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El plante de la Comunidad de Madrid al Círculo de Bellas Artes destapa un choque de modelos de política cultural en el centenario del emblemático edificio

El Gobierno de Ayuso ha reducido su financiación a la institución argumentando que sus actividades “no han casado con el interés” del Ejecutivo regional, y promete financiar solo “propuestas idóneas”

La última vez que el Círculo de Bellas Artes le envió su programación de 2026, centrada en la celebración de sus 100 años, a la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid fue el pasado 26 de enero. En ese email y carta (la mandaron en ambos formatos) los responsables del que es uno de los principales escenarios de la vida cultural e intelectual de la capital durante el último siglo, desglosaron, como en otras tres ocasiones anteriores (el 4 y el 14 de noviembre y el 22 de diciembre de 2025) las actividades para la conmemoración, su coste y la parte que podría financiar el gobierno regional. Todas las veces, según explican desde el centro cultural, recibieron una respuesta similar por parte de la Consejería que dirige Mariano de Paco: “Lo estudiaremos”. La última fue el 2 de febrero: “Seguimos estudiando propuestas idóneas para la programación”.

Desde 1983, cuando se creó el consorcio público privado que gestiona el Círculo de Bellas Artes (CBA), la Comunidad de Madrid otorgaba una subvención nominativa, esto es, una ayuda que el centro gestionaba de manera independiente. En los últimos siete años había sido de 250.000 euros. En 2025, bajó a 100.000, y además, la Consejería que dirige De Paco decidió que ya solo financiaría actividades concretas. En 2026 la ayuda de la CAM al CBA se limita, por el momento, a 12.500 euros para la lectura de El Quijote.

“Con este modelo se elimina la discrecionalidad. Permite que colaboremos en cualquier momento y esto está ya dando unos resultados estupendos”, defiende el consejero, que pone como ejemplo proyectos con los museos nacionales del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen, y el Ateneo. “En algunos de estos casos, la aportación final ha sido mayor de la que se daba inicialmente con una subvención nominativa”, apunta, y recalca que siguen abiertos a costear iniciativas del CBA a lo largo de este año.

Este cambio en la manera de ayudar a financiar la cultura madrileña coincide con el centenario del edificio de la institución que no solo transformó en 1926 la fisonomía de la ciudad con el imponente diseño de Antonio Palacios, sino que desde su constitución en 1880 es un importante epicentro artístico. El CBA, además, ocupa la quinta posición en el ránking Lo Mejor de la Cultura 2025, elaborado por la Fundación Contemporánea con el apoyo de CREA SGR. El estudio está basado en las opiniones de 445 panelistas repartidos por toda España.

El requisito para financiar desde la CAM actividades culturales concretas, según plantea Mariano de Paco, es “el interés del proyecto para el desarrollo de la política cultural de la Consejería”. Esa política se sustenta, desglosa el consejero, en “la defensa de la industria cultural, de los profesionales del sector y del patrimonio cultural”. A partir de estos ejes, se arman los presupuestos del departamento que dirige en lugar del clásico sistema de ayudas o subvenciones nominativas. Una manera de repartir el dinero público que rompe con la asignación fija a las entidades culturales, y como sucede, por ejemplo, en Estados Unidos, en Argentina y en Italia, se supedita a los criterios del partido de turno y su relato cultural.

Esta nueva manera de colaborar se comunicó de forma definitiva en el Patronato del 9 de diciembre de 2025. En la reunión, a la que acudieron, como siempre, representantes del Ayuntamiento, el Ministerio de Cultura y de las empresas privadas que forman parte del consorcio del CBA, el director general de Cultura de Madrid, Manuel Lagos, confirmó el cambio con estas palabras que quedaron grabadas para la posterior redacción del acta del encuentro: “El desarrollo institucional del Círculo y sus actividades quizás no hayan casado con el interés institucional que tenemos en la Comunidad de Madrid y esto ha provocado que la situación sea esta […]. Esta es la reflexión interior que nos puede hacer ver cuál es la vía para continuar”.

Ante estas palabras, varios de los presentes en la reunión le preguntaron a Lagos si quería que constaran en acta. “Nos dijo que sí, que traía un mensaje de Mariano de Paco”, explican algunas fuentes que acudieron a la reunión.

El consejero lamenta, en conversación con EL PAÍS, que se hagan públicas deliberaciones realizadas “en un espacio confidencial” y niega que sus decisiones respondan al tipo de programación. “Es falso, lo que pusimos de manifiesto es el cambio de modelo”, se reafirma para añadir: “Dicho esto, a mí toda la programación del Círculo de Bellas Artes no me gusta, pero tampoco me tiene que gustar, como no me tiene que gustar toda la de los Teatros del Canal o la del Lope de Vega. La Comunidad de Madrid no hace la programación de estas instituciones, apoya la que entiende que está dando un amplio servicio cultural al ciudadano”.

Fue a finales de 2024, cuando los responsables del centro escucharon por primera vez una frase similar a la que Lagos dijo en diciembre en el patronato. De Paco convocó después del verano a Valerio Rocco, director del centro cultural, a una reunión en octubre. Al gestor le sorprendió tanta antelación, así que, asegura, empezó a sospechar que algo podía pasar. “Era justo el día antes de la presentación de los Presupuestos de la Comunidad de Madrid y me dijo: ‘Te quiero comunicar que no va a haber subvención nominativa para vosotros. Te podría decir que es porque no nos gusta lo que hacéis, que no nos gusta. Pero esa no es la verdadera razón, sino que son cuestiones de transparencia, de eficacia...”.

De Paco le planteó a Rocco que solo les financiarían actividades concretas, y fue en ese momento cuando el director del CBA le entregó “un documento de unos 25 proyectos por un valor de medio millón de euros para 2025”, cuenta. “Él [el consejero] se quedó muy extrañado. De hecho, pensó que había habido una filtración en la Consejería. Pero no, fue pura intuición”, continúa el gestor cultural. “Me dijo: ‘Quizás podamos arañar 100.000 euros para financiar proyectos’. Y entonces para el año 2025, efectivamente nos sufragaron tres proyectos: uno de cine, la lectura de El Quijote y una exposición, la de Martín Chirino, todo por valor de 100.000 euros”.

En diciembre de 2025, la Consejería se mostró más contundente en su decisión de colaboración puntual. “Me parece muy bien que la CAM tenga su política cultural. Pero el Círculo tiene una tradición desde 1880 muy clara: consideramos la cultura y sobre todo los procesos de creación artística como algo vivo, crítico y reflexivo, no como una especie de ornamentación”, responde Juan Miguel Hernández León, presidente del centro. “Si no coincidimos, allá cada uno. Unos harán la guía del ocio y nosotros seguiremos haciendo cultura progresista”.

El CBA cuenta con un presupuesto de más de siete millones de euros para 2026, del que solo el 7% proviene de entidades públicas. El resto procede de las entradas de visitantes, alquiler de espacios, patrocinadores privados para proyectos concretos y las cuotas de los socios. “Que nos quiten más de 200.000 euros no imposibilita nuestra actividad”, reconocen los gestores del centro. “Pero hay que tener en cuenta que somos una entidad sin ánimo de lucro que se hace cargo de este edificio, su mantenimiento, el salario de sus 70 empleados y solo esto ya supone la mitad del presupuesto”, concreta Rocco. “Por tanto, para programar actividades culturales tenemos aproximadamente un millón de euros”, calcula, “sin ese dinero de la CAM nos hacen un roto importante”.

El consejero reconoce que su departamento está estudiando las propuestas que le han enviado desde el CBA sin poner un plazo de respuesta. “Si alguna de las actividades dependiera de la financiación de la CAM y nos lo hubieran comunicado, trabajaríamos según sus tiempos”, dice el consejero De Paco. “Hemos entendido que los proyectos de este año los van a hacer y participaremos en lo que cuadre”, prosigue. Por el momento, el Círculo ha cancelado un ciclo de cine, además de otras actividades relacionadas con el centenario.

Las reacciones

Ernest Urtasun, ministro de Cultura, salió de la reunión del pasado diciembre del Patronato y anunció que aumentaría su aportación hasta llegar a los 300.000 euros anuales, 50.000 euros más que en 2025. “Lo hecho por la CAM supone un intento injustificado de condicionar la programación del Círculo”, dijo Urtasun que añadió: “La asfixia económica es una práctica de censura que estamos viendo en otras Comunidades Autónomas y que desde el Ministerio de Cultura lo estamos combatiendo”.

El 16 de diciembre, el presidente del Círculo, Hernández de León, recibió la Medalla al Mérito de las Bellas Artes concedida por el Ministerio de Cultura. Un día después, el 17, el presidente Pedro Sánchez aprovechó un acto en el CBA para incidir en el mensaje de Urtasun: “Cuando algunos, a escasos metros de aquí [en referencia a la sede de la Comunidad], optan por la asfixia económica a un centro cultural tan importante como este que es referencial para Madrid y muchas partes de España, el Gobierno hace lo contrario”.

De Paco argumenta que en ningún momento el Círculo esté al borde del cierre. “Me llama la atención que digan que la Comunidad de Madrid está asfixiando al Círculo de Bellas Artes y que el Gobierno central y el Ministerio de Cultura vienen a salvarlo. ¿A salvarlo de qué? Con 50.000 euros que han aumentado su aportación. Eso es absolutamente ridículo”, responde.

Tras esta sucesión de reacciones políticas, el 19 de diciembre, De Paco envía una carta al presidente del CBA, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, en la que muestra su interés por “recuperar la colaboración leal” entre las dos instituciones. En la misiva le reitera su intención de mantener esa nueva manera de trabajar en “proyectos culturales concretos”. El 22 de diciembre, Hernández de León le responde, según otra carta que ha podido leer este diario, y le reitera que Rocco le volverá a mandar la programación prevista para 2026. Hasta este momento, aseguran los dos responsables, siguen sin tener respuesta.

La nueva fórmula de colaboración

“Me siento decepcionado”, dice Hernández de León que sitúa este cambio de financiación en la llegada del nuevo consejero de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso y no tanto en una confrontación entre el PP y el Círculo. Como recuerda el presidente, el Ayuntamiento de Madrid mantiene su aportación de 200.000 euros, en el formato de subvención nominativa. “Yo recibí la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre. Y ahora una carta de Feijóo felicitándome por la Medalla al Mérito a las Bellas Artes del Ministerio de Cultura”, añade.

“Las aportaciones al consorcio son para apoyar el proyecto global de la institución con la que se asocian, al modificarlo se introduce una especie de elemento disruptivo en la estructura jurídica que los ha obligado incluso a cambiar”, especifica Hernández de León. La Comunidad de Madrid ha pasado a tener dos vocales, los dos directores generales vinculados al departamento de Cultura, con voz, pero sin voto. “Lo que implica esto, además, es una contratación de servicios, no un apoyo a un proyecto. Un convenio sobre una actividad exige una serie de procedimientos de justificación o de facturación que dificultan mucho más la transferencia económica y el pago de las actividades”, detalla el presidente del Círculo de Bellas Artes.

¿La vía para continuar? “Tampoco la sabemos”, coinciden los responsables del Círculo. Por el momento, seguirán mandando las actividades previstas para 2026 cumpliendo con la nueva exigencia del equipo de De Paco que estudiará cada una de las iniciativas y decidirá en cuáles invierte.

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