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Delcy Rodríguez anuncia nuevos acuerdos con Chevron para incrementar la producción de petróleo

La firma fortalece a la compañía estadounidense que se mantuvo en Venezuela incluso “en los peores momentos del país”

Delcy Rodríguez en Caracas (Venezuela), el 23 de marzo.Marcelo Garcia / Palacio de Miraflores (EFE)

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha anunciado un acuerdo para incrementar la producción petrolera de Chevron. Con estos anuncios, Chevron, una de las mayores energéticas de Estados Unidos y del mundo, se consolida como el principal inversor en las operaciones petroleras venezolanas. “Este acuerdo nos permitirá dar importantes avances en materia de producción y que los ingresos derivados de esa producción vayan directamente al beneficio del pueblo de Venezuela”, aseguró. La mandataria chavista ha agradecido a la compañía su compromiso con el país “en los peores momentos” y aprovechó para demandar el levantamiento de sanciones al país, una de sus prioridades actuales. “Es una manera de brindar seguridad jurídica e institucional a los inversionistas que vienen a Venezuela. Que se entienda que no es una inversión pasajera ni momentánea”, defendió.

El acuerdo, anunciado en el Palacio de Miraflores, se enmarca en el proceso de apertura del sector energético impulsado por Rodríguez desde enero, tras la intervención militar estadounidense. Desde entonces, buena parte de las decisiones estratégicas pasan por Washington, que busca aprovechar los recursos energéticos venezolanos y favorecer la expansión de sus empresas en el país con las mayores reservas petroleras del mundo. Las firmas —“que llevaron días de negociaciones”, aseguró Rodríguez— se estamparon bajo la presencia sonriente de la encargada de negocios estadounidense, Laura Dogu, y el subsecretario de Energía de los Estados Unidos, Kyle Haustevit.

La clave del acuerdo con Chevron es beneficiar la entrega de un campo de gas que estaba en manos de la compañía a cambio de poder explotar un bloque petrolero, llamado Ayacucho 8, un enrome bloque de crudo extrapesado. El campo está ubicado en la Faja del Orinoco, el mayor yacimiento del mundo, un gigantesco reservorio de crudo extrapesado de 55.000 kilómetros cuadrados. Las beneficiarias son las empresas mixtas compuestas por Chevron y la estatal Petróleos de Venezuela.

La Venezuela post Nicolás Maduro busca ahora con urgencia cómo acelerar su producción de petróleo que se mantiene en un millón de barriles por día. En una entrevista con EL PAÍS, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, afirmaba que estaban “un poco hartos de estar diciendo todo el tiempo que somos la principal reserva petrolera” del mundo. “El petróleo que está debajo de la tierra no le sirve a nadie para nada. En cambio, el petróleo que logramos sacar, que logramos atraer inversiones, es un petróleo que se puede convertir en hospitales, en salarios, en escuelas, en vialidad, en progreso, en desarrollo, en cultura, en universidades…”, explicó. Falta todavía que el dinero derivado del petróleo llegue al bolsillo de los venezolanos, algo que aún no está ocurriendo.

Mientras el oficialismo —con el apoyo de Washington— defiende la búsqueda de la estabilidad y la mejora económica antes de plantearse cualquier elección, la oposición insiste en que la convocatoria de elecciones debe ser también una prioridad en la agenda política de Venezuela.

El petróleo no es el único sector de interés para los norteamericanos, pero es la locomotora que arrastrará al resto. La ley de hidrocarburos fue, de hecho, la primera gran medida que siguió a la captura de Maduro. Menos de un mes después de que tropas de élite estadounidenses se lo llevaran a una cárcel de Nueva York, la Asamblea Nacional ya estaba aprobando una reforma de la normativa para facilitar la entrada de capital extranjero y resucitar el sector.

Se trata en cualquier caso de nueva entrada de inversiones, clave para la mejora de la mermada economía venezolana. Porque a pesar de los anuncios de Donald Trump de compra de millones de barriles de petróleo, la situación económica del país sigue siendo grave.

La multinacional energética Chevron, que cumple este mes 103 años en Venezuela, ha sido una de las pocas compañías estadounidenses que ha navegado en todo el trayecto de la prolongada crisis política y económica de Venezuela en los últimos años. Los ingresos que ha obtenido el Estado por sus perforaciones salvaron varias veces el flujo de caja durante el mandato de Nicolás Maduro, una gestión marcada por el colapso gerencial y operativo de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) que llevó la producción local a sus mínimos históricos.

Incluso cuando las administraciones estadounidenses endurecieron su política de sanciones al régimen chavista, Chevron ha mantenido sus operaciones en los campos petroleros considerados prioritarios. Y ahora que Washington ha autorizado la emisión de licencias y ha relajado la presión contra Caracas, Chevron amplía sus inversiones en lo posible.

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