Un buque ruso cargado de combustible navega hacia Cuba pese al bloqueo de Estados Unidos
Está previsto que el Sea Horse, con bandera de Hong Kong, llegue en cinco días. Transporta 200.000 barriles de diésel, suficientes para 10 días
Rusia ha decidido desafiar el bloqueo petrolero de Washington a Cuba. Moscú ha enviado a la isla, que no ha recibido una sola gota de combustible desde enero, un buque con hasta 200.000 barriles de diésel, según ha podido confirmar este miércoles EL PAÍS. El tanquero Sea Horse se dirige a la costa occidental del país caribeño y llegaría entre el fin de semana y el lunes. El envío no es un asunto menor. Se trata del tipo de combustible que utiliza La Habana para abastecer los grupos de electrógenos que tiene desperdigados por su territorio y que suponen el 40% del mix energético. También es utilizado para el transporte y la agricultura, prácticamente detenidos por el asedio de Estados Unidos.
La nave se encuentra a 1.146 millas náuticas (2.122 kilómetros) de la costa norte de Cuba a una velocidad de 9,9 nudos (18,3 kilómetros por hora), según la herramienta de monitoreo naval Vessel Finder. El buque, de bandera de Hong Kong, reanudó su marcha con trayectoria hacia la isla, según los datos de seguimiento de Marine Traffic, después de tres semanas de estar detenido en el Atlántico.
Distintos medios internacionales han informado que el buque Anatoly Kolodkin, cargado con 700.000 barriles de crudo, partió desde el litoral ruso de Primorsk y estaría en ruta hacia la isla. Sin embargo, los datos marítimos lo ubican apenas saliendo desde Europa y fuera de la trayectoria hacia Cuba. Se trata de una nave sancionada por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros de Estados Unidos (OFAC, por sus siglas en inglés).
Para elevar la tensión en medio del bloqueo energético y arancelario de Estados Unidos, que ha recortado los envíos de hidrocarburos al país socialista, dos embarcaciones de bandera estadounidense, una de ellas identificada como parte de la Guardia Costera (USCGC, por sus siglas en inglés), estaban cerca de las costas de Holguín (oriente), según el rastreador.
De acuerdo con cálculos de Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, el diésel enviado por Rusia solo podrá satisfacer el consumo nacional durante 10 días. Pero también hizo un matiz: “Hay que recordar que los inventarios están vacíos”. En una entrevista con EL PAÍS a mediados de febrero, el experto advirtió de que “si para marzo” no entraba un tanquero en Cuba, la isla llegaría “a la hora cero”. El último buque petrolero que atracó en costas insulares fue el Ocean Mariner el pasado enero con 86.000 barriles de combustible exportados por México.
Cuba sí ha recibido envíos muy pequeños. De acuerdo con el seguimiento de Reuters, dos buques de baja capacidad han entrado en sus costas en lo que va de año. Uno desde México, cargado con combustible y descargado en La Habana. El segundo, desde Jamaica, con gas doméstico. Condicionado por la asfixia impuesta por Washington, el Gobierno cubano legalizó que las pequeñas empresas privadas importen su propio combustible. Las firmas habrían comenzado a recibir carburantes desde mediados de febrero, según informó la agencia Efe.
Un bálsamo para los apagones
“El diésel es el producto número uno, el más importante, que necesita no solo Cuba, sino cualquier país en desarrollo. Yo pienso que ellos [el Gobierno] van a utilizarlo en los sectores que lo necesitan urgentemente. Esto es pura especulación, pero pienso que van a abastecer a los grupos de electrógenos para mejorar el problema de los apagones”, sostiene Piñón en entrevista telefónica.
El envío del Sea Horse es el mayor gesto de Rusia hacia la isla desde que Estados Unidos amenazó a finales de enero con imponer aranceles a los países que suministren combustible a La Habana. En un comunicado el martes, la Cancillería de Moscú cargó contra Washington por la “reciente presión” contra la “isla de la libertad”, en referencia a las declaraciones recientes de Donald Trump. El mandatario estadounidense amenazó el lunes con “tomar” el país.
Cuba ha dependido históricamente de la importación de petróleo para cubrir sus necesidades energéticas diarias. El país caribeño solo puede satisfacer por sí mismo un tercio de su demanda nacional. La crisis eléctrica crónica de la isla se ha exacerbado en las últimas semanas aupada por la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y la amenaza arancelaria de EE UU.
El país aún se recupera con cuentagotas de la caída de su Sistema Electroenergético Nacional (SEN) del lunes. Se trató del sexto colapso en los últimos 18 meses. La empresa estatal informó en la mañana de este miércoles que, en el momento de mayor demanda, cerca de la mitad de Cuba permanecerá apagada por el déficit de generación.
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