Muere Visitación de Loyola, la española que se convirtió en madre de Plaza de Mayo y buscó durante 50 años a su hijo desaparecido
La referente de los derechos humanos había nacido en Asturias y falleció este domingo en Buenos Aires, a los 101 años
Madres de Plaza de Mayo, la organización de mujeres que hizo visible para el mundo el crimen de la desaparición de personas durante la última dictadura militar en Argentina, perdió a otra de sus integrantes. Visitación Folgueiras de Loyola murió este domingo a los 101 años, tras sufrir un accidente cerebrovascular.
Asturiana de origen, Folgueiras de Loyola vivió desde joven en Argentina, donde trabajó durante 35 años en la fábrica de indumentaria Grafa. Allí conoció a su marido, Mario Loyola, con quien tuvo dos hijos: Roberto Mario y Néstor.
El 21 de diciembre de 1976 su hijo Roberto, de 22 años, y su nuera, Dominga Antonia Maizano, de 21 años, fueron secuestrados por los militares en su casa de Loma Hermosa, en el conurbano de Buenos Aires, donde vivían con su pequeño hijo. El bebé, de seis meses, fue entregado a una vecina y por eso pudo crecer con su familia, a diferencia de los alrededor de 500 niños que fueron secuestrados junto a sus padres o que nacieron durante el cautiverio de sus madres y crecieron sin conocer su origen.
Tras el secuestro de sus familiares, Visitación Folgueiras comenzó a peregrinar por oficinas públicas e iglesias con la intención de averiguar algo sobre su paradero. En ese ir y venir conoció a otras mujeres que buscaban lo mismo y se unió las Madres de Plaza de Mayo. El reclamo, entonces, no fue ya solo por su hijo y su nuera sino por los 30.000 detenidos-desaparecidos.
“Hubo un período en que se quería acallar nuestra lucha, decretando que los desaparecido estaban muertos y que la causa caducaba. Por eso teníamos un eslogan: ‘con vida se los llevaron, con vida los queremos’”, recordó Visitación en una entrevista, sobre los desafíos de mantener vivo el pedido de justicia ya retomada la democracia, en 1983.
Visitación supo del secuestro de su hijo, primero, por un cambio en la rutina. Su hijo y su nuera pasaban todos los días por su casa, pero un día faltaron. Su marido fue hasta donde vivían y lo recibieron militares con una ametralladora, que se estaban llevando las cosas de su casa. “Sus hijos están prófugos”, le dijeron. En un primer momento ella no se preocupó; no tenía razones para hacerlo. “Yo creía que no les iba a pasar nada porque no hacían cosas malas, al contrario: daban lo que tenían”, contó.
Ambos hacían trabajo social en zonas humildes del conurbano bonaerense. Su hijo ayudaba a los vecinos con las conexiones de luz y de agua, mientras que su nuera, estudiante de psicología, contenía y les daba herramientas para la crianza a madres que tenían hijos con discapacidad. Estas actividades de militancia barrial los pusieron bajo el radar del aparato represivo del Estado, que entre 1976 y 1983 desplegó sus prácticas de terror clandestinas sobre aquellos que eran identificados como “subversivos”.
“Ha pasado el tiempo, sin embargo todos los días pienso en ellos”, decía en referencia a su hijo y su nuera. “Cuando me pongo el pañuelo —el símbolo de las Madres, originalmente un pañuelo de tela que se ataban cubriendo la cabeza— es como que me lleno de una energía que me hace fuerte para seguir adelante en esta lucha”.
Hebe de Bonafini, referente histórica de la asociación Madres de Plaza de Mayo, que murió en 2022, aseguraba que Visitación era la que más sabía de política dentro de una organización que, en las últimas décadas, se amplió a otras causas y se acercó políticamente al kirchnerismo.
“Nosotras ya no nos ocupamos de los juicios, para eso están los abogados”, dijo Visitación en una de sus últimas intervenciones públicas. “Lo que sí hacemos es seguir el camino de nuestros hijos, mejorando la vida de los que más necesitan. Por eso trabajamos en los barrios más necesitados, hacemos caminos, cloacas, agua corriente, gas, bibliotecas”.
Activa hasta el final, Visitación se reunió con sus compañeras el 24 de marzo pasado, día en que se cumplieron 50 años del golpe de Estado, y participó por última vez en las rondas que las Madres hacen cada jueves alrededor de la Pirámide de Mayo en octubre pasado, unos días después de haber cumplido 101 años. Ese día habló en la plaza y criticó al Gobierno de Javier Milei. “Estamos para luchar con fuerza, con coraje y no dejarlo pasar a este sinvergüenza”, sostuvo.
Quienes la conocieron recuerdan sus ojos vivaces, pícaros y llenos de ternura. “Estará para siempre junto a nosotras, en la Plaza de Mayo. Seguirá siendo nuestro ejemplo a seguir. ¡Ni un paso atrás!”, publicó la Asociación Madres de Plaza de Mayo. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, también la despidió en las redes. “Tu ejemplo de lucha y coherencia nos seguirá guiando. Hasta la victoria siempre, querida Visitación”, escribió.







































