Por qué cinco de los ocho clasificados directamente para octavos de la Champions son ingleses: más dinero, mejores jugadores y mayor competencia
“Somos fuertes gracias a la Premier”, dice Howe, técnico del Newcastle, para explicar el auge de los clubes británicos en Europa


La parada de Matvei Safonov al tiro de Woltemade cuando se había cumplido el tiempo reglamentario dejó mudo al estrepitoso Parque de los Príncipes. Faltó un pelo para que este miércoles en París el Newcastle culminara una sucesión de contragolpes y remontara un 1-0, metiera el 1-2 y se clasificara entre los ocho primeros de la fase de liguilla de la Champions a costa del Paris Saint-Germain. Fue un despliegue impresionante, considerando que el PSG es el vigente campeón de Europa y el Newcastle es apenas el noveno clasificado de la Premier. Una exhibición de fuerza cuyo mensaje se inscribe en la tabla: los otros cinco representantes de la liga inglesa en Champions acabaron la jornada definitiva respectivamente primero (Arsenal), tercero (Liverpool), cuarto (Tottenham), sexto (Chelsea), y octavo (Manchester City). Con el billete para octavos de final en compañía del Bayern, el Barça y el Sporting, no necesitarán pasar por el play-off que aguarda al Madrid, al Atlético, al Inter o a la Juve.
“Creo que los clubes ingleses se han hecho muy fuertes gracias a la Premier League”, explicó Eddie Howe, el entrenador del Newcastle, tras el empate en París. “Jugar en una competición tan dura solo puede hacerte mejor. Jugamos tantos partidos tan complicados cada semana, contra equipos tan buenos, contra jugadores de tanta calidad, que eso necesariamente eleva tu nivel”.
Howe, junto con Rosenior, técnico del Chelsea, es el único entrenador inglés de los equipos ingleses en la Champions. Sabe de lo que habla. El Newcastle accedió al torneo tras clasificarse quinto en la última Premier. Un hito después de que en los últimos 20 años solo clasificaran los cuatro primeros. El Newcastle se benefició del reglamento de la UEFA que prevé que se repartan plazas extra a los dos países cuyos equipos acumulen más puntos en las tres competiciones europeas. El llamado EPS (sigla en inglés de Puestos de Rendimiento Europeo) es el premio que resulta de calcular un coeficiente de rendimiento. España lo disfrutó durante años gracias a los resultados de sus equipos en Champions y Europa League. Las victorias del Tottenham en la última Europa League y del Chelsea en la Conference, acentúan el cambio de orden. La tendencia se refleja en el promedio de puntos por partido de los clubes ingleses en torneos europeos. Si hace dos décadas rara vez alcanzaban los 2 puntos, ahora rara vez bajan de dos puntos por partido.
La ola es imparable, según un consultor que trabaja para los propietarios del Liverpool y prefiere el anonimato. “Los clubes de la Premier invierten cada vez más en fichajes porque se han dado cuenta de que solo así pueden competir para meterse entre los cinco primeros de una liga cada vez más exigente”, explica. “Porque el verdadero negocio está en la Champions. No solo por los premios que paga en metálico. Sobre todo, porque la combinación de Premier con Champions es una mina de oro para los espónsors multinacionales y los derechos audiovisuales. Todos quieren estar en esas plataformas”.
A mayor inversión, mejores plantillas, más competitividad, mejor espectáculo y más retorno. El ciclo es más viejo que la industria del fútbol. Las cifras del último mercado de fichajes de verano alimentan el círculo virtuoso del que habla Howe y se traducen en la presente clasificación de la Champions. Según Transfermarkt, a la cabeza de las ligas que más gastan en futbolistas se situó la Premier con casi 4.000 millones de euros, seguida de la Serie a con 1.350 millones, la Bundesliga con 900 millones, y la Liga española con 708 millones, apenas por encima de la Ligue 1, que gastó 694 millones en reforzar sus plantillas.
Luis Enrique en las Termópilas
Contestatario como siempre, Luis Enrique se revolvió este miércoles tras empatar 1-1 con el Newcastle. “¡No hay nadie más favorito que nosotros!”, proclamó, y la prensa inglesa presente en la sala tomó nota. Nadie olvida que el PSG de Luis Enrique arrasó a los enviados de la Premier el año pasado (City, Liverpool, Villa y Arsenal) antes de ganar el título. Es el paso obligado. Son las Termópilas y el entrenador español lo sabe, por más que en público intente relativizarlo.
“Los equipos ingleses”, dijo hace unas semanas, “evidentemente tienen un nivel altísimo. Pero la Champions es una competición muy larga. Queda mucho. Veremos en febrero y marzo cuáles son los equipos que ahora mismo están mal y pueden recuperarse, y los que ahora están bien y luego bajen de nivel. No generalizaría. El Arsenal ahora no encaja goles y está a un nivel altísimo. Pero el PSG ha tenido el calendario más difícil de los 36 [participantes de la Champions]”.
El futuro es incierto. Pero la gran cuestión que anima a las direcciones deportivas de los principales clubes de Europa es invariable desde hace mucho tiempo y la jornada del miércoles no ha hecho más que recordar que el problema sigue complicándose: ¿Cómo frenar el aluvión de la Premier?
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