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Ayuso se queda sola en su misa en homenaje a las víctimas del accidente de tren en Adamuz

Los Reyes, Feijoó y Montero en representación del Gobierno central acuden al acto que se celebra en Huelva, donde ocurrió el accidente

Isabel Díaz Ayuso va por libre en la política española y eso en ocasiones trae consecuencias. Este jueves, la presidenta de Madrid se va a encontrar muy poco acompañada en un evento que puede servir para medir su poder de convocatoria, tanto dentro de su propio partido, el PP, como entre otros líderes regionales. El caso es que nadie de peso institucional va a acudir a su llamada para celebrar una misa en la catedral de La Almudena en homenaje a las víctimas del accidente de tren en el que murieron 46 personas hace once días, una de las tragedias ferroviarias más graves en la historia de la alta velocidad española.

El grueso de la institucionalidad del país se dará cita en Huelva, provincia de destino del tren cuya salida de vía provocó la invasión de la vía contraria y el posterior choque contra un convoy que circulaba de frente. Muchos han interpretado la convocatoria de Ayuso como un intento de protagonizar una catástrofe que no ha ocurrido en la Comunidad de Madrid. De hecho, según fuentes consultadas, ha habido cierta incomodidad incluso entre el Arzobispado de Madrid, que ya tenía preparada la celebración de una eucaristía por el accidente que ahora se ha interpretado como una convocatoria política.

Ayuso estará acompañada a las siete de la tarde, una hora después del acto de Huelva, por el alcalde de Madrid, su colega de partido José Luis Martínez-Almeida, y por el delegado del Gobierno, el socialista Francisco Martín Aguirre. Una representación muy escasa si se tiene en cuenta que la misa en Andalucía la presidirán los Reyes Felipe VI y Letizia y estarán presentes el jefe de su partido, Alberto Núñez Feijóo, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, y el presidente andaluz, Juanma Moreno. Moreno y el Gobierno de Pedro Sánchez han colaborado y se han mostrado respetuosos entre sí a la hora de atender la crisis tras el accidente, lo que ha sorprendido en un momento de tanta polarización política. A menudo, se asocia a Moreno con el ala moderada del partido, igual que a Feijoó, frente a la facción más dura que representa Ayuso.

La presidenta ni siquiera ha invitado a la oposición. Es verdad que el PSOE y Más Madrid rechazaron la convocatoria desde un primer momento y lo interpretaron como un gesto de Ayuso para rentabilizar el dolor de las víctimas, pero podría haberla cursado aunque hubiese sido por protocolo. La discrepancia por la tragedia con Pedro Sánchez parece que no ha hecho más que empezar. Primero, este miércoles ha criticado que el acto que propuso el presidente, y que finalmente ha sido pospuesto por falta de consenso en las fechas, fuese laico, y segundo lo ha acusado de pretender “comprar a las víctimas de los trenes”, parece ser en referencia a las indemnizaciones que el Gobierno ha acelerado para compensar. Ella ha pedido la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente, y del propio presidente, y ha asegurado que si esta tragedia le competiese a ella tendría a manifestantes en la puerta de la sede de su Gobierno llamándola “asesina”.

Las críticas de la oposición no se han hecho esperar. El PSOE de Madrid, de acuerdo a fuentes consultadas, considera que se trata de una “sobreactuación” de Ayuso que busca quitar protagonismo a Feijoó. “Usa el accidente contra él. Ha visto una oportunidad fantástica para evidenciar su falta de liderazgo o la supuesta tibieza que tanto se le recrimina”, interpretan los socialistas. Esto ocurre un mes después de que Ayuso se refiriese constantemente en público a “los tibios”, una actitud política de moderación que, según ella, no tiene cabida en este momento de enfrentamiento contra Sánchez, al que considera un peligro para la democracia. Ayuso se ha referido al accidente más que ningún otro presidente o presidenta regional, al mismo nivel que el líder de su partido, el principal referente de la oposición y la persona que, si nada cambia, se enfrentará en las urnas a Sánchez en 2027.

De hecho, ha sido uno de los primeros temas a los que se ha referido en la rueda de prensa posterior a la celebración de un Consejo de su Gobierno, que se celebra todos los miércoles, sin necesidad de que le preguntasen los periodistas. Además, se ha referido a las víctimas que se quejan de la gestión que hizo durante la pandemia en las residencias, donde murieron 7.291 ancianos, como “plataformas de frustrados de la izquierda madrileña”. Estas plataformas han convocado a su gente a protestar mañana en la puerta de La Almudena. No será una noche plácida para la presidenta.

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