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Cristina Bucsa, una tenista amante del ‘K-pop’ y lo coreano: “Estoy superorgullosa de mí misma”

La cántabra remonta a la belga Mertens (3-6, 7-5 y 6-3, tras 2h 41m) y se estrenará en los octavos de un grande, ante Sabalenka, con su singular sello a contracorriente

Bucsa, durante el partido contra Mertens en Flushing Meadows.
Alejandro Ciriza

Antes de la charla, la supervisora de la WTA advierte: “Por favor, que sea breve. Cristina va a jugar ahora el partido de dobles”. Y se expresa con la habitual sencillez ella, Bucsa, como si no hubiera remontado (3-6, 7-5 y 6-3, en 2h 41m) el duelo con la belga Elise Mertens, la decimotercera del mundo; como si no hubiera accedido por primera vez a los octavos de un grande, después de que hace dos años se lo hubiera impedido la polaca Iga Swiatek; como si no se hubiera unido históricamente a Arantxa, Conchita, Carla Suárez y Paula Badosa, las cuatro únicas representantes españolas que llegado tan lejos en Nueva York. Pero ya son cinco.

“Estoy superorgullosa de mí misma”, expresa en un reducido corrillo con los reporteros esta tenista a la que el gran público conoció en 2023, cuando firmó un meritorio recorrido en Australia y entonces contó que competía prácticamente con lo puesto, sin patrocinador, comprándose la ropa en el Decathlon; que le gustaban la filosofía y la Psicología, carrera que comenzó a estudiar en la UNED y que luego tuvo que dejar porque el trasiego del tenis de élite le robaba la mayor parte del tiempo; que habla cuatro idiomas, español, rumano, inglés y francés; y que, sobre todo, en ningún rincón del mundo está más a gusto que en Torrelavega, su tierra. Aún no le toca volver.

“Ese es mi estilo de juego. Al principio me ha faltado chispa, pero luego me he dicho a mí misma que tenía que ir a por todas y he ido haciéndome cada vez más grande”, señala tras lograr el pase gracias a una exhibición de pundonor ante Mertens, rival que domina la pelota, de buena mano y que, pese a las argucias de la recta final, frenando el partido como fuera, no ha conseguido su propósito. “Bueno, algunas jugadoras lo hacen… Es una táctica”, le quita importancia la cántabra, a la que al asociarse su nombre con el del Carlos Alcaraz en los octavos, a falta de lo que pueda hacer Jaume Munar este sábado, se le escapa un largo y sentido “guaaaaaauuuu, súper, súper”.

Sorribes y Bucsa, durante el partido por el bronce en los Juegos de París.

Dice Bucsa (27 años) que el trabajo de fondo de estos años “está dando sus frutos” y que después de soltar un gallo en el grito de celebración ha ido “a abrazar a papá” y a sus amigos, instante en el que tenía que “cambiar ya el chip” porque a continuación tiene que disputar el dobles. Siempre contenida, siempre sin euforias. “Intento mantenerme estable”, transmite, acordándose de su psicólogo. Aunque todavía no haya comenzado el duelo entre Aryna Sabalenka y Leylah Fernández, del que saldrá su próxima adversaria, se sospecha que será la número uno y en la central, la pista más grande del mundo. Ante 23.700 personas.

Por fin, patrocinio

“A disfrutarlo y a por todas”, continúa. No será la primera vez que disfrute del lujo en un major, porque ya jugó en la Philippe Chatrier de París contra Swiatek y también en la segunda pista de Wimbledon, la Court 1, frente a Jessica Pegula. Ahora tendrá enfrente a Sabalenka, la campeona de la edición anterior; si está entonada, una apisonadora. “Yo voy a controlar lo que yo pueda controlar. Yo controlo lo mío, y si ella hace un gran partido… Bien por ella”. ¿Y qué destacaría de la bielorrusa, en lo más alto desde octubre, con tres grandes en la vitrina? Entre la pregunta y la respuesta transcurre un silencio de ocho segundos: “Pues la garra que tiene en la pista”.

Bucsa, en una acción del partido de la tercera ronda.

En vez de haber optado por Manhattan ha preferido una casa de alquiler a las afueras de la ciudad, “en un sitio más tranquilito”, y desde finales del año pasado, por fin, cuenta con el respaldo de una marca; en concreto, con influencia asiática. Según especifica la WTA, responde al nombre de Country Club by Dasha, tiene sede en Singapur y fue fundada por una exjugadora kazaja (Berezhnaya) a la que conoció en Hong Kong. A Bucsa, matiza la citada información, le atrae la vestimenta tradicional coreana (hanbok), el K-pop (música) y está estudiando también el idioma. Ahora bien, nada de redes ni la exposición tan común. Solo Facebook, pero para organizar partidos de dobles.

No le gusta perder el tiempo y, aunque tardase en darse a conocer, hace poco más de un año dejó una huella imborrable junto a Sara Sorribes en los Juegos Olímpicos de París. Antes, también con la valenciana, conquistaron el torneo de Madrid. Su amiga anunció en abril una pausa “definitiva o temporal”, debido a la erosión física y mental, y, preguntada sobre la evolución personal y ese factor trascendental, ella recuerda que “todos los jugadores trabajan con psicólogos, así que yo también, ¿Por qué no?”. Acto seguido se incorpora, agradece a los presentes y vuelve a la pista para lograr una segunda victoria en la modalidad por parejas. Ya es de noche. Con las mismas ganas.

DJOKOVIC SUFRE DE LA ESPALDA

A. C. | Nueva York

Sufre otra vez Novak Djokovic, al que le duele la espalda y que se deja otro set. El segundo en el torneo. Sin embargo, a la que el masaje y la pastilla hacen efecto, amén del escaso filo de Cameron Norrie, el serbio corrige, mejora y avanza: 6-4, 6-7(4), 6-2 y 6-3, en 2h 50m.

Se medirá el domingo con Jan-Lennard Struf. Y lo hará, por supuesto, habiendo dejado otra muesca histórica. Con su 69ª presencia en los octavos de un grande iguala el récord de Roger Federer y continúa abrillantando un listado numérico sin igual.

Ningún tenista masculino posee más títulos (24) ni victorias (395), ni ha disputado más terceras rondas (75), octavos (69), cuartos (63), semifinales (52) ni finales (37). Tan solo se le resiste las 81 presencias de Federer y Feliciano López, situado a una.

Él avanza, también lo hace Sabalenka, cae la inglesa Emma Raducanu (6-1 y 6-2 con Elena Rybakina) y el tenis local lamenta las despedidas de Ben Shelton —abandono por lesión, “nunca me había retirado de un partido”— y Frances Tiafoe, superado por Struf (6-4, 6-3 y 7-6(7).

Por otra parte, Munar buscará sumarse a Alcaraz y Bucsa en la siguiente estación. Para ello deberá imponerse al belga Zizou Bergs (48º) en el primer turno de la pista 17 (19.00, Movistar+).

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza
Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra. Autor de ‘¡Vamos, Rafa!’.
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