicen de verdad sabrán de David Goffin, un belga de 35 años que todavía juega estupendamente y que más allá de sus diversos méritos —top-10, doble finalista de la Copa Davis y capaz de batir al gran tridente histórico, Novak Djokovic, Rafael Nadal y Roger Federer—, será recordado por la audiencia española por la derrota que infligió hace un año a Carlos Alcaraz. Sucedió en Miami, un antes y un después para el número uno; marco de su explosión definitiva —primer título de relumbrón, ante el noruego Casper Ruud en 2022— y, también, de un tropezón que viró por completo el rumbo de un tenista que entonces peleaba consigo mismo en busca de estabilidad. A partir de ahí, todo cambió.
En muchos casos, la mayoría, a un resbalón importante le sucede una carga extra de trabajo y horas en el laboratorio; redoblar los entrenamientos con el objetivo de pulir defectos y entender esos porqués. Alcaraz, sin embargo, optó por el camino inverso: “Creo que hay veces en las que necesitas desconectar para luego volver a conectar”. “Por el simple hecho de entrenar más, de seguir en esa rueda monótona y diaria de entrenamiento-entrenamiento-entrenamiento, no vas a mejorar. A veces hay que tomarse un respiro, un descanso, lo que necesites”. Y del dicho al hecho. En vez de regresar a casa, el murciano se agrupó con su familia y durante semana y media, oxigenó la mente en las playas de la Riviera Maya. De entonces aquí, un competidor muy diferente.
“Ahí prácticamente toqué fondo”, admitió en su momento. Y, al mismo tiempo, fue descubriéndose un poco más. Conociéndose mejor. No es bueno tensar la cuerda ni rozar límites innecesarios. Ir en contra de la naturaleza de uno mismo, por mucho que lo exijan los supuestos códigos profesionales. A partir de ahí, su mejor versión: Alcaraz despegó y no frenó. En concreto, desde la caída contra Goffin ha coleccionado nueve trofeos y ha disputado otras tres finales; tan solo en dos torneos (París y recientemente en Indian Wells) no ha figurado en el último episodio. “Me dolió mucho [la derrota], pero creo que en el fondo necesitaba algo así. No estaba disfrutando, y me hizo parar y pensar”, declaró. Hoy día, como firme gobernador del circuito, quiere más.

Después de un notable paso por el desierto de Indian Wells, donde el ruso Daniil Medvedev le frenó en las semifinales, el de El Palmar regresa al imprevisible escenario de Miami, donde el tiempo va y viene y todo cambia de un día para otro. Lo mismo llueve —se suspendió íntegramente la jornada del miércoles— que aprieta el sol, envuelta siempre la acción por la humedad y la consiguiente repercusión en las pelotas (vivas de día, pesadas de noche) y el juego. Bote bajo y rápido, condiciones tramposas. Nada que no conozca. Jannik Sinner ha recuperado el brillo —campeón en California, sin ceder un solo set— y asoma otra vez con fuerza, a la vez que vuelve a su memoria el dulce recuerdo de 2022, cuando triunfó por primera vez en un Masters 1000.
El mazo carioca
Tenía 18 años y enfrente estaba Ruud. “Contra Alcaraz, si no juegas a las líneas sabes que llegará y te castigará”, desliza el nórdico, al que batió hace unos días en los octavos de Indian Wells. Podría toparse con él de nuevo, aunque de entrada deberá superar este viernes (no antes de las 00.00, Movistar+) un estreno tan peliagudo como atractivo. Al otro lado de la red estará el brasileño João Fonseca, quien recientemente tuteó a Sinner —vencedor tras un doble desempate— y que a lo largo del último año golpea a más velocidad que ninguno. Según datos de Tennis Channel, la derecha del latinoamericano (19 años) promedia los 131,9 km/h, por los 130,3 de la del italiano (24) y los 128,7 del español (22). La media general del circuito es, según precisa el citado medio, de 125,5. Será el primer pulso entre ambos.
“Yo no sé qué opinan los demás, pero yo estoy deseando jugar contra los mejores. Lo hice contra Jannik y ahora será Carlos. Será un partido fantástico y ojalá pueda ganarlo. Será una gran experiencia para mí”, expresa el carioca (6-4, 3-6 y 6-2 a Fabian Marozsan). “Estoy intentando ser más sólido, en general, y más agresivo al resto. Quiero aprender a jugar contra los top; a cómo manejan la presión... Estoy tratando de ser más consistente y no tener tantas subidas y bajadas. El primer tiro tras el saque y el resto son clave”, prolonga; “va a ser especial [el encuentro de hoy] porque este es solo mi segundo año en el tour y, en poco tiempo, voy a jugar contra el uno y el dos. Eso me enseñará dónde estoy, lo cerca o no que puedo estar de ellos. Es una gran oportunidad. Estoy deseando saltar a la pista y la disfrutaré al máximo”.

En la transición de un torneo a otro, Alcaraz ha disfrutado del golf —hoyos con Djokovic y Alexander Zverev— y también del fútbol. Dos días antes del debut acudió al estadio del Inter Miami FC, acompañado de su hermano Álvaro, y presenció en vivo el gol 900 de la carrera de Lionel Messi, al que conoció en 2023. Ese año, Sinner le venció en las semifinales —único precedente entre ambos en Florida— y finalmente, el italiano acabó perdiendo en el desenlace contra Medvedev. Después de un largo periodo en la penumbra, el ruso parece haberse mentalizado otra vez y lo que se avecina supondrá una buena prueba para comprobar el grado de la reacción; del mismo modo, el de San Cándido tratará de prolongar la buena inercia y acercarse un poco más al trono.
“Es el último torneo en dura [antes de la gira sobre tierra], así que es importante hacerlo bien aquí”, indica Sinner, campeón en 2024 y que hace un año, suspendido por el proceso del clostebol, no pudo participar. “La pista está más rápida de lo que esperaba”, prorroga. Se estrenará el sábado ante Damir Dzumhur. “Intento ir un paso por delante, ver cuál va a ser su próximo movimiento antes de que [los adversarios] lo hagan. En cierto modo, es como el ajedrez. Intento estar ahí un poco antes o pensar en lo que va a pasar a continuación. Ser más agresivo que los demás”, concluye Alcaraz, quien cuenta con una renta de 2.140 puntos en la lista de la ATP. Al igual que su gran rival, el español también tendrá la opción de sumar una cuantiosa cifra estas dos semanas por la eliminación prematura de hace un año. Entonces, una pesadilla. Más atrás, la bendición. Miami, punto de inflexión para él.
OLA DE JUVENTUD: DE JÓDAR A KOUAMÉ
El embudo organizativo propiciado por las constantes precipitaciones del día anterior hizo que la primera jornada de los cuadros principales se disputase a la carrera, a partir de las 10.00 hora local. A esa hora intervinieron Paula Badosa, Roberto Bautista y Rafa Jódar, todos con buen resultado.
El veterano se impuso a James Duckworth (7-6(3) y 7-6(4) y se encontrará este viernes (hacia las 19.00) con Karen Khachanov; la catalana batió a Aliaksandra Sasnovich (7-5 y 6-3) y se medirá (hacia las 20.30) con la joven local Iva Jovic (18); y de juventud va también lo del madrileño Jódar, verdugo de Yannick Hanfmann (6-4, 4-6 y 6-1).
A sus 19 años, el de Leganés continúa reuniendo méritos y tras superar la fase previa, esta última victoria, la primera en un mil, le situó por primera vez dentro del top-100. Virtualmente es el 93º y hoy (no antes de las 00.00) se enfrentará al repescado Aleksandar Vukic (reemplazo de Lorenzo Musetti, baja).
En enero logró en Melbourne su primer triunfo en un grande, y ahora ya ha obtenido al menos uno en todas las categorías de la élite (250, 500, 1000 y Grand Slam). Siguió la estela su paisano Martín Landaluce, quien batió a Marcos Giron (6-3 y 7-6(6) y chocará (no antes de las 00.00) con Luciano Darderi (18º).
Jódar comenzó el curso en el puesto 168º y sigue proyectándose, como también lo hace Moise Kouamé. El francés, de solo 17 años (y 12 días), superó a Zachary Svajda (5-7, 6-4 y 6-4) e hizo historia, puesto que es jugador más joven en lograr una victoria en Miami, el cuarto en un Masters 1000.
Fueron más precoces su compatriota Richard Gasquet (15 años en 2002, Montecarlo) y Rafael Nadal (16 en Montecarlo 2003), y por la mínima el rumano Dinu Pescariu (17 años y 10 días en 1991, Montecarlo). El galo es ahora el 319º del mundo, aunque partió en 2026 como el 876º. Su próximo escollo será Jiri Lehecka.
Por otra parte, Iga Swiatek protagonizó la sorpresa del día al caer ante su compatriota Magda Linette. La de Varsovia, desbancada esta semana por Elena Rybakina en el segundo escalón mundial, cedió en tres sets (1-6, 7-5, 6-3) y prolonga su mala racha de resultados.
Cayó en los cuartos de final de Australia, Doha e Indian Wells, y ahora a las primeras de cambio en la cita de Florida, donde hace un año progresó hasta las semifinales. No caía tan rápido desde 2021, cuando prevaleció la tunecina Ons Jabeur en el estreno de Cincinnati. Cuatro años y medio más tarde, Swiatek, distinguida por su regularidad, volvió a derrapar.
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