Un fin de semana sin fútbol en el país donde la pelota siempre está rodando: la huelga de los clubes argentinos, las denuncias de corrupción y los intereses de Milei
La Asociación del Fútbol Argentino paraliza la actividad deportiva, en rechazo a una investigación judicial centrada en su presidente, Claudio Tapia, e impulsada por el Gobierno ultra


Aunque “la pelota no se mancha”, como dijo alguna vez Diego Maradona, sí puede dejar de rodar. Frente a tribunas vacías y estadios mudos, sobre el césped inmaculado, este fin de semana el balón permanecerá estático, esperando un silbatazo que no se escuchará en los campos del fútbol de Argentina. En la tierra de la vigente selección campeona del mundo, desde el jueves y hasta el domingo rige una huelga organizada por la propia Asociación del Fútbol Argentino (AFA). La medida fue convocada “en repudio” a una investigación judicial por presuntas irregularidades en el manejo de los recursos de los clubes: la denuncia es impulsada por el Gobierno de Javier Milei y alcanza a los máximos dirigentes de la entidad. La malla que enreda al balón no es la ansiada del arco o portería, sino una tensa red tejida por disputas políticas, intereses económicos y revanchas personales.
El paro alcanza a todas las categorías del fútbol argentino y ha despertado amplio malestar entre espectadores y fanáticos, en un país donde el correr de la pelota parece ubicuo e incesante. “Las huelgas en el fútbol siempre fueron porque no les pagaban a los jugadores o cuando había violencia, ¡esto que hacen ahora es cualquier cosa!”, se enoja Marcelo, un repartidor de 39 años que recorre Buenos Aires con la camiseta roja de Independiente como uniforme.
La idea de la AFA era que el paro coincidiera con la citación a declaración indagatoria de su presidente, Claudio Chiqui Tapia (San Juan, 1967), prevista para el jueves en los tribunales. Pero su comparecencia finalmente se pospuso para la semana entrante. “Si a Tapia lo meten preso, ¿van a suspender el fútbol para siempre? Son unos chantas”, dice Carlos, comerciante, mientras espera un ómnibus en el centro porteño. “Milei está más preocupado por sacar a Tapia de la AFA que por arreglar nuestros problemas. No llego a fin de mes, qué me importa el fútbol”, se queja María Graciela, 52 años, enfermera. Otro aficionado introduce una cuestión espinosa: “Lo único que falta es que todo esto termine complicando a [Lionel] Messi y a la selección en el Mundial, que son los únicos que nos dan alguna alegría”.
La justicia investiga a las autoridades de la AFA por la presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social por casi 20.000 millones de pesos (unos 14,3 millones de dólares). De acuerdo con la denuncia de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), entre 2024 y 2025 la asociación retuvo indebidamente los aportes de los clubes y los correspondientes a sus empleados. En lugar de transferirlos a la agencia estatal dentro del plazo establecido de 30 días, la acusación sostiene que los utilizó irregularmente para financiamiento propio. La imputación formal recae sobre Tapia y también sobre su mano derecha, Pablo Toviggino, tesorero de la entidad; Cristian Malaspina, secretario general; y Gustavo Lorenzo, director general. Todos ellos fueron llamados a indagatoria.
Además de esa causa judicial, hay al menos otros cuatro expedientes que implican a la cúpula del fútbol argentino, relacionados con operaciones sospechadas de la agencia Sur Finanzas —supuestamente vinculada con los dirigentes y que habría incurrido en lavado de dinero— y de la empresa TourProdEnter LLC —agente comercial de la AFA fuera del país y señalada por el presunto desvío de fondos a firmas fantasma—.
“Basta de perseguirnos. AFA somos todos los clubes”, fue la leyenda que lucieron en sus camisetas los futbolistas de varios equipos de la primera división, el fin de semana pasado. El comité ejecutivo de la Liga Profesional resolvió “por decisión unánime de todos los presentes” suspender la fecha que debía disputarse entre el 5 y el 8 de marzo "en repudio a la denuncia realizada por ARCA contra la Asociación del Fútbol Argentino". La defensa de los dirigentes sostiene que la AFA “no tiene deuda alguna exigible por las obligaciones fiscales” y que “el pago voluntario” de las mismas “se hizo en forma previa a su vencimiento”. ARCA argumenta que el pago se concretó fuera de plazo y que, en el ínterin, se utilizó irregularmente el dinero.
Más allá de las pesquisas judiciales, el enfrentamiento entre el Gobierno ultra y la conducción de la AFA lleva casi tanto tiempo como la gestión de Milei. Los embates del presidente contra Tapia han sido múltiples en los últimos dos años: “Está destruyendo al fútbol argentino”, declaró en diciembre pasado. En la última semana, volvieron a chocar por la mediación de la AFA en la liberación de un gendarme argentino detenido más de un año en Venezuela. En el origen de la disputa está la pretensión del Ejecutivo de introducir a las sociedades anónimas deportivas en el fútbol local, una iniciativa hasta ahora prohibida por la AFA, que defiende un modelo de clubes organizados como sociedades civiles sin fines de lucro.
Sobre esa tensión se montan otras. “El Gobierno quiere la cabeza de Toviggino”, asegura un dirigente deportivo que prefiere no ver publicado su nombre. A la mano derecha de Tapia se le atribuye ser, desde las sombras, el dueño o el principal financista del canal de streaming Carnaval. En esa señal se dieron a conocer los audios que destaparon uno de los mayores escándalos de corrupción que involucran a Milei, a su hermana Karina, secretaria de la Presidencia, y altos funcionarios hoy procesados: una presunta red de sobornos y sobreprecios que lucraba con los medicamentos para personas con discapacidades.
Una tercera arista del conflicto se relaciona con la puja entre grandes empresas de medios por la televisación del fútbol y con la reciente decisión de la AFA de transmitir por cuenta propia la segunda división. En la cúpula de la asociación acusan a los principales diarios del país de llevar adelante una campaña de desprestigio. “Esto empezó hace 100 días, cuando tanto La Nación como Clarín perdieron los derechos de transmisión del Nacional B y de todo el fútbol de ascenso, más la comercialización internacional de los derechos del fútbol. Ahí empezó casualmente esta campaña de denuncias contra Tapia y Toviggino”, declaró este jueves Daniel Vila, presidente del club Independiente Rivadavia y también empresario con intereses en la energía y la comunicación, a través del Grupo América.
Chiqui Tapia lidera la AFA desde 2017, después de haber presidido el club Barracas Central, después de haber sido barrendero y recolector de residuos. Vinculado con el peronismo, en particular con su rama sindical, Tapia logró normalizar el funcionamiento de la asociación futbolística tras el caos que sobrevino con la muerte de Julio Grondona, presidente de la AFA durante 35 años (1979-2014). Lo consiguió mediante una alianza construida en torno a los clubes más pequeños, del ascenso y del interior del país. Hace casi un año y medio fue reelecto hasta 2028, pero hoy enfrenta la mayor amenaza a su hegemonía, en buena medida basada en los éxitos de la selección conducida por Lionel Scaloni —dos copas de América y la Copa Mundial de Qatar—.
Si bien entre los clubes de la AFA el apoyo a Tapia es mayoritario, no es monolítico. River Plate, Racing Club y Estudiantes de La Plata fueron las tres instituciones que no participaron de la última reunión del comité ejecutivo, donde se ratificó el paro. Tampoco difundieron mensajes de apoyo a la medida. El conflicto tiene en posiciones contrapuestas a los clubes más grandes del país. Mientras Boca Juniors respalda a Tapia, en las últimas horas la dirigencia de River anunció que abandona el comité de la AFA, en desacuerdo con la manera en que se toman las decisiones. Otros clubes podrían sumarse.
“El fútbol argentino es, desde hace años, un repertorio de torpezas, de arbitrariedades e inequidades, de una clandestinidad enorme en el manejo de los fondos”, analiza el sociólogo Pablo Alabarces. “Hace al menos 20 años creo que el problema de las barras bravas no es la existencia de sujetos especialmente violentos, sino la existencia de una cantidad enorme de dinero clandestino”.
Para el autor de Fútbol y patria (2002) y de Historia mínima del fútbol en América Latina (2018), “la legitimidad de Tapia reposa, en última instancia, en la presea conseguida en Qatar 2022”. Pero su imagen pública se ha deteriorado, observa, porque su gestión ha derivado en “un campeonato mal organizado, peor administrado y mucho peor jugado”, marcado por las sospechas de corrupción y favoritismo para los clubes encumbrados a su alrededor. “La llegada de Milei al poder, con su impulso bestial a las sociedades anónimas deportivas, le terminó dando una bala de plata a Tapia. Porque en Argentina los hinchas defienden a sus clubes y no quieren a las sociedades anónimas. Por eso el escenario es tan complejo y confuso”.
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