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La defensa de los Seahawks conquista la segunda Super Bowl de la historia para el equipo de Seattle

Los New England Patriots se dan de bruces contra el muro levantado por sus contrarios, que en el último cuarto despertaron en ataque con dos ‘touchdowns’

La defensa de los Seattle Seahawks impuso su ley este domingo en la Super Bowl. Con un muro, que fue desde el principio del partido de desesperación para los New England Patriots, el equipo de la Costa Oeste se aseguró así el segundo trofeo Vince Lombardi al anotar dos touchdowns en un último cuarto en el que también se desquitaron en ataque. Fue además una revancha particular: hace 11 años, el mismo cruce acabó con la victoria de los Patriots y la cuarta victoria de una franquicia que se quedó este domingo a las puertas de conquista su séptimo anillo, lo que la habría convertido en la más laureada de la historia de la NFL.

Aquel partido de 2015 no puso ser más distinto que este. Si entonces los de Boston iban perdiendo de 10 a menos de ocho minutos del final, y se acabaron imponiendo (28-24) en una última jugada que pasó a la historia del infarto, en este, los Patriots batieron varios récords negativos y parecieron condenados desde el principio. También aunque al principio del último cuarto se las arreglaron para anotar un touchdown, que dejó el marcador en 19-7. Hubo incluso tiempo para otro, que se pareció más a patear un cadáver, el cadáver de las posibilidades de este equipo de volver a ganar, por primera vez desde 2018.

Durante todo el partido, el dominio fue de los Seahawks, que marcaron cinco goles de campo, un récord, y dos touchdowns, mientras lograban despejar un ataque de los Patriots detrás de otro. También fueron capaces de endosarle un fumble al quarterback Drake Maye, director de ataque de los Patriots, un joven de 23 años con un brillante futuro por delante. Esta era su segunda temporada en la élite del fútbol americano, y el domingo tuvo que esperar para su consagración como una alternativa al predecesor más ilustre en su posición: el legendario Tom Brady, que asistió al partido como otras glorias de la NFL.

El lance había empezado con un kickoff para los Patriots. Ya desde la primera jugada, los Seahawks pusieron encima de la mesa las cartas de la agresividad con la que quisieron plantear el partido desde el principio. Ese primer ataque terminó en un gol de campo de 34 yardas del kicker Jason Myers

En su primer avance, los de Boston se fueron de vacío. También en el segundo. Y en el tercero. Y así, sucesivamente: firmaron el peor medio tiempo ofensivo de la historia de las Super Bowl. Por lo demás, el primer cuarto fue la historia de dos defensas agotando las ideas de los atacantes. En el segundo, dos carreras fulminantes del running back Kenneth Walker III pusieron al estadio en pie antes de que el ataque de los Seahawks acabara con un nuevo gol de campo de Myers, esta vez desde las 39 yardas (una yarda son 0,91 metros). Puso el marcador 6-0.

Al final del primer tiempo, y tras un choque continuado de los dos acorazados, los Seahawks anotaron el tercer gol de campo, esta vez, desde las 42 yardas. Así que cuando Bad Bunny saltó a la hierba, ganaban 9-0, y a Maye se lo veía desesperado, sin ideas. En cuanto a A Sam Darnold, el quarterback de los Seahawks completó este domingo su particular camino hacia por la luz al final de un túnel de una carrera que empezó con mal pie en los New York Jets y que, cinco equipos después, logra así su redención, tras liderar a los suyos a través de una temporada memorable (14 victorias, por tres derrotas).

En las gradas, el triunfo fue también desde el principio para la afición de los Seahawks, que superó en número y en decibelios a la rival, sobre todo, cuando lanzaron su grito de guerra en dos tiempos: “¡Sea! ¡Hawks! ¡Sea! ¡Hawks!“. En su honor, una avioneta pasó el par de horas previas al kickoff sobrevolando el estado con una banderola que decía, simplemente, “12″; el de Seattle es el único equipo de la NFL que retiró ese número en homenaje a su hinchada, una de las más comprometidas de la liga. A la convocatoria pudo contribuir la proximidad geográfica, o el morbo de ver a los tuyos ganar en la cancha de los íntimos rivales: los San Francisco 49ers.

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