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Los 10 lugares favoritos de Atilio Andreoli: “Me parece una gran idea que Kast quiera vivir en La Moneda, de un valor enorme”

El reconocido sastre es un incondicional defensor de casco histórico de la capital chilena, donde vive. “Estoy muy contento de que, a pesar de todo, la cantidad de turismo que hay en el centro de Santiago va creciendo”, afirma

Atilio Andreoli

Plaza de la Constitución. La imagen que tengo es de un enorme espacio, uno de los pocos espacios limpios, puros, que hay en la [en el centro histórico de] ciudad de Santiago. Hoy se ha convertido prácticamente en un área solo del gobierno, porque el hotel que había [el Carrera] ya no existe. La plaza es un lugar donde, aunque estés solo, parece que estuvieras lleno de personas. Y aunque estés lleno de personas, igual parece que estás solo. Es curioso el fenómeno. Eso me produce. Uno llega a la Plaza de la Constitución y se encuentra con esta gran casa de los gobernantes. Por eso me gusta. Todas las ciudades del mundo tienen una gran plaza. ¿Qué es lo que hace a una ciudad sino sus monumentos o sus edificios más significativos? Eso es lo que constituye ciudad.

Palacio de La Moneda. Es la sobriedad. Es un Chile que dejó de ser, en un fenómeno mundial que tiene que ver con la pérdida de valores, con la pérdida del respeto a lo clásico, del respeto a la educación, del respeto a cómo se construía, a cómo se pensaba la ciudad. Antes La Moneda era el lugar de los gobernantes de la República, donde vivían los presidentes. Me parece una gran, gran idea que Kast quiera vivir ahí. Es una idea republicana de un valor enorme, como símbolo de austeridad, como símbolo de conversación, como símbolo de ideas, en donde concurran las personas y se usen los salones para conversar y para tomarse un agua o un vino. La Moneda es un referente arquitectónico de austeridad, de aplomo. (Moneda, entre Morandé y Teatinos).

Centro Cultural Mapocho. Para mí significa viajes, viajes interminables, viajes maravillosos, pero eso son un recuerdo. Y de ese recuerdo lo que queda hoy día es un espléndido edificio. Debe ser de los mejores edificios en su tipo que hay en Latinoamérica, como estación de trenes. Es un gran edificio patrimonial que requiere, con ansias, moverse más. Ojalá se pueda desarrollar el centro cultural como Dios manda, porque está todo dado. Ese es un espacio que puede ser, en una de sus partes, un pequeño museo ferroviario espléndido, con carros, con locomotoras. Hay que ocupar el lugar. Hoy es un poco triste que solamente esté muy lleno de personas cuando se vota o cuando hay conciertos. Es necesario destacar y realzar la arquitectura y la proeza del diseño, de los fierros, de las letras, que nos invocan los viajes del pasado. (Plaza de la Cultura s/n, Ex Estación de Trenes).

Club de la Unión. Es uno de los edificios más magníficos en su tipo de Santiago, con el decoro, la solemnidad. Es como un incógnito en una esquina. Se entra por un lado, no por el medio. Desde ahí lo hace solemne, dentro de lo que había, hubo y no hay más en Chile, de clubes de caballeros, o de clubes políticos, que sirvieron durante muchísimos años. Ahora tienen problemas serios, económicos, de todo tipo. Pero desde el momento que yo ingresaba al espacio, me sentía entrando al club. Me sentía entrando a un lugar en donde ciertas normas del cotidiano eran normales para todos. No como la incivilidad que vemos allá abajo [en el sector del Mercado Central], que es lamentable. Es un edificio que vale la pena y ojalá, Dios quiera, se recupere. (Av. Alameda Libertador Bernardo O’Higgins 1091).

Río Mapocho. Es el río que nos ha quitado la sed durante los últimos 500 años y desde antes. Es un río que hoy día está apacible, en el que se han hecho bien las obras de ingeniería y los resultados están a la vista. Todo eso ha hecho que tengamos un río prácticamente libre de contaminación y que en el invierno suba lo que tiene que subir. El río parte la ciudad, en el sentido cierto figurado, y por eso necesitamos de los puentes y creo que la mayoría de los puentes cumplen dignamente la labor sobre el río. O sea, la integración que ha hecho la autoridad a lo largo de 200 años en relación a nuestro río Mapocho ha sido elevarlo a una categoría de río contemporáneo, que igual no está al margen de que algún día tenga algún exabrupto como lo tienen los ríos en Europa [cuando crecen y se desbordan].

Edificio de la Bolsa de Comercio. Es un gran edificio patrimonial, sólido, bello, que cumplió una labor que yo lo asocio al desarrollo del país, para bien o para mal, para lo que nos guste o no nos guste, la bolsa y el sistema y todo lo asociado. Pero qué adelantados, buenos ciudadanos, inversionistas, visionarios hubo para desarrollar un mercado, una bolsa tan importante como la Bolsa de Comercio de Santiago. Supe que es probable que el MUT [de la firma Territoria] o alguien así lo compre. No sabe la alegría que me produjo la noticia. Es una tremenda alegría para la ciudad. (La Bolsa 84).

Iglesia de Santo Domingo. Es un gran edificio de piedra. Es uno de mis lugares elegidos por la paz que encuentro. No es que no la encuentren en otros templos, pero allí especialmente dado la altura y la piedra, la solemnidad de la piedra y lo vacío que está la iglesia, invita a permanecer, a refrescarse, a soñar. Tiene unos cristos preciosos. Un Cristo crucificado espléndido. Es una muy bonita iglesia. (Santo Domingo 961).

Cerro Santa Lucía. Es el lugar florido, verde en el centro-centro de la ciudad. Los originarios lo llamaban Huelén y era un lugar sagrado, celestial. Sigue siendo un lugar muy visitado. Me llama muchísimo la atención y estoy muy contento de que, a pesar de todo, la cantidad de turismo que hay en el centro de Santiago va creciendo. Y también es muy visitado el cerro Santa Lucía. Es un muy bonito pulmón, bien mantenido.

Teatro Municipal de Santiago. Ahí hay como nostalgia. Pero sigue siendo un bien mantenido referente para nuestra música clásica. Es un bonito edificio que también ha resistido, como todos los anteriores. Porque este es un país telúrico. El Teatro Municipal tiene la prestancia. Me llena de orgullo llevar a mis amigos del extranjero al teatro, que lo miren, si está cerrado o abierto, da lo mismo. Es de los lugares también muy concurridos por el turismo. Y ha sido, fue y va a seguir siendo, espero, un lugar de encuentro social y cultural. El país lo necesita y no solamente los festivales de la canción de cuanto el municipio existe. (Agustinas 794).

Iglesia de San Agustín. Al revés de la iglesia de Santo Domingo, esta es solo madera. Entrar es entrar a una gran cabaña, muy bien mantenida. Me refiero al interior, porque el exterior, como en muchos otros lugares todavía, y espero que no por mucho tiempo, siguen los rayados y las suciedades. Esta es una gran iglesia con púlpito, todo de madera, “barroca”. Yo intento estar cerca, ser amigo de Cristo. Y tiene unas imágenes de Cristo muy lindas también, grandes. Y es la madera la que me invita a visitarla por lo menos una vez cada diez días. Es una iglesia en la que tuve un sacerdote amigo. (Estado 185).

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