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El chavismo destituye a Vladimir Padrino como ministro de Defensa

Delcy Rodríguez anuncia la designación de Gustavo González López como el nuevo hombre fuerte de las Fuerzas Armadas venezolanas

El exministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, asiste a la conmemoración del 34 aniversario del fallido golpe de Estado encabezado en 1992 por el entonces teniente coronel Hugo Chávez,el 4 de febrero pasado en Caracas. MIGUEL GUTIÉRREZ ((EPA) EFE)

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha destituido a Vladimir Padrino como ministro de Defensa, tras casi 12 años en el cargo. Padrino, el responsable de las Fuerzas Armadas que más tiempo ha pasado en su puesto, será sustituido por Gustavo González López. “Agradecemos a Vladimir Padrino López por su lealtad a la Patria y por haber sido, durante todos estos años, el primer soldado en la defensa de nuestro país. Estamos seguros de que asumirá con el mismo compromiso y honor las nuevas responsabilidades que le serán encomendadas”, ha escrito Rodríguez en sus redes.

Este cambio supone el fin de una era. Padrino López ha sido uno de los pilares de la supervivencia de la revolución bolivariana, al garantizar el adoctrinamiento político de las Fuerzas Armadas iniciado por Hugo Chávez. Por casi 12 años de crisis e inestabilidad en el Gobierno chavista, fue una ficha inamovible de su estructura. Su presencia contribuyó a la militarización del gabinete de Nicolás Maduro que, siendo un civil, tuvo más funcionarios castrenses en su equipo que el propio Chávez, fallecido en 2013.

Gustavo González López había asumido la protección de Delcy Rodríguez tras la captura de Maduro el pasado 3 de enero. En sus primeras designaciones como presidenta encargada tras la intervención militar estadounidense, Rodríguez nombró a González como jefe de la Casa Militar y de la Dirección de Contrainteligencia Militar. Días después se le vio dándole la mano al director de la CIA, John Ratcliffe, uno de los primeros funcionarios de Donald Trump que visitó el país en esta nueva era de relaciones iniciada en 2026.

Sancionado por Estados Unidos y señalado por graves violaciones de derechos humanos, González, un general que estuvo por años frente al Servicio Bolivariano de Inteligencia, salió del poder tras las elecciones presidenciales de 2024, cuando Maduro tuvo que mover piezas de su equipo para asegurar su estabilidad. Entonces el líder chavista sumó a Diosdado Cabello, por años dedicado a tareas políticas del partido, al frente del Ministerio de Interior, de todas las policías del país y de la vigilancia de la oposición.

González López se consideró por años un leal a Cabello. Inició su carrera en el Gobierno como presidente del Metro de Caracas, cuando Cabello era ministro de Infraestructura. Allí llevó adelante un costoso y polémico proceso de renovación del sistema de transporte a cargo de un conglomerado de empresas españolas. Los contratos no estuvieron exentos de denuncias de corrupción, sobreprecios y cláusulas incumplidas.

El nuevo ministro de Defensa fue jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) entre 2015 y 2018. Fue destituido brevemente después de la muerte del concejal Fernando Albán, en octubre, tras caer del piso 10 del Sebin en Caracas, y un incidente de seguridad con la caravana presidencial. Lo sustituyó el general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, que participó en la fuga del opositor Leopoldo López y en una operación para derrocar a Maduro en 2019. Figuera está hoy exiliado en Estados Unidos.

Tras ese boquete en la lealtad de sus fuerzas de seguridad, Maduro devolvió a González la jefatura de la policía política, donde se mantuvo hasta 2024.

La destitución de Padrino lleva semanas alimentando los rumores en los cuarteles. Tal y como contó EL PAÍS el pasado 15 de febrero, cada vez era más palpable el malestar de los militares con su cúpula. Interlocutores de la alta jerarquía militar venezolana contaron a este diario que existía un “descontento brutal” ante la prolongada permanencia de la actual cúpula y, en particular, del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, que cumplía casi 12 años al mando.

Después de más de diez años con el mismo liderazgo al frente de las fuerzas armadas, los altos mandos expresaron su malestar por el “bloqueo” en la cadena de ascensos que genera la continuidad de Padrino y de otros responsables de la seguridad nacional. Además, se preguntaban por qué responsables clave de la seguridad del país —entre ellos el ministro de Defensa— seguían en sus puestos tras el ataque estadounidense del 3 de enero. Si, como se demostró con la captura de Maduro y su esposa Cilia Flores, “fallaron en su misión”, ¿por qué no habían presentado su dimisión ni ofrecido explicaciones? “Dentro del generalato, su permanencia se percibe como un escándalo”, afirmó a EL PAÍS una fuente cercana a la cúpula militar.

El ministro destitudio se despidió en sus redes sociales: “Ha sido el más alto honor de mi vida servir a la Patria como soldado, y proteger la paz y la unidad nacional durante todos estos años al frente del Ministerio del Poder Popular para la Defensa. Agradezco profundamente a la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez, por sus palabras y todo el apoyo brindado durante mi gestión. Asimismo, extiendo mis más sinceras felicitaciones al General Gustavo González López por esta nueva designación. Conozco desde nuestros albores en la Academia Militar del Ejército, su temple, su moral y su probada lealtad. Estoy seguro que la Fuerza Nacional Bolivariana saldrá fortalecida ¡Venceremos!"

La marcha de Padrino ocurre justamente un mes después de que el comandante del Comando Sur, el general Francis L. Donovan, visitase Venezuela. La mayor autoridad militar estadounidense en la región, al frente del enorme despliegue naval en el Caribe que precedió la intervención del 3 de enero, se reunió con las autoridades interinas para evaluar el tema de seguridad, garantizar la implementación del plan de tres fases del presidente Trump y “avanzar en el objetivo de una Venezuela alineada con los Estados Unidos”.

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