El inusual método con que Kast conforma su Gabinete: informándolo de a goteo y echando pie atrás
El presidente electo de Chile anuncia este martes su equipo de Gobierno, con la mirada puesta en los incendios de la zona centro-sur de Chile y en un encuentro con Bukele en El Salvador a fines de enero


La época en que los presidentes chilenos cuidaban con celo los nombres de los ministros del Gabinete hasta el momento del anuncio y hasta echaban pie atrás si se filtraban -“el que se mueve no sale en la foto”, decía la socialista Michelle Bachelet- parece haber quedado con el pasado en la era de José Antonio Kast. El presidente electo de Chile, de la nueva derecha, la extrema, este martes anunciará a los 25 ministros que lo acompañarán en el arranque de su Administración, desde el 11 de marzo próximo, cuando suceda a Gabriel Boric en La Moneda. Con la mirada puesta en los devastadores incendios de la zona centro-sur donde han muerto este fin de semana al menos 19 personas y en un viaje de fin de mes a Centroamérica que lo llevará a El Salvador de Bukele, Kast ultima los nombramientos. Aunque, como no acostumbra a ocurrir en Chile, el equipo de Gobierno ya se conoce casi por completo, tanto porque algunas cartas las ha anunciado el propio Kast -como en el caso de Jorge Quiroz, de Hacienda- o porque los nombres de los futuros ministros se han filtrado desde el mismo mundo republicano, que se estrena en el Ejecutivo. No ha sido un proceso marcado ni por el orden ni por la reserva.
El anuncio anticipado de Hacienda no podría extrañar, dado que, en una señal de calma al sector privado, los presidentes electos en Chile suelen anunciar el nombre del ministro antes que el resto. Pero en este proceso de reclutamiento ha llamado la atención que ha trascendido todo -o mucho-, incluso los intentos fallidos. Por ejemplo, aunque estuvo cerca de concretarse, finalmente el viceministro de Economía de Argentina, el chileno José Luis Daza, declinó integrar el equipo de Kast. La operación falló, aunque fue público que en su viaje a Buenos Aires, dos días después de ganar las elecciones en diciembre, el mandatario electo le ofreció integrar su Gabinete. No ha sido la única negativa que ha enfrentando: el senador electo Rodolfo Carter, republicano, dijo que no al ministerio de Seguridad, mientras la deportista Francisca Crovetto rechazó el Ministerio del Deporte.
El líder de los libertarios, de la ultraderecha, el diputado Johannes Kaiser, que llegó en cuarto lugar en la primera vuelta presidencial -superó a la derecha tradicional-, rechazó entrar al Gobierno. En las últimas horas, sin embargo, abrió una pequeña ventana y cambió el tono hacia la nueva Administración.
Ha habido otro tipo de casos: ofrecimientos de ministerios que luego se revierten, como le sucedió al periodista Guillermo Turner, al que se iba a nombrar en Defensa. Los partidos de derecha se resistieron -Turner no tiene militancia y se desempeñó hasta octubre en una gerencia del grupo CMPC- y ha trascendido el nombre del que lo reemplazaría: Fernando Barros, abogado influyente, que fue parte de la defensa del dictador Augusto Pinochet cuando estuvo detenido en Londres en 1998. En Seguridad se mantiene la incógnita -es un ministerio clave dado las promesas de Kast en torno al control de la delincuencia-, aunque se trata de unas de las pocas dudas que persisten. Los principales medios de comunicación locales este fin de semana han informado con precisión el nuevo Gabinete. Es un equipo donde abundan los independientes, gente que proviene del sector privado y empresarial y, sobre todo, de exclusiva confianza del propio Kast.
Los líderes de los principales partidos que arropan al presidente electo -el Partido Republicano fundado por él y los de la derecha tradicional, RN y UDI- han manifestado a Kast y a su primer anillo de poder las desventajas de nombrar a figuras sin partido y con poca experiencia política. Entre otros asuntos, porque deberán negociar en un Congreso complejo, especialmente en el Senado, y porque el mismo Kast había anunciado luego del triunfo que quería formar un Gobierno de unidad y una coalición amplia, no solo con los partidos que originalmente lo apoyaron en su tercer intento a La Moneda. Pero Kast defiende la idea de que su triunfo con un 58% le da espacio para moverse con independencia, un razonamiento que ha empujado el influyente Alejandro Irarrázabal, el hombre que hay que conocer para entender el Gabinete.
En los dos ministerios políticos, sin embargo, instalará a dos figuras de los partidos de la derecha tradicional: Claudio Alvarado, de la UDI, llegará a Interior, mientras José García, de RN, tendrá las relaciones con el Parlamento desde la Secretaría General de la Presidencia, Segpres. En Relaciones Exteriores, un hombre que viene de la empresa y no del mundo diplomático: Francisco Pérez Mackenna, gerente general de Quiñenco, una de las firmas de Andrónico Luksic, una de las grandes fortunas de Chile. Es uno de los hombres de mayor confianza del empresario de 71 años que poco a poco deja la primera línea de sus negocios.
Para el ministerio de Justicia, Kast se ha inclinado por Kast se inclina por Fernando Rabat, otro integrante de la defensa de Pinochet en 1998. Es un nombramiento que rechazan las agrupaciones de víctimas de la dictadura “por un deber moral y ético”, según una declaración pública dada a conocer el viernes. En esta campaña, Kast evitó responder si en un Gobierno suyo indultará a personas como Miguel Krassnoff, exoficial de Ejército que tuvo un papel clave en la DINA, la policía secreta de Pinochet, condenado a más de 1.000 años de cárcel por decenas ejecuciones, torturas y desapariciones.
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