Ir al contenido
_
_
_
_

Los 10 lugares favoritos de Patricia Politzer: “El Parque Forestal para mí era el jardín de mi casa”

La periodista y exconstituyente recuerda los años que vivió con su madre en el centro de la capital y su paso por La Moneda, en la presidencia de Lagos. “¿Qué estoy haciendo yo en las comunicaciones de este Gobierno republicano y socialista?”, se cuestionaba entonces

Patricia Politzer y el Parque Forestal.

Parque Forestal. Viví ahí prácticamente toda mi adolescencia y juventud, en dos distintos departamentos con mi madre. Así que el Parque Forestal para mí era el jardín de la casa. Ahí paseaba con mi perra, estudiaba, pololeaba, conversaba con las amigas. Es decir, el parque era todo, era la naturaleza maravillosa que estaba al lado de mi casa. Aún me encanta ir y ver el parque. Y me da mucha pena que la delincuencia se haya apoderado de ese sector, porque realmente es maravilloso, con árboles que son centenarios, muy bien pensado, muy bien concebido.

Museo de Bellas Artes. Este palacio precioso quedaba en el jardín de mi casa de juventud. Vivía justo al frente. Me fascinaba su arquitectura desde fuera, y a medida que fui creciendo, empecé a visitarlo, a visitar el MAC (Museo de Arte Contemporáneo), que está al otro lado en el mismo edificio. A mí me gusta mucho la pintura y el museo siempre fue algo que me atraía. Cada vez que entro, recuerdo a Nemesio Antúnez [que fue director del museo entre 1969 y 1973, y luego desde 1990 hasta su muerte, en 1993] y una imagen maravillosa de él invitando a ir al museo, a través de un spot de televisión. Aparecía en la puerta del museo y, con ese histrionismo y ese carisma que tenía, llamaba “Vengan, vengan al museo, todos vengan”, y abría sus brazos y llamaba a entrar al museo. (José Miguel de la Barra 650).

Teatro Municipal. Me emociona cada vez que entro, porque mi madre era una gran amante de la música, la ópera, el ballet, y por lo tanto empecé a ir ahí desde muy pequeña. Esos gustos se adquieren, se aprenden. Por lo tanto, el teatro estaba en mi menú, no puedo decir cotidiano, pero sí frecuente. Y ha seguido estando, y ahora llevo a mis nietos. La verdad es que hoy está magnífico. Con la dirección de Carmen Gloria Larenas, el teatro está en uno de sus mejores momentos. Me emociona siempre contarles a los niños que, como el teatro italiano típico, hay muchos teatros en el mundo que se parecen al Teatro Municipal. El Municipal es algo que está siempre en mi corazón. (Agustinas 794).

Ex-Pedagógico. Cuando yo estudié periodismo, la escuela quedaba en una callecita que se llamaba Los Aromos. Pero hacia atrás estaba integrada al Pedagógico de la Universidad de Chile [actual Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación]. Entonces ese lugar es para mí una etapa fundamental de mi formación, de mi desarrollo. En los años que yo estudié, que fue entre 1969 y 1973, era una época en que la sociedad estaba efervescente. Todo bullía. Los patios del Pedagógico, que tenían unos jardines preciosos, estaban siempre repletos de gente, de infinidad de grupos, conversando, discutiendo, pololeando, algunos fumando marihuana. Era un lugar culturalmente tan distinto a lo que vivimos hoy, donde la importancia de lo social, de lo que nos pasaba colectivamente, del desarrollo de la sociedad en su conjunto, era fundamental. Tú lo sentías en la piel, estaba ahí. Después del golpe militar tuve que volver a la escuela de periodismo, a hacer los trámites para titularme, y cuando entré al Pedagógico fue una sensación brutal. Había un silencio total. No había nadie en los patios. Era como un lugar fantasma. Fue triste. (Av. José Pedro Alessandri 774, Ñuñoa)

Teatro Ictus. Fue un lugar muy simbólico durante la dictadura. Ahí estaban las obras de teatro que lograban traspasar la censura y hacernos reflexionar de lo que estaba ocurriendo en Chile. Ir al Ictus era un acto como de rebeldía, de oposición, de resistencia. Y, bueno, uno se queda con la costumbre de seguir yendo al teatro, a ver sus nuevas obras, porque terminada la dictadura eI Ictus siguió siendo un gran teatro con Nissim Sharim, Delfina Guzmán y todos los grandes elencos que ha tenido. (Merced 349).

La Moneda. Es un lugar muy significativo para mí porque trabajé un año en La Moneda, como directora de comunicaciones del Gobierno del presidente Ricardo Lagos. De 2000 hasta mayo de 2001. Contra todos los rumores y especulaciones de mi partida, simplemente me fui porque a mí me gusta el periodismo, que es completamente distinto de ser especialista en comunicaciones. En las tardes, cuando ya se había ido prácticamente todo el mundo, yo me sentaba ahí en el Patio de los Naranjos, miraba, pensaba y me decía: “¿Qué estoy haciendo aquí? Soy hija de unos inmigrantes judíos que llegaron arrancando del nazismo. ¿Qué estoy haciendo yo en las comunicaciones de este Gobierno republicano y socialista?” Y la verdad es que me remecía el alma. Mis padres murieron muy jóvenes y yo pensaba, ¿sabrán mis padres que yo estoy aquí? Cosa más rara. Además, La Moneda es muy importante como símbolo de la democracia y de la república. (Moneda, entre Morandé y Teatinos).

Campus Oriente de la Universidad Católica. Yo decidí, ya bastante mayor, estudiar estética. No hice todos los cursos, porque yo trabajaba y hacía otras cosas, pero estuve como dos años yendo a clases al Campus Oriente —un lugar hermosísimo, con sus edificios y sus jardines— a estudiar estética. Lo pasé muy bien durante esa etapa haciendo esos cursos. Volví un tiempo después a hacer un curso con Eduardo Vilches, que es el maestro del color para todos los que han pasado por arte en la Católica. (Jaime Guzmán Errázuriz 3300, Providencia).

Templo Baha’i. Es un lugar espectacular, con una arquitectura absolutamente fascinante, donde puedes ir a pasear o a instalarte dentro de este templo, que es abierto a la comunidad. Es una estructura como una especie de planta, que tiene nueve pétalos, hecha de mármol y de vidrios, con símbolos de la fe Baha’i. Es realmente una obra mayor. Es un lugar, además, maravilloso, de gran paz, de gran tranquilidad, con unos jardines muy bien pensados, hechos por el paisajista Juan Grimm, y desde donde ves también toda la ciudad. Es un lugar que me gusta ir, me gusta estar y me tranquiliza. (Diagonal Las Torres 2000, Peñalolén).

Parque Padre Hurtado. No es el jardín de mi casa, pero está muy cerquita. Entonces es como mi Central Park [ríe]. Es un parque muy grande, muy hermoso, con árboles muy antiguos. Es un lugar para salir a caminar desde mi casa. Es un lindo lugar para pasear, para estar en la naturaleza. Para quienes vivimos en esta ciudad tan grande, tener estos parques es fundamental para la sanidad mental. Además, es el parque donde desde hace años mis nietos celebran sus cumpleaños con sus compañeros, sus amigos. Así que es un lugar de felicidad, de energía positiva. (Avda. Francisco Bilbao 8105, La Reina).

‘Cinépolis’ de La Reina. Es el cine del barrio, como eran antes los cines cerca de la casa y donde uno se encontraba con los amigos. Bueno, en este cine pasa un poco lo mismo. Uno va y se encuentra siempre con amigos, pero además tiene la gracia que, además de dar un millón de películas para niños, que es lo que copa la cartelera, hay películas buenas y suele dar algunas películas europeas. Es un buen cine. Y no está en un mall. Yo odio ir a los malls. Está en la calle y hasta podemos ir caminando desde acá. (Av. Ossa 655, La Reina).

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_