10 claves para entender qué esperar del Gabinete de Kast
El diseño del equipo con el que el presidente electo aterrizará el 11 de marzo entrega las primeras señales de su Gobierno


El presidente electo José Antonio Kast anunció esta semana a quienes serán los 24 ministros que lo acompañen en su aterrizaje a La Moneda el 11 de marzo. Los nombramientos consolidan el nuevo clivaje político que se fraguó con las opciones de apruebo/rechazo a la primera propuesta constitucional liderada por una izquierda dura. A quienes liderarán las carteras en el próximo Gobierno los une el haber estado en contra del documento, que incluye desde exfiguras de la centroizquierda hasta la formación de Kast. El mandatario electo optó por privilegiar ese mundo que incluir a los libertarios, más a la extrema derecha que los republicanos. La representación de los partidos, sin embargo, es muy baja, con la mayoría de independientes, sin experiencia en cargos públicos y que vienen principalmente del mundo empresarial y académico. Estas son las 10 claves para entender el equipo de autoridades que asumirán el poder central en un mes y medio más.
El poder político concentrado en el presidente y dos ministros
Salvo el Partido Republicano, que cuenta con dos ministros, todas las otras formaciones que apoyaron a Kast en su campaña de segunda vuelta cuentan con una cartera. El presidente electo decidió entregar la conducción política y la relación con el Congreso a Chile Vamos, de la derecha tradicional. El Gabinete está liderado por el militante UDI Claudio Alvarado, quien asumirá como ministro del Interior, y quien tiene una larga experiencia en el Parlamento y en el Ejecutivo -fue ministro de Sebastián Piñera. Posee la fama de dialogante y buscador de acuerdos que carece Kast. Alvarado hará dupla con José García, de RN, quien llegará a la Secretaría General de la Presidencia para liderar las relaciones con los legisladores. En ellos recaerán el grueso de las decisiones estratégicas, visto por varios analistas como insuficiente, lo que obligará al futuro mandatario a ser muy activo políticamente con los parlamentarios y jefes de bancada de las derechas para articular las mayorías necesarias.
Un Gabinete sin militantes
Un 62% de los ministros no tiene militancia y casi dos tercios nunca han ejercido un cargo público. El grueso de independientes ha evocado el primer Gabinete de Sebastián Piñera, donde la mitad no pertenecía a un partido, lo que le abrió varios flancos por la evidente falta de experiencia política. El sociólogo Eugenio Tironi advertía en ADN que entre los que conforman el futuro Gabinete hay “muchos con mecha corta y ego demasiado grande”, lo que les puede perjudicar con la conexión con la ciudadanía, que es distinto a administrar una empresa. El partido de la UDI o RN, los dos históricos de la derecha tradicional, tienen la misma representatividad que Evópoli, Partido Social Cristiano, Radical y Demócratas, todas formaciones que desaparecerán por la baja votación en las pasadas parlamentarias. La baja representatividad de los partidos en carteras sectoriales ha sido criticada por parlamentarios de Chile Vamos. El ingeniero comercial Alejandro Irarrázaval, futuro jefe del Segundo Piso de La Moneda, fue un gran impulsor de esta distribución.
El conservadurismo como pegamento
La elección de los ministros, en general, se dio por su expertise en el área de competencia de su respectiva cartera. Sin experiencia política la mayoría, son pocos los que se conocen y tienen vínculos. A pesar de que se ha instalado la idea de un Gabinete tecnocrático, son varios los analistas que han remarcado la uniformidad ideológica del equipo. Ya que pueden ser independientes sin militancia, pero tanto los empresarios como los académicos que lo conforman tienen una visión doctrinaria de cómo deberían hacerse las cosas que han expresado a través de trabajos o columnas. Varios de los futuros ministros son cercanos al presidente electo, alineados con la tradición gremialista de Jaime Guzmán, uno de los ideólogos de la derecha chilena conservadora. Tironi se preguntaba cuál iba a ser el cemento del Gabinete, entre tanta figura que puede querer llevar la pelota a su cancha, y probablemente será Kast el que tenga que pagar el costo de dedicar más tiempo a construir un relato en común que en Gobiernos anteriores ya estaba instalado en el aterrizaje al poder.
El desafío de la relación con el Congreso
En el Congreso existen hoy 15 partidos, varios de ellos con riesgo de desaparecer por baja votación, pero cuyos parlamentarios continuarán como militantes. En la Cámara de Diputados, las formaciones de derecha cuentan con 76 de los 155 miembros. Entre estos se contabiliza el Partido Nacional Libertario, que mantuvo negociaciones con el equipo de Kast para entrar al Gabinete, pero que rechazaron las ofertas por considerarlas de menor categoría. Su líder, Johannes Kaiser, ha dicho que serán una “oposición amistosa”, por lo que su comportamiento en el Congreso no está asegurado al del Ejecutivo. Además, los 14 escaños del Partido de la Gente, de corte populista, tendrán el poder de ejercer de bisagra en las votaciones, lo que le inyecta un extra de impredictibilidad a un Parlamento muy fragmentado. Por eso hay quienes ven que la dupla Alvarado y García Ruminot, que gozan de buena fama como articuladores políticos, no es suficiente.
Una exfiscal a cargo de la seguridad
El Partido Republicano votó en contra del ministerio de Seguridad. Kast dijo que Chile no necesitaba otro ministerio. La seguridad, sin embargo, fue el eje de su campaña y en el nombramiento de los ministros, la primer en subir al escenario fue Trinidad Steinert, la futura líder de la cartera, cuando tradicionalmente se anunciaba primero el de Interior. La abogada con amplia trayectoria en el Ministerio Público, especializada en delitos violentos, crimen organizado y narcotráfico, fue la primera mujer en dirigir la Fiscalía Regional de Tarapacá, cargo al que renunció para asumir el ministerio. Ha estado detrás de las condena de integrantes del Tren de Aragua en Chile, agrupación criminal trasnacional de origen venezolano que ha trastocado la vida cotidiana de varios sectores del país. Tironi la celebró como el mejor nombramiento de Kast, ya que es una persona que conoce cómo funciona la Fiscalía, las policías, las leyes y “sabe que la delincuencia se combate más con institucionalidad que con balas”.
Dos ministros defensores de Pinochet
José Antonio Kast es el primer mandatario en democracia que ha respaldado al régimen militar de Augusto Pinochet (1973-1990) aunque, a diferencia de sus campañas anteriores, en su tercer intento por llegar a La Moneda evitó referirse al tema. En su Gabinete, sin embargo, nombró a dos abogados que defendieron judicialmente al dictador. El primero es Fernando Barros, quien llega a Defensa, y que formó parte del equipo para liberar a Pinochet durante su arresto en Londres desde octubre de 1998 a marzo de 2000. El segundo es Fernando Rabat, en una cartera especialmente sensible: Justicia y Derechos Humanos. El civilista fue socio del fallecido Pablo Rodríguez Grez, uno de los fundadores de Patria y Libertad, el movimiento de ultraderecha que cometió atentados contra el Gobierno de Allende. Integró la defensa de Pinochet en causas como la Operación Colombo, montada por la Dina en 1975 para encubrir la desaparición de 119 opositores, o el caso Riggs, que indagó la malversación de fondos públicos realizada por el dictador durante el régimen. Su nombramiento ha sido categóricamente rechazado por agrupaciones de familiares de víctimas del régimen, quienes temen que en la próxima Administración de indulte a violadores de los derechos humanos.
Una ultraconservadora en el ministerio de la Mujer
Durante la campaña, Kast no entró en los temas de libertades individuales, asegurando que su Gobierno de emergencia se centraría en seguridad, control migratorio y economía. Pero el nombramiento de Judith Marín, de 30 años, pedagoga y evangélica a cargo del ministerio de la Mujer ha sido interpretado por la futura oposición como una señal a sus bases sobre la llamada agenda valórica y que hay terreno abierto para desplegar la batalla cultural. La más joven del futuro Gabinete ha sido cuestionada desde la izquierda por sus posiciones ultraconservadoras y por su oposición a la vigente ley de aborto en tres causales. “Nuestro país está atravesando una crisis espiritual, una crisis social, moral y política, y más que nunca los hijos de Dios tenemos que levantarnos”, asegura en un video colgado en las redes sociales del Partido Social Cristiano. El académico Carlos Peña defendió en una carta en El Mercurio que no puede excluir a Marín por ser evangélica, como así ella no debe ejercer su cargo para expandir o establecer a nivel público sus convicciones religiosas esgrimiendo nada más que razones basadas en su creencia.
La cantera: la academia y la empresa
El futuro Gabinete comparte una visión del mundo privado como motor del país, con un papel del Estado acotado. Algunos nombres del mundo empresarial: en Hacienda, Jorge Quiroz, cuya consultora emitió informes a favor de las empresas que participaron en la colusión del mercado del pollo. En Economía y Minería, Daniel Mas, quien renunció como vicepresidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) para asumir. Y en Defensa, Fernando Barros, co-fundador del estudio de abogados Barros & Errázuriz, una vasta trayectoria como director de grandes empresas. Fue presidente y vicepresidente del Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (Icare) y es parte del directorio de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa). Y sobre todo el futuro canciller, Francisco Pérez Mackenna, por años hombre fuerte de Quiñenco, uno de los principales holding empresariales de la región. Por su parte, hay dos ministras que vienen del centro de estudio de derecha, Libertad y Desarrollo (María Paz Arzola, en Educación; y Francisca Toledo, en Medio Ambiente), y otros han hecho clases en distintas universidades. El politólogo Cristóbal Bellolio señaló en radio Pauta que “cuando pones en educación a una académica de Libertad y Desarrollo, que va en contra de todos los consensos que el mundo progresista tiene sobre educación, cuando pones en Justicia a Fernando Rabat, siendo parte de la defensa de Pinochet, y en el de la Mujer a Judith, es una abierta invitación al rival a que venga ahora. Cuando salgan las feministas, los estudiantes, las agrupaciones de DDHH, ¿a quién le va a prestar ropa la ciudadanía que acaba de elegir a Kast?”, plantea.
La amenaza de los libertarios
Johannes Kaiser, líder del Partido Nacional Libertario, de extrema derecha, no quiso aceptar ser parte del Gabinete de Kast por considerar que el cargo que le ofrecían a la formación no era relevante. La versión del equipo de Kast es que fueron ellos quienes desistieron de integrarlos. Era uno de los dilemas de Kast, ya que la formación ultra podía ser incómoda tanto dentro como fuera del Gobierno. Los analistas ven que Kaiser, quien resultó cuarto en la primera vuelta presidencial, pretende seguir los pasos del republicano, que no se sumó a la segunda Administración de Sebastián Piñera, dándole libertad de acción y permitiéndole construir un camino que finalmente lo llevó a La Moneda. Los problemas del próximo Gobierno, de hecho, es probable que vengan de los libertarios y no del centro, aseguró el analista político Gonzalo Muller en EL PAÍS. El mayor desafío se verá en el Congreso, donde la formación de Kaiser tiene ocho diputados y una senadora, hermana del excandidato nacional libertario. Votos claves para que el Ejecutivo logre sacar adelante su agenda y, sin representación en el Gabinete, se complejiza.
Relaciones Exteriores con foco en la inversión
El empresario Francisco Pérez Mackenna llegará a liderar el ministerio de Relaciones Exteriores tras décadas como figura clave de uno de los principales grupos económicos chilenos, el grupo Luksic, donde se desempeña desde 1998 como gerente general de Quiñenco -su renuncia se hará efectiva el 31 de enero-. Su nombre se pensó por el interés de Chile en aumentar las inversiones y estrechar los lazos con Estados Unidos a nivel comercial. Pérez Mackenna también es director de la Cámara de Comercio Chile-Estados Unidos, donde lidera el Comité de Inversiones y Negocios, y cuenta con una amplia red de contactos a nivel local y global. En medio de la era Trump, con un mundo cambiando las reglas establecidas, su nombramiento es visto con recelo en la izquierda y centroizquierda, ya que ven la necesidad de un perfil diplomático con el que no cuenta el ingeniero comercial.
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