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Philippe Sands, escritor: “Trump es solo un momento”

El especialista en derechos humanos participa en el Hay Festival de Cartagena cuatro semanas después de la operación norteamericana en Caracas contra Nicolás Maduro, que no duda en calificar de secuestro

La conversación con Philippe Sands ocurre en un escenario improbable para una entrevista a un experto en derecho internacional: el claustro del siglo XVI del Hotel Santa Clara, en pleno Hay Festival de Cartagena de Indias. Mientras habla de derechos humanos, memoria histórica y autoritarismos contemporáneos, Sands mantiene el computador abierto sobre la mesa. Es un gesto casi distraído, hasta que se entiende: sigue en tiempo real el partido en el que el Arsenal visita este sábado al Leeds United. En medio de una respuesta, interrumpe con una sonrisa amplia. Acaba de llegar el segundo de los cuatro goles del equipo londinense.

Esa sonrisa es apenas una sombra de la que aparece minutos después, cuando cambia de pantalla y muestra algo que considera más importante que el fútbol, que le da mucha más felicidad: la traducción al árabe de su libro Calle Este Oeste. “Es el idioma número treinta”, dice, con un orgullo sereno. “Y también es el acceso a otra civilización”. Para Sands, el derecho, la historia y la lengua no son compartimentos separados, son puentes que conectan mundos que parecían lejanos.

Pregunta. ¿Qué opina de lo que ha ocurrido en Venezuela en las últimas semanas?

Respuesta. Sin duda alguna, es un secuestro [abduction], un rapto que no está protegido de ninguna manera por el derecho internacional. No hay justificación jurídica posible para ese tipo de actos. Ahora, hay señales de que Delcy Rodríguez, su hermano y el grupo en el poder en Venezuela pudieron haber negociado de alguna manera con Trump para permitirle ese hecho, pero no lo sé con certeza. Lo que sí percibo con claridad es que ellos están jugando un juego de largo plazo: esperan que Trump deje de estar ahí algún día, mientras ellos se mantienen.

P. ¿Ha podido hablar con personas de Venezuela recientemente?

R. Sí, incluso acá en el Hay. Y lo que escucho de manera reiterada es que sienten miedo, preocupación, angustia. Se vive una situación de altísima incertidumbre: la gente no tiene claridad sobre lo que viene y, además, está permanentemente preocupada por la posibilidad de un retroceso en cualquier momento.

P. ¿Y Trump podría, de alguna manera, frenar esa situación?

R. No lo creo. A Trump, en realidad, lo que le interesa es el petróleo. Lo ha demostrado con bastante claridad. No está interesado en construir o promover un gobierno abierto que funcione, sino en asegurar intereses estratégicos muy concretos.

P. ¿Cree que Trump manifiesta un cambio profundo en la sociedad norteamericana o que hay una puja interna sobre el futuro de Estados Unidos?

R. No soy un experto ni un pronosticador, pero tengo la sensación de que está abierto, que todavía está en juego. Este año vienen las elecciones de medio término y no sabemos qué va a ocurrir. Nada está completamente cerrado.

P. Más a largo plazo, ¿le preocupa la situación del derecho internacional, que es su principal área de trabajo académico?

R. No. El derecho internacional está aquí para quedarse, habrá reglas que definan esas relaciones. Lo que realmente está en juego no es eso, sino el multilateralismo. Mire el ejemplo de Trump. Cuando quiere intervenir en Gaza, ¿qué es lo que hace? Pide una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para crear su junta para la paz. Ese es el sustento de todo lo que viene después. O pensemos en las empresas estadounidenses que quieren entrar en Venezuela a explotar petróleo, pero necesitan seguridad de todo tipo. Uno de los factores fundamentales es la seguridad jurídica, la certeza de que lo que hacen está protegido. Así que el derecho internacional no va a desaparecer. La gran pregunta es cuál será su contenido, cómo serán las reglas, qué va a pasar con la intención de Trump de actuar como un actor hegemónico y de romper el sistema multilateral.

P. Usted es británico. Un golpe fuerte al multilateralismo fue el Brexit de 2016. ¿Cómo ve hoy la relación entre el Reino Unido y la Unión Europea?

R. El Reino Unido va de manera inexorable hacia una mayor cooperación con Europa, y a medida que eso pase consolidará un efecto que ha tenido, y es que ningún otro país, por nacionalista que sea su Gobierno, quiere salirse de la UE. No lo ha hecho Hungría con Orbán, no lo hizo Polonia, no lo propone Italia. Lo que venga depende de la relación entre el Reino Unido, Francia y Alemania como los tres países centrales del bloque. Al menos desde una perspectiva militar —no necesariamente económica— esa alianza será cada vez más fuerte y más sólida. En cuanto a la relación atlántica con Estados Unidos, Europa se está preparando para una posibilidad que no es segura, pero que existe: una ruptura definitiva.

P. Acá llegamos a la historia, una de sus pasiones: esa alianza que viene desde la Segunda Guerra Mundial, que usted bien conoce.

R. Exactamente. De la Segunda Guerra Mundial surgió también, y sobre todo, el sistema de las Naciones Unidas y el multilateralismo contemporáneo. Más allá de esas instituciones, hubo una auténtica revolución: fue el primer momento en la historia de la humanidad en que los Estados-Nación dijeron en su conjunto a las personas que tenían derechos por el solo hecho de ser humanas, y que esos derechos estaban protegidos por el derecho internacional, tanto a nivel individual como colectivo. Trump quiere desmontar esa estructura, acabar con ese sistema y con el multilateralismo tal como lo conocemos.

P. Esa confianza en el derecho internacional deja cierta esperanza frente a voces que ven venir la falta de reglas. Usted pasó de ser un académico y litigante en el área, a un escritor que ayuda a entender el sistema. ¿Cómo dio ese paso?

R. Lo recuerdo con mucha claridad: ocurrió en 2003, con la guerra de Irak. Vi una manifestación de casi dos millones de personas en las calles de Londres, con pancartas señalando que lo que estaba ocurriendo violaba el derecho internacional. Me pareció extraordinario. Personas comunes se preocupaban por el campo en el que yo enseñaba y practicaba. Decidí que había que escribir para ese gran público, y ese ha sido mi proyecto desde entonces.

P. Según el escritor español Javier Cercas, ese proyecto ha sido un éxito. Dice que sus libros se leen a la vez como un thriller atractivo y como una explicación clara del funcionamiento del derecho internacional y los derechos humanos.

R. Eso me interesa mucho. Conocí a Javier en 2017, en un festival literario en Lyon, Francia, cuando compartimos un panel. Yo no sabía quién era él, y cuando empezó a hablar me pareció una persona muy inteligente, muy interesante. Decidí que me gustaría conocerlo mejor y ahora somos amigos... Anoche cenamos juntos. A partir de entonces empecé a leer literatura en español, algo que solo había hecho en la escuela, cuando leí a Gabriel García Márquez, a quien sentía muy lejano. Hoy lo siento mucho más cercano. Leo a escritores como Cercas, el colombiano Juan Gabriel Vásquez o la chilena Alia Trabucco. Todo eso me ha abierto un mundo nuevo.

P. Un mundo nuevo, ¿como el que dejará Trump?

R. Trump es solo un momento. En 1939 el mundo vivía una incertidumbre comparable a la actual y apenas seis años después asistimos a una revolución profunda que mejoró la vida de millones de personas. Es cierto: hubo una guerra de por medio. Pero lo que quiero decir es que probablemente, dentro de unos años, miraremos estos cinco años como una etapa de oscuridad y tristeza que quedó atrás.

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