La cúpula del fútbol argentino media en la liberación del gendarme Nahuel Gallo y agudiza su enfrentamiento con Milei
El cabo Gallo, liberado por Venezuela, tras 15 meses de cautiverio, regresa a Buenos Aires tras las gestiones de la dirigencia de la AFA

Después de permanecer irregularmente detenido e incomunicado casi 15 meses en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Gallo llegó a Buenos Aires este lunes. Pese a que era un reiterado reclamo del Gobierno de Javier Milei, la liberación de Gallo fue todo lo contrario de un éxito diplomático para el presidente ultraderechista: su Administración quedó excluida de las negociaciones y, sorpresivamente, las gestiones fueron encabezadas por la cúpula de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), enfrentada con el Gobierno. En respuesta al desaire, el Ejecutivo exigió que la AFA explique “cuál es su relación con el régimen chavista”.
El cabo Gallo, de 33 años, fue liberado el domingo y arribó a la capital argentina en un avión privado rentado por la AFA. Fue recibido por su esposa, la venezolana María Alexandra Gómez, y Víctor, el pequeño hijo de ambos. Los tres pudieron abrazarse sobre la pista del aeropuerto internacional de Ezeiza.
“Gracias, Dios mío… gracias por este milagro, por este regalo que vuelve a darnos vida”, celebró Gómez, en un mensaje publicado en sus redes sociales. “Después de tanto tiempo, después de tanto dolor, de tanta incertidumbre, por fin pudimos volver a respirar. La felicidad no me entra en el pecho”.
La recepción en el aeropuerto contó con la presencia de los ministros de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, y de Seguridad, Alejandra Monteoliva, la senadora oficialista Patricia Bullrich y otras autoridades. Esa fue la primera participación del Gobierno de Milei en la excarcelación del gendarme, quien estuvo encerrado en la cárcel Rodeo I. Gallo había sido detenido el 8 de diciembre de 2024, al ingresar en Venezuela desde Colombia: el régimen de Nicolás Maduro lo acusó de integrar un “plan criminal” para “ejecutar una serie de acciones desestabilizadoras y terroristas”.

La flagrante enemistad entre Milei y Maduro había obstaculizado cualquier negociación por Gallo entre los gobiernos de Argentina y Venezuela, con las relaciones diplomáticas interrumpidas desde agosto de 2024. El derrocamiento y la detención del mandatario venezolano por parte de Estados Unidos, en enero pasado, no habían modificado la situación, ni tampoco las liberaciones de presos políticos impulsadas por la actual presidenta, Delcy Rodríguez.
La libertad de Gallo fue anunciada el domingo por la AFA con un comunicado titulado El fútbol, un puente humanitario, donde se enfatizó el agradecimiento a Rodríguez por su “sensibilidad y disposición”. Las gestiones fueron iniciadas por los dirigentes del fútbol argentino a través de sus pares de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) hace casi un año y se mantuvieron activas durante todo 2025, según explicó un funcionario que operó como interlocutor. Por el lado argentino, fueron encabezadas por quien preside la AFA desde 2017, Claudio Tapia, un hombre cercano al peronismo –principal oposición a la ultraderecha– y al poderoso sindicato de los camioneros.
Dirigente del modesto club Barracas Central, Tapia se ha erigido como uno de los grandes enemigos de Milei desde que lideró la defensa del modelo institucional de las asociaciones civiles en los clubes y el rechazo al ingreso de las sociedades anónimas deportivas, como pretende el presidente. El titular de la AFA ha estado en el centro, en los últimos meses, de diversas denuncias de corrupción por posibles irregularidades en el manejo de los recursos de la asociación de clubes. El tejido de poder que lo respalda ha convocado a una huelga del fútbol argentino el próximo fin de semana, para denunciar lo que consideran es un ataque judicial orquestado por el Gobierno.
“Gracias a un trabajo silencioso y mancomunado con la Federación Venezolana de Fútbol y CONMEBOL, hoy, después de 448 días, Nahuel Gallo regresa a Argentina y puede reencontrarse con su familia”, festejó Tapia en sus redes sociales.
El otro rostro de la negociación que derivó en la libertad de Gallo es el del presidente de la Federación Venezolana de Fútbol. Jorge Giménez era un joven empresario de 30 años, accionista de Deportivo Lara, cuando se convirtió en 2021 en el máximo dirigente de la FVF, acompañado por el chavismo. Su primer viaje como directivo deportivo lo hizo a Qatar con Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta de Maduro, en el marco del Mundial pasado. Antes, la había acompañado en el polémico vuelo que aterrizó en Barajas pese a estar sancionada por la Unión Europea y tuvo un encuentro con el exministro español José Luis Abalos, una reunión que se ha convertido en una de las madejas del caso Koldo. Después de estos acercamientos, Jiménez despegó como empresario dentro del círculo de la hoy presidenta. Pasó a estar sospechado de celebrar negocios con contratistas del Estado en la petrolera PDVSA y en el programa de alimentos subsidiados de los CLAP, según investigaciones periodísticas y de ONG como Transparencia.

El malestar del Gobierno de Milei con la resolución de un caso por el que había reclamado en distintos foros internacionales fue evidente. En su extenso discurso de apertura de sesiones legislativas del domingo, el presidente no mencionó la liberación de Gallo. “Acá lo importante es que vuelva a estar con nosotros en Argentina”, dijo luego, en una entrevista con el canal La Nación+. La senadora Bullrich, exministra de Seguridad nacional, reconoció que el Gobierno no estaba al tanto de las gestiones realizadas por la AFA y apuntó contra el chavismo: “No quería entregarlo [a Gallo] a nuestro Gobierno, sino a través de algunos que son amigos. Buscaron a aquellos que son parte de esa ideología”, dijo a Radio Mitre. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, arremetió directamente contra la AFA. “Los involucrados”, dijo, “deberán explicar cuál es su relación con el chavismo para que las cosas se dieran como se dieron”.
Con el gendarme Gallo ya en Buenos Aires, en Venezuela aún queda un preso político argentino, el abogado Germán Giuliani. Su hermana Vanesa exigió este lunes su liberación con un mensaje en la red X. “Está ahí hace nueve meses. ¡Devuelvan a Germán a su familia! ¡Alguien que lo ayude!“.
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