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La intensa preparación de Bachelet para el “estreno en sociedad” de su candidatura ante los miembros de la ONU

La médico socialista hizo un ensayo de su presentación en la Universidad de Nueva York, ha estudiado al menos unas 50 minutas con temas que le pueden preguntar y su equipo ha realizado un amplio despliegue en la cumbre progresista en Barcelona

Michelle Bachelet en Ciudad de México, en una fotografía de archivo. Henry Romero (REUTERS)

La carrera por la secretaría general de las Naciones Unidas entra este martes en una fase decisiva. La dos veces presidenta de Chile, la socialista Michelle Bachelet, es la primera de los cuatro aspirantes a liderar la ONU en comparecer ante los embajadores de los 193 países miembros en la Asamblea General y luego someterse, durante tres horas, a sus preguntas sobre sus posturas en asuntos contingentes. Llega con el respaldo de México y Brasil, después de que el nuevo Gobierno del ultraconservador José Antonio Kast retirara hace un mes el apoyo de Chile a su candidatura, brindado durante la Administración de Gabriel Boric (2022-2026). La médico de 74 años se ha preparado “intensamente” para lo que en el mundo diplomático se conoce como el “estreno en sociedad” de su candidatura, informan desde su comité asesor. Además de una cincuentena de minutas sobre posibles temas que le pueden consultar -seguridad, reformas al organismo, derechos humanos, entre otras-, Bachelet también participó de un ensayo (un ejercicio de simulación) en la Universidad de Nueva York de lo que será la jornada este martes.

Las últimas semanas Bachelet estuvo en Chile alistando su papel en el “diálogo interactivo” de este martes en la ONU, que consiste en 10 minutos de comparecencia y luego las tres horas de preguntas. Se reunió con embajadores de la Unión Europea en Chile y también el de Rusia, Vladimir Belinsky. En paralelo, un comité liderado por el excanciller de Bachelet, Heraldo Muñoz, en el que participan otros seis exministros de Relaciones Exteriores de Gobiernos de centroizquierda y cuatro subsecretarios, han elaborado la estrategia para la campaña. La ayuda de las delegaciones de México y Brasil en la ONU, con quien parte del comité asesor tiene dos reuniones semanales, han sido “invaluables”, informan desde su equipo. Incluso, la exmandataria, que llegó a Nueva York el pasado 16 de abril, se está hospedando en la casa del embajador brasileño en EE UU.

El fin de semana el despliegue de campaña se trasladó a Barcelona, donde se celebró la IV cumbre en Defensa de la Democracia, organizada por líderes progresistas, y la Global Progressive Mobilisation (GPM). Tanto el expresidente de Chile, Gabriel Boric, como el mandatario español, Pedro Sánchez, alertaron sobre el debilitamiento del multilateralismo y abogaron para que la ONU sea liderada por primera vez por una mujer. Miembros del comité asesor de la campaña de Bachelet se reunieron con autoridades y exautoridades de varios países, entre ellos Portugal y Suecia, “que pueden influir en las decisiones de los respectivos gobiernos”, según informan. A su vez, le pidieron a las delegaciones de México y Brasil que hicieran lo propio en la capital catalana con otros países.

Uno de los preparativos para este martes consistió en una simulación del interrogatorio de tres horas al que se tendrá que someter la candidata. El ejercicio se realizó en la Universidad de Nueva York, donde miembros del centro educativo representaron el papel de los embajadores de los países de la ONU. Como Bachelet fue directora de ONU Mujeres y Alta Comisionada para los Derechos Humanos hay varios asuntos que domina, señalan en su entorno, pero se ha puesto el foco en actualizarlos según la contingencia.

Después del “diálogo interactivo” de Bachelet, será el turno del jefe nuclear de la ONU, el candidato Rafael Mariano Grossi, de Argentina. El miércoles, deberá presentarse la jefa de comercio de la ONU, Rebeca Grynspan, y, por último, el expresidente de Senegal, Macky Sall. Las cuatro presentaciones se definieron por orden alfabético. En 2016, cuando se eligió al portugués António Guterres como secretario general, eran 13 los candidatos y desde el mundo diplomático dicen que fue clave para su triunfo el buen desempeño que tuvo en los “diálogos interactivos”. En esta oportunidad, los comicios llegan con solo cuatro aspirantes, en un contexto donde están en marcha las guerras en Ucrania, Gaza e Irán, y con la representatividad del organismo cuestionada por Estados Unidos bajo el mandato de Donald Trump, y su aliado Israel. También se celebran con una presión internacional importante para que una mujer ocupe el cargo por primera vez en 80 años que, según el criterio informal de rotación de contendientes, debiese ser de América Latina.

Bachelet propone en su página web “impulsar una reforma continua que fortalezca la coherencia, la rendición de cuentas y la gestión basada en resultados, haciendo el máximo con los recursos existentes”. Además, reforzar la legitimidad de la ONU “demostrando impactos concretos” en la vida de las personas, reafirmar los principios de imparcialidad, el respeto al derecho internacional, la igualdad soberana de los Estados y la dignidad humana, y promover una gobernanza multilateral más inclusiva, fortaleciendo la cooperación regional y utilizando la innovación y la tecnología —incluida la inteligencia artificial— al servicio del desarrollo sostenible y los derechos humanos.

El desaire del Gobierno de Kast

Cuando el Gobierno de Kast le retiró se apoyo a la candidatura de Bachelet, acusando inviabilidad, también informó que Chile no apoyará ninguna candidatura. “La dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso, hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación”, argumentaron entonces -hay solo tres candidaturas latinoamericanas-. El presidente Kast aseguró que con su influencia internacional, Bachelet podría colaborar “en instalar la marca Chile en el mundo, pero eso no es a través de la ONU”. En el caso de que gane la exmandataria, el canciller Francisco Pérez Mackenna defendió que la Administración trabajará con ella “como lo haríamos con cualquier secretario general”.

La decisión del Ejecutivo ha sido tildada como “mezquina” por el mundo de la izquierda. Bachelet, incluso, decidió revelar tras lo ocurrido que el expresidente de centroderecha, Sebastián Piñera, -fallecido en 2024 en un accidente- la había impulsado a presentarse para el cargo, asegurándole su respaldo. “Vamos a seguir adelante, porque cualquiera que sea el resultado, vale la pena dar la pelea por la primera mujer secretaria general”, respondió ella cuando la nueva Administración le quitó el apoyo.

Una de las dudas que ha instalado la oposición a la candidatura de Bachelet es un posible veto de EE UU. En una carta del 25 de marzo al secretario de Estado, Marco Rubio, 28 legisladores republicanos del Senado y la Cámara de Representantes —de los 271 existentes— le solicitaron que Estados Unidos vetara a Bachelet, a quien criticaron por sus posturas a favor del aborto, y cuyo historial, reza la misiva, “no se ajusta a las cualificaciones que la Administración del presidente Trump ha establecido para el próximo Secretario General de la ONU”. La semana pasada, durante una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el senador republicano Pete Ricketts, uno de los firmantes, le preguntó a Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante ONU, sobre la idoneidad de Bachelet para el cargo. Waltz respondió que no estaba en posición de decir si Estados Unidos la apoyaría o se opondría, pero apuntó: “Comparto sus preocupaciones”. Desde el entorno de Bachelet le quitan hierro al asunto de Waltz, a quien consideran poco criterioso.

Los parlamentarios chilenos de oposición también se han referido al posible veto. “Nuestra aspiración es que este debate se dé con altura de miras”, dijo la secretaria general del Partido Comunista, Bárbara Figueroa, “y ojalá la disposición de los partidos y de quienes hoy día se pronuncian a nivel nacional, no esté supeditada a la sumisión a Estados Unidos”, añadió. El secretario general del Partido Socialista, Arturo Barrios, por su parte, sostuvo: “Entendemos que estamos en una competencia, en una situación donde se debe dirimir”. El senador del Partido Liberal, Vlado Mirosevic, planteó que no cree que Trump vaya a tener otras consideraciones en la cabeza más que “el equilibrio con otras potencias, y también ver quiénes son los otros candidatos que, si tienen o no tienen viabilidad”.

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