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Cuba, el próximo objetivo de Donald Trump

El presidente de Estados Unidos advierte casi a diario que la isla “está en sus últimos momentos” y debe negociar un acuerdo

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Trump: "Me encargaré de Cuba"
Trump tras bajar del Air Force One, este sábado, en Miami. Foto: AP Photo/Mark Schiefelbein | Vídeo: EPV

Desde el ataque a Venezuela en el que Nicolás Maduro quedó capturado el pasado 3 de enero, Donald Trump ha insistido en que Cuba está a punto de caer. Que debe llegar a un acuerdo con Estados Unidos para evitar consecuencias terribles. Desde el comienzo de la ofensiva contra Irán, esas afirmaciones se han hecho diarias, para dejar claro que el inquilino de la Casa Blanca, convencido de que sus fuerzas son invencibles, tiene a La Habana como el próximo gobierno en su lista de objetivos — una vez que haya dado por terminado el de Irán.

El fin del régimen comunista, casi 70 años después de la entrada de Fidel Castro en La Habana desde Sierra Maestra, es una de las grandes ambiciones no solo de Trump, sino de su secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y criado en el anticastrismo más furibundo en Miami. Y un deseo virulento de muchos exiliados cubanos en el sur de Florida y legisladores republicanos para los que los votos de esa comunidad son fundamentales.

Las opiniones más recientes de Trump sobre Cuba llegaban este sábado, en la presentación de la nueva alianza de trece países latinoamericanos bajo gobiernos de derecha, el Escudo de las Américas. En su club de golf en Doral, en las cercanías de Miami, donde había decidido que se organizase el encuentro, el mandatario proclamaba la creación de una nueva coalición militar para combatir el narcotráfico, el único modo en que cree posible el éxito. Era el anuncio estrella de un evento que quería poner de relieve el compromiso de Estados Unidos con América Latina; al menos, con los gobiernos ideológicamente afines.

Pero tenía también palabras para Cuba. “Al igual que hemos logrado una transformación histórica en Venezuela, también tenemos muchas ganas de los grandes cambios que pronto ocurrirán en la isla”, prometía.

La isla, sostenía, “está en sus últimos momentos de vida tal y como es ahora. Tendrá una gran vida nueva, pero está en sus últimos momentos de vida tal como es”, afirmaba el presidente estadounidense. Trump también aseguraba que espera “con muchas ganas el gran cambio que pronto llegará a Cuba”. Pero matizaba que su atención “ahora mismo” se centra en la guerra en Irán: el mandatario adelantaba su intervención en Miami para llegar a tiempo a la ceremonia de recibimiento a los cuerpos de los soldados estadounidenses muertos por un misil iraní en el primer día del conflicto.

En sus comentarios, Trump repetía, por tercera vez en otros tantos días, que el régimen en La Habana no podrá sobrevivir tras haber perdido el sustento económico que recibía de Venezuela. Ese gobierno, por tanto está interesado en negociar algún tipo de salida con Washington. “Quieren llegar a un acuerdo”, subrayaba. También declaraba por primera vez que él participa en esas conversaciones, que encabeza el secretario de Estado, Marco Rubio. Medios estadounidenses afirman que en esos contactos el régimen cubano está representado por Raúl Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, el hombre fuerte del gobierno.

El inquilino de la Casa Blanca no ha hecho en ningún momento mención a la posibilidad de un uso de la fuerza para forzar un cambio de régimen en la isla. Al contrario. Siempre ha mantenido que no haría falta, que el país está demasiado necesitado económicamente como para resistir un embate más, el que le ha proporcionado él al forzar que Caracas retire su apoyo económico y amenazar con sanciones a los gobiernos que proporcionen petróleo a Cuba.

Mientras tanto, va dando pasos para que la economía cubana vaya vinculándose con la estadounidense. El 25 de febrero empezó a permitir que combustibles estadounidenses, como el diésel, se pudieran suministrar al sector privado de la isla, pese al embargo que Washington mantiene contra la isla desde hace más de seis décadas. El propio Trump ha hablado recientemente de la posibilidad de una “toma de control amistosa” de la isla, en una aparente alusión a esta vía económica gradual.

En paralelo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha formado un grupo de trabajo para examinar posibles imputaciones por delitos federales contra funcionarios o entidades del Gobierno de Cuba, según adelantaba The Washington Post esta semana. Dentro de este grupo estarán incluidas agencias federales, entre ellas el Departamento del Tesoro, lo que puede implicar que el Gobierno de Trump considere nuevas sanciones contra la isla.

El Departamento de Justicia ya usó una estrategia similar con los líderes venezolanos. El año pasado declaró a Nicolás Maduro y a varios de los miembros de su Gobierno como “terroristas” y le acusó de colaborar con organizaciones delictivas como el Tren de Aragua venezolano o el cártel de Sinaloa mexicano para introducir drogas en Estados Unidos. “Es uno de los mayores narcotraficantes del mundo y una amenaza contra nuestra seguridad nacional”, afirmó el pasado verano la fiscal general, Pam Bondi. Entonces, el Gobierno estadounidense dobló a cincuenta millones de dólares la recompensa que ofrecía por la captura del presidente del país sudamericano.

Y los países latinoamericanos aliados de Trump también aprietan las tuercas al régimen. El Ecuador del presidente Daniel Noboa anunció el jueves la expulsión de la misión diplomática cubana en Quito, tras acusarla de espionaje. Un día antes, el gobierno del país andino y las fuerzas militares estadounidenses habían anunciado una operación conjunta de ambos ejércitos contra el “narcoterrorismo”.

“Solo quiero esperar un par de semanas. He puesto a Marco Rubio con ello, pero primero nos enfocaremos con Irán; hay tiempo de sobra (para Cuba)”, declaraba Trump este viernes durante un encuentro en la Casa Blanca con el club de fútbol Inter de Miami, ganador de la liga MLS la temporada pasada y al que acompañaron legisladores republicanos de Florida y empresarios cercanos a la comunidad cubana en el exilio.

“Lo que está pasando con Cuba es asombroso, y creemos que queremos solucionar esto (Irán) primero”, insistió. “Será solo cuestión de tiempo antes de que usted y mucha gente increíble regresen a Cuba, ojalá no para quedarse. Queremos que regresen y no queremos perderlos. No queremos que se queden. Pero algunos probablemente sí quieran quedarse. Aman muchísimo a Cuba. Lo escucho constantemente”, agregó el ex promotor inmobiliario.

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