Ir al contenido
_
_
_
_

El letal contragolpe de Francia frena la mejora de Italia en el Seis Naciones

Los galos afianzan su liderato como única selección invicta en tres jornadas ante una Italia que salió a ganar, pero que falló en acciones rotas y se llevó un excesivo 33-8

Emlien Gailleton anota el quinto ensayo de Francia ante Italia en el Seis Naciones.Manon Cruz (REUTERS)

Ante otra Francia, quizás Italia hubiera plasmado este domingo en Lille su progresión con su victoria más glamurosa, pero la curva de mejora de los Bleus no desmerece. El equipo que llegara a perder 36 partidos seguidos en el Seis Naciones entre 2015 y 2022 y que cayó 60-7 en manos galas en el Mundial de 2023 es hoy un rival respetable que puede ganar a casi cualquiera, pero su trabajada arquitectura dio en hueso con un rival que aspira a mucho más que retener título en el hemisferio norte. Sus comodines —la defensa y su letal contragolpe— gestaron un marcador excesivo (33-8) para su tercera victoria del torneo. Liderato y pleno de puntos para la única selección que cuenta sus partidos por triunfos y que tendrá en su mano asegurarse el trofeo en su vista el 7 de marzo a Edimburgo ante Escocia, la mejor aspirante.

La frase del seleccionador francés, Fabien Galthié, situando a Italia con opciones de ganar el torneo sonó más cortés que realista, pero los Azzurri salieron a ganar. La prueba fue cómo toda su trasera fue al encuentro de una patada alta que se comió en un primer momento Francia, con el superpoder de sacar ventaja hasta de sus propios errores. El bote pilló a su genio, Antoine Dupont, entre las camisetas rojas y cuando lo cazó se encontró ante sí la desnudez. Así que patada a Louis Bielle-Biarrey, que tiró de velocidad y aprovechó un bote favorable sobre la zona de marca para no perdonar un solo partido sin ensayos. Habían pasado cuatro minutos.

Con la tranquilidad del marcador favorable, Francia avanzó por inercia. Y Dupont da la sensación de no necesitar la vista; a la que mete las manos en el ruck para reanudar la jugada, el medio-melé ya está soltando el oval. Una cadencia que desarticula a cualquiera. Así encadenó puñetazos para que el gigantón Emmanuel Meafou, alguien de más de dos metros y casi 140 kilos, posara. Como un equipo que aspira a dominar el mundo todos tienen que hacer de todo, no tuvo reparos en quitarse minutos después el balón de su propia zona de marca con una patada. Una escena que asustó hasta al árbitro, que se apartó instintivamente para escapar del proyectil.

Cuando no había versos libres, Italia controlaba la poesía. Buenas posesiones en campo rival, sin errores de manos, con mordiente en sus hombres rápidos. Pero enfrente tenía una defensa granítica y no encontró la inspiración en los metros finales, bien fuera para percutir entre las últimas huestes de delanteros o por la impaciencia de Louis Lynagh al cometer falta por rodar tras el placaje cuando los suyos tenían una clara superioridad. Así que llegó el siguiente error no forzado en un saque de touch descontrolado de Nicotera. Como Francia está de dulce, la patada fallida de Bielle-Biarrey, que quería reventar el oval y solo lo rozó, cayó por arte de magia en las manos de Emilien Gailleton, otro velocista con el campo despejado. Segundos después Ramos, apertura de circunstancias por las molestias musculares de Matthieu Jalibert en la víspera, ensayaba, embocaba la patada de conversión y ponía el 19-0 en media hora.

Italia encontró el consuelo a un marcador que no merecía por un exceso de confianza del propio Ramos, que se negó a dejar salir el balón por la banda y puso en apuros a su zaga, incapaz de protegerlo. Lo leyó bien Ange Capuozzo, otro de los genios transalpinos, para robarlo y ensayar en su regreso tras lesión. Aún dio tiempo a que los suyos hincaran la rodilla gala en la melé para que Paolo Garbisi emboara entre los palos que nunca olvidará —estrelló en el poste con el tiempo cumplido la patada de la victoria en 2024 desde una posición franca después de que se le moviera el balón cuando ya lo tenía colocado— para dejar el 19-8 al descanso. Aquel partido acabó el empate, la única incursión sin derrota en suelo francés de Italia. Pero era otra Francia: sin Dupont y de resaca mundialista.

La prueba de los cimientos italianos es que Francia no movió el marcador en más de media hora. Tampoco Italia, que mantenía el dibujo, pero sin duende para abrir grietas. Una segunda parte de impotencias que se rompió tras la amarilla a Lynagh por dar un manotazo involuntario a un balón que estaban liberando los locales. Ramos aprovechó la superioridad numérica para habilitar al debutante Gaël Dréan, bendecido por una doble sonrisa del destino: la lesión de Jalibert, que le dio una plaza en el banquillo, y el bote manso del oval para el ensayo. El cuarto, que valía el punto bonus ofensivo. Con el puzle roto, Gailleton sumaba el quinto y dejaba para la posteridad un engañoso 33-8. Italia aún tendrá que perseverar si quiere tumbar gigantes.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_