La riña constante entre la presidenta del tribunal de Kitchen y la abogada del PSOE: “Protesto. Hoy voy a protestar por todo”
La magistrada Teresa Palacios acota el interrogatorio a Rajoy, Cospedal y Zoido para no entrar en la caja B del PP


Cuando llega el turno de la abogada del PSOE, la presidenta del tribunal de Kitchen, Teresa Palacios, eleva la mirada dispuesta a interceptar todas las preguntas que cree que se salen del redil. Ni la misma presencia de todo un expresidente del Gobierno en el estrado ha rebajado la tensión (que va in crescendo sesión a sesión) entre la letrada Gloria de Pascual y la magistrada, histórica de la Audiencia Nacional. Primera pregunta a Mariano Rajoy y primer encontronazo. “Le entregó un sobre...”. “Señora letrada, por favor, los hechos de la acusación no incluyen eso”. “Formulo protesta”. La jueza trata de concentrar el interrogatorio en la operación parapolicial contra Bárcenas, evitando cualquier posible pregunta sobre la caja B del PP o sus derivadas. Un par de cuestiones más y, de nuevo, interrupción de la presidenta. “Protesto, voy a protestar por todo”, espeta De Pascual con hartazgo. “Señora letrada, retire esa impertinencia, por favor”. “La retiro”.
La abogada del PSOE lo ha intentado este jueves una y otra vez. Al fin y al cabo, casi todos los testigos de esta importante jornada eran a petición de ella. Quiso saber si Rajoy trituró los papeles del dinero negro del partido, saber si Rajoy era El Asturiano o si conoció la existencia de Kitchen. Y para ayudarlo con su memoria, quiso exhibir al expresidente algunos mensajes que se intercambió con Bárcenas. Pero por esa vía, tampoco. “Haga la pregunta, por favor”, insistía la magistrada. Rajoy algún mensaje recordaba, pero no todos. El de “Luis, sé fuerte”, por ejemplo, sí. “Me he acordado porque a lo largo de los últimos 15 años se ha repetido todos los días”, puntualiza.
El exlíder popular ha empezado con monosílabos, pero se ha ido envalentonando y ha terminado, incluso, mostrando su convicción de que si existió alguna operación policial ―que él no conoció― “se adecuó totalmente a la legalidad”. El expresidente del Gobierno con la misma tesis de las defensas. Era para descubrir testaferros de Bárcenas y su dinero en el extranjero. Porque Bárcenas “no era trigo limpio”.
Al contrario que el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, que en palabras de la segunda testigo de excepción (la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal), era una persona “recta e íntegra”. “Y ha sufrido mucho, me permito apostillar”. “Ya lo siento”, ha seguido la letrada del PSOE. “Yo también”.
De Pascual trataba avanzada la mañana de sortear los férreos controles de la presidenta. Con poco éxito. Tuvo un traspié nada más empezar: “¿Podría decirme los cargos institucionales que ocupó usted durante el siglo XXI?”. “Hombre, por favor…”, saltó rápida Palacios. Risas en la sala, claro. Por suerte, Cospedal solo los enumeró a partir de 2002.

La letrada consiguió aguantar interrogando a la exministra de Defensa un buen rato más de lo que logró retener a Rajoy. 40 minutos solo ahondando en la relación de ella con el comisario Villarejo. A los 33, Rajoy ya estaba fuera.
Que lo conoció porque se lo presentó su marido y que a ella le interesaba tener relación con él porque el policía tenía vínculos con toda la prensa española. “Prácticamente todos los periodistas de este país habían hablado con él”. Así que sus reuniones “casi siempre” en su despacho de Ferraz y alguna que otra en una cafetería (“un café de cinco minutos”) fueron para tratar dos asuntos. Uno, quién estaba filtrando la información del sumario contra Rita Barberá. “Porque era una señora y era muy amiga mía”. Y dos, esclarecer “la sospecha más que fundada” de que alguien del Ministerio del Interior estaba espiando a miembros del PP. En este segundo punto nadie ahondó más, pero cuando la letrada del PSOE quiso adentrarse en lo de Barberá... “una persona que también formaba parte de la Gürtel”. Otra vez rejonazo de la presidenta: “Ese comentario sobra, sobre todo de una señora que está fallecida”.
Tantas preguntas a Cospedal la han dejado seca. Pedía un poquito de agua. Un receso, propuso Palacios. Pero no, ella solo quería beber algo. “Si con el agua que ustedes me van a traer...”. La presidenta se vio en la tesitura de explicar a la exministra de Defensa que allí nadie servía agua, pero por suerte una letrada apareció con un vasito de plástico. Siguiente pregunta.
El bloque de grandes personajes lo cerraba el exministro del Interior Ignacio Zoido. Él, por videoconferencia. Fondo blanco y doble bandera, a la izquierda, la Unión Europea y pegada a su cabeza, la de España. La letrada De Pascual vuelve a ponerle empeño. Cuando él sustituyó al equipo anterior en el Ejecutivo de Mariano Rajoy, ¿por qué cambió a todo el equipo? Palacios mira de reojo a Francisca Ramis, la otra magistrada del tribunal con la que comparte continuamente detalles. Ramis ejerce de árbitro. Una mala cara a su compañera de mesa significa tarjeta roja. “Señora letrada, los grandes cambios en el ministerio... ¿Nos puede decir qué relevancia tienen para la acusación?“, dice Palacios. Y la abogada le explica: ”Porque muchos de los cesados están hoy aquí acusados“. Entonces, modifica la pregunta y nuevo intento.
Pero Zoido, ahora eurodiputado, no se permite enredos. Si cesó al secretario de Estado Francisco Martínez y a toda la cúpula de la Policía anterior, no fue por desconfianza, sino porque quería su propio equipo. “Después de muchos años en política entendí que conviene tener un equipo cohesionado”, apunta. Y poco más, porque él de la Kitchen tampoco supo nada. En esa etapa ni estaba en Madrid. “Es que yo era alcalde de Sevilla, bastante tenía”. Receso y café, antes de empezar con los políticos de segunda línea. Poca noticia han dejado los de la primera. Un letrado comenta antes de volver a entrar con un café de la máquina. “El café de la Audiencia Nacional está bueno, eso sí que es un titular”.


























































