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El gobernador de Goiás se lanza a la carrera presidencial de Brasil como tercera vía

El derechista Ronaldo Caiado, que pretende erigirse en alternativa ante la polarización Lula-Bolsonaro hijo, promete una “amnistía amplia”

Ronaldo Caiado, gobernador de Goiás, este lunes por la tarde en São Paulo, durante su presentación como candidato presidencial. Jorge Silva (REUTERS)

Las elecciones presidenciales de Brasil contarán con un tercer candidato, que pretende asomar la cabeza entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. El gobernador del estado de Goiás, Ronaldo Caiado, de 73 años, oficializó este lunes, en un acto en São Paulo, que concurrirá a los comicios de octubre en representación del Partido Social Democrático (PSD). Caiado, un veterano político que en los últimos años ha sido cercano al bolsonarismo, aprovechó para anunciar cuál sería su primera decisión si ganara: “Mi primer acto será precisamente una amnistía amplia, general e ilimitada”, un guiño evidente al expresidente Jair Bolsonaro, que cumple una larga condena por urdir un golpe de Estado.

No obstante, Caiado se presenta como una tercera vía en un panorama muy polarizado. Bolsonaro padre sacudió el tablero a finales de 2025 al designar a uno de sus hijos y condicionar con ello los movimientos de la oposición. El favorito de las élites económicas, Tarcísio de Freitas, gobernador de São Paulo, decidió no lanzarse y buscar la reelección.

En paralelo y durante meses, un grupo de gobernadores ubicados entre la derecha y el centro político ha intentado gestar una candidatura que pudiera convertirse en una alternativa real a los extremos, pero sus opciones se han ido debilitando. Caiado es el elegido después de que el favorito para encabezarla tirara la toalla.

Caiado emprende una campaña con tintes quijotescos porque el electorado está dividido en dos grandes bloques, los votantes de Lula y los de Bolsonaro, sea porque lo adoran o porque detestan al otro. El candidato de la tercera vía ronda el 4% en los sondeos, a enorme distancia de los favoritos, que aparecen empatados por encima del 40%.

Heredero de una dinastía política local, Caiado fue diputado durante cinco mandatos más uno de senador. Gobierna desde 2018 Goiás, un estado pegado a Brasilia que tiene siete millones de habitantes. Gracias a la pujanza del sector agropecuario en las últimas dos décadas, Goiás ha ganado importancia a nivel nacional. El aspirante ha destacado que el agro “es el sector más productivo de Brasil” y que él ya lo defendía desde antes de que fuera pop y tecnológico.

Caiado, forjado en la lucha contra el Movimiento de los Sin Tierra como ha recordado en su presentación, es considerado un buen gestor, mantiene excelentes relaciones con el agronegocio y defiende la mano dura en seguridad pública. Durante este mandato ha participado en algunas movilizaciones bolsonaristas.

Caiado ya se enfrentó a Lula en unas presidenciales, hace casi cuatro décadas, en 1989, en las primeras elecciones directas tras la dictadura. Entonces ganó Fernando Collor de Mello, Lula quedó segundo y el actual gobernador de Goiás, décimo.

Esta candidatura es el resultado de las intensas negociaciones realizadas por el presidente del PSD, Gilberto Kassab, uno de los operadores políticos más habilidosos de Brasil, un auténtico contorsionista que ha sido número dos de un gobernador bolsonarista, el de São Paulo, mientras preside un partido con varios ministros en el Gobierno de Lula.

Kassab reclutó hace meses a tres gobernadores con aspiraciones presidenciales, pactaron que el mejor colocado en las encuestas encabezaría la candidatura del PSD y los otros lo apoyarían. Los aspirantes eran Caiado, de Goiás; Ratinho Junior, de Paraná; y Eduardo Leite, de Rio Grande do Sul. Cuando ya estaba todo listo para que Ratinho Junior fuera presentado como la baza de la tercera vía, dio un paso atrás para priorizar la batalla en Paraná. El PSD echó mano del segundo colocado.

Arranca ahora para él una precampaña electoral que está a todo vapor aunque solo empezará oficialmente en agosto. Estos días, los ministros y gobernadores que quieren concurrir al Congreso deben dejar sus cargos, obligados por la ley.

Mientras el presidente Lula multiplica los viajes por Brasil, sea para presentar un avión de combate, anunciar nuevas inversiones extranjeras o entregar unas ambulancias, Bolsonaro hijo combina las visitas a su padre encarcelado, ahora en prisión domiciliaria, con actos políticos por el interior del país o en el extranjero, junto a líderes internacionales de la derecha populista.

Bolsonaro, que irrumpió con fuerza en la política nacional a lomos del descontento y con un discurso antipolítica, fagocitó en estos años a buena parte de la derecha clásica. El bolsonarismo prácticamente enterró al PSDB, el Partido de la Social Democracia Brasileña de Fernando Henrique Cardoso, que fue la alternancia al Partido de los Trabajadores de Lula.

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