Ir al contenido
_
_
_
_
ópera
Crítica

Con Deborah Warner e Ivor Bolton prosigue el hechizo de Britten en el Teatro Real

La nueva producción de ‘El sueño de una noche de verano’ del compositor británico cosecha el mayor éxito de la presente temporada en el coliseo madrileño con un reparto redondo encabezado por el contratenor Iestyn Davies

El contratenor Iestyn Davies (Oberon) y la soprano Liv Redpath (Tytania), al final del primer acto de 'El sueño de una noche de verano', de Britten, el 10 de marzo en el Teatro Real.Javier del Real (Teatro Real)

Deborah Warner tenía nueve años cuando asistió en Bristol a una función de la histórica producción de El sueño de una noche de verano de Peter Brook, la puesta en escena con la que revolucionó la Royal Shakespeare Company en 1970. A aquella experiencia atribuye su vocación teatral —según explicó a EL PAÍS el pasado lunes—, pero también una paradoja: pese a ser una reconocida especialista en el dramaturgo inglés, nunca había llevado a escena esta comedia escrita entre 1595 y 1596.

La directora de escena ha encontrado su primer acercamiento al Sueño en la genial adaptación operística que compuso Benjamin Britten en 1960. El Teatro Real estrenó esta nueva producción el pasado martes 10 con un éxito arrollador, en línea con los dos montajes anteriores de Warner en el coliseo madrileño: Billy Budd (2017) y Peter Grimes (2021). La huella de la filosofía teatral de Peter Brook es evidente en la propuesta, tanto en la reinterpretación de la desnudez escénica del espacio vacío como en la incorporación de elementos circenses, como los columpios.

La sencilla instalación que evoca el bosque —donde Britten decide iniciar la ópera tras suprimir el primer acto de la comedia— irradia magia desde el principio. A ello contribuye la abundancia de niños figurantes y jóvenes bailarines, pero también el atractivo vestuario de Luis Filipe Carvalho, que incorpora iluminación. Su diseño permite distinguir con claridad los cuatro mundos que confluyen en la trama: el reino de las hadas, las dos parejas de enamorados, los rústicos —aquí convertidos en operarios— y los soberanos atenienses.

La escenografía de Christof Hetzer se reduce a unos pocos elementos, como la plataforma que al final se despliega para servir de escenario en la corte de Atenas. Otros poseen un valor más simbólico, como el árbol invertido y suspendido que sugiere la alteración del orden natural en el bosque. Todo se apoya en la precisa iluminación de Urs Schönebaum. Pero ese clima escénico cobra pleno sentido en la excelente dirección de actores de Warner, que perfila con claridad cada uno de los mundos y sus equívocos, sin renunciar a una cierta ambigüedad moral.

Es posible que el segundo acto resulte algo denso en el arco de su segunda escena. La simetría del primero, en cambio, funciona con mayor eficacia, y, sobre todo, el tercero recupera el pulso tras el descanso con la disparatada representación de los rústicos, que provocó las risas del público. Menos convincente resulta la caracterización del duende Puck, desdoblado entre el actor Daniel Abelson y el bailarín aéreo Juan Leiba para potenciar el componente acrobático que ya introdujo Brook.

En cualquier caso, esta producción de El sueño de una noche de verano de Britten se sitúa en la estela de montajes ya clásicos como los de Peter Hall (Glyndebourne, 1981) y Robert Carsen (Aix-en-Provence, 1991), visto también en el Liceu de Barcelona. Supera la rigidez de la anterior propuesta en el Teatro Real de Pier Luigi Pizzi y resulta, además, conceptualmente más acabada que la chispeante lectura de Laurent Pelly presentada en el Maestranza de Sevilla hace pocas semanas.

Además del nivel actoral, la calidad vocal del reparto fue incuestionable. El gran triunfador de la noche fue el contratenor Iestyn Davies, especialista desde hace más de una década en el papel de Oberon. El propio cantante ha reflexionado sobre el personaje en un revelador artículo en The Arts Desk, donde analiza la herencia de Alfred Deller y el desafío de “hacer algo con muy poco”. Davies mantuvo su bello tono dorado incluso en los pasajes más graves y convirtió el aria del primer acto I know a bank —homenaje de Britten a Purcell— en uno de los momentos de la velada, al tiempo que dibujó un perfil inquietante del rey de las hadas.

Su compañera como reina de las hadas, Tytania, fue la soprano Liv Redpath, una cantante en ascenso que debutó el personaje en Glyndebourne en 2023. La estadounidense brilló con exquisitas coloraturas en el aria del segundo acto Be kind and courteous to this gentleman, que interpreta tras enamorarse de Bottom con cabeza de asno, sin renunciar a un punto de ironía. Otro de los triunfadores de la noche fue el bajo Clive Bayley en el papel del tejedor, donde sustituyó por enfermedad al inicialmente anunciado Simon Keenlyside, uno de los grandes referentes del personaje. Bayley compuso un Bottom divertido y vocalmente sólido en sus múltiples inflexiones y uso del falsete, aunque destacó sobre todo en el plano actoral.

El conjunto de los rústicos funcionó con gran eficacia y mostró notable versatilidad en la hilarante representación de Píramo y Tisbe. Sobresalió especialmente el Flute del tenor Ru Charlesworth, que encarnó una sensacional Tisbe en esta brillante parodia de Britten de su detestada Lucia di Lammermoor de Donizetti. También resultó muy convincente el cuarteto de enamorados, tanto en sus intervenciones solistas como en los dúos, con habituales de las anteriores producciones de Britten dirigidas por Warner en el Teatro Real —como Jacques Imbrailo y Sam Furness— junto a la mezzo Simone McIntosh y la soprano Jacquelyn Wagner. El conjunto alcanzó su mejor momento en el bellísimo cuarteto canónico de reconciliación del tercer acto, And I have found Demetrius like a jewel.

El reparto de lujo se completó en la escena final en la corte de Atenas con el barítono Thomas Oliemans como sólido Theseus y la excelente mezzosoprano Christine Rice como Hippolyta, quien ya interpretó a Hermia en el Teatro Real en 2006. A ese nivel también contribuyó el coro de Pequeños Cantores de la ORCAM, preparado por Ana González, en una de sus mejores actuaciones pese a la dificultad de una parte que obligó a situar a los jóvenes cantores en el foso durante los dos primeros actos. A ellos se sumaron las cuatro solistas que intervienen como hadas de Titania.

Pero si Warner fue uno de los pilares de esta redonda producción, el otro fue el director musical Ivor Bolton, que firmó desde el foso otra memorable lectura de Britten. El inglés había dirigido al menos una producción de esta ópera —en La Monnaie de Bruselas hace más de veinte años— y volvió a fascinar al frente de la ingeniosa orquestación del compositor, con su característico despliegue de arpa, celesta, clave, xilófono o glockenspiel. Su control del discurso entre los distintos mundos sonoros y la fluidez de los interludios resultaron ejemplares.

También destacó por su instinto para otorgar pleno sentido teatral a cada detalle de una partitura llena de pasajes de extrema dificultad, que bajo su batuta parecían surgir con naturalidad improvisada. Brilló especialmente en el tercer acto, desde el inicio que evoca la claridad matutina de los días de verano en la cuerda hasta el crescendo final tras las últimas palabras de Puck. Una producción cuyo hechizo permanece horas después de la función.

El sueño de una noche de verano

Música de Benjamin Britten Libreto de Benjamin Britten y Peter Pears, basado en la obra homónima de William Shakespeare

Iestyn Davies, contratenor (Oberon); Liv Redpath, soprano (Tytania); Daniel Abelson & Juan Leiba, voz & bailarín aéreo (Puck); Thomas Oliemans, barítono (Theseus); Christine Rice, mezzosoprano (Hippolyta); Sam Furness, tenor (Lysander); Jacques Imbrailo, barítono (Demetrio); Simone McIntosh, mezzosoprano (Hermia); Jacquelyn Wagner, soprano (Helena); Clive Bayley, bajo (Bottom); Henry Waddington, bajo (Quince); Ru Charlesworth, tenor (Flute); Stephen Richardson, bajo (Snug); John Graham-Hall, tenor (Snout); William Dazeley, barítono (Starveling).

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real.

Director del coro: José Luis Basso.

Dirección musical: Ivor Bolton.


Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_