“Coma por coma, cambia aquí, cambia allá”: así se escribió la ley de amnistía en Venezuela
La bancada opositora en la Asamblea discutió hasta último momento con el chavismo los cambios que consideró imprescindibles


La última recta de la aprobación de la ley de amnistía bancada opositora en la Asamblea discutió hasta último momento con el chavismo los cambios que consideró imprescindiblesstía en Venezuela ha sido un maratón de siete horas de discusiones a puerta cerrada, dos horas de debate en el recinto de la Asamblea y una visita nocturna a Miraflores para entregar a Delcy Rodríguez el encargo cumplido. La ley, más allá de las limitaciones, exclusiones y su evidente discrecionalidad, permite al gobierno venezolano mostrar sus intenciones de apertura política tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
“Coma por coma, cambia aquí, cambia allá”. Así describe el diputado opositor Antonio Ecarri las últimas horas del debate de la ley, con intercambios con el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. “Ha sido una discusión durísima y larguísima. Hay cosas que lograron salir a la luz, después de una intensa batalla”, revela Ecarri. La semana pasada, el jefe del Parlamento lo mandó a callar durante su intervención porque, en su opinión, estaba fuera de orden. Rodríguez atendía al llamado que a espaldas de Ecarri hacían los diputados de la bancada de la Alianza Democrática, un grupo parlamentario que ha pactado una convivencia cómoda con el chavismo. Este jueves, también lo regañó por denunciar que “fiscales y jueces corruptos” hicieron “desastres” en “causas muy importantes”. Rodríguez le dijo que tenía que presentar pruebas de sus acusaciones.
Más allá de la brega parlamentaria, uno de los artículos que los opositores interpretan como una victoria es el siete. Ahí se detuvo la discusión hace una semana. La disposición obliga a que los solicitantes de la amnistía se sometan a derecho para beneficiarse de ella. La medida es sensible cuando se trata de encarcelados por motivaciones políticas, no por hechos que constituyan delitos. En opinión de varios defensores, esto conduce a una revictimización. Pero también genera una enorme desconfianza a un número sin calcular de exiliados, que han huido del país para evitar precisamente entrar en la cárcel.

La oposición logró que quienes están fuera puedan iniciar sus procesos de amnistía a través de un apoderado y que nadie pueda ser detenido si ha iniciado su proceso de amnistía. Dejar esa línea por escrito, consideran los opositores, es una garantía sustancial, así como también la posibilidad de la doble instancia. Si un tribunal niega la amnistía, se puede recurrir a otro.
Aunque el chavismo no ha dado todas las concesiones que se pedían, para esta ley negoció con los opositores la aprobación de los 16 artículos por unanimidad. Es un respaldo simbólico, porque numéricamente no lo necesitan. El Partido Socialista Unido de Venezuela tiene la mayoría calificada, pero en una Asamblea Nacional que fue electa en 2025, en medio de un despliegue represivo y en condiciones de transparencia aún peores que otros comicios. Las fuerzas opositoras mayoritarias que respaldan a la líder María Corina Machado a abstenerse.
Los 12 opositores de la bancada Libertad representan el 3% de los 285 curules del Parlamento. El día que se llevó el primer proyecto a la primera discusión, dos semanas atrás, Rodríguez llamó al estrado a Stalin González, jefe de la fracción, y le dijo que les dejarían estar con cuatro diputados en la comisión. Entraron Nora Bracho, que se negoció que fuera la vicepresidenta, Pablo Pérez, Antonio Ecarri y Luis Florido. “Creo que nos incluyeron porque la mayor parte de los presos políticos están cerca de nosotros”, dice Florido.
Ahora, en la comisión de seguimiento de 23 parlamentarios, que ya se ha instalado este mismo viernes, quedaron los cuatro primeros y sumaron a Stalin González y a Alejandro Rodríguez. La mitad de la bancada opositora está ahí. “No nos sentimos minoritarios y representamos al pueblo que quiere un cambio desde el 28 de julio”, añade Florido. Este grupo tendrá por delante empujar la gran cantidad de casos que han quedado por fuera de ley. Esta instancia, establecida en el artículo 15, velará por el cumplimiento de la ley, una segunda pequeña victoria que han arañado los opositores. En los últimos minutos del debate, lograron incorporar la palabra “expedita” para calificar las medidas alternativas que la comisión podrá solicitar para alcanzar la amnistía en los casos no previstos en la ley.
Además de los diputados del chavismo, en los debates participaron los representantes de los poderes públicos, como el fiscal Tarek William Saab, señalados como responsables de gran parte de las detenciones. Ante ellos, señalaron varios diputados, se expusieron las graves fallas del poder judicial. “Dijimos lo que aquí está claro: que la justicia fue instrumentalizada para sancionar a venezolanos que pensaban distinto. Y que para que Venezuela cambie y se logre algo con la amnistía, hay que reinstitucionalizar todos los poderes”, señala Florido. También se escucharon, por primera vez en mucho tiempo, a las ONG que han denunciado las violaciones de derechos humanos y que en los últimos años han sido cercadas por el Gobierno.

Florido tiene una larga experiencia como diputado. Él mismo tuvo que exiliarse y recibió un indulto de Nicolás Maduro en 2020, pero tiene restricciones para salir del país desde hace nueve años, sus cuentas en los bancos públicos están bloqueadas y tiene varios procesos judiciales en el limbo. Su propio caso debería ser objeto de una revisión y por eso dice que “la batalla apenas comienza”, pero advierte: “No le carguemos a la amnistía la solución de todos los problemas de Venezuela”. El diputado por el estado Lara destaca que volvió a ver “un ambiente de trabajo parlamentario”. Y así lo describe: “Había propuestas y contrapropuestas, entre el PSUV y el grupo parlamentario Libertad. El artículo siete tardó unas dos horas en salir, dos horas sin separarnos del papel y lápiz. Vimos el clima de este momento político, en el que hay bajar los ánimos de pugnacidad”.
El presidente de la comisión, el diputado chavista, Jorge Arreaza, fue respetuoso y no negó ningún derecho de palabra, aseguran quienes formaron parte de las discusiones, aunque en sus redes sociales lanzó la advertencia a los beneficiarios de la amnistía de “no reincidir en conductas insurreccionales”.
El debate fue intenso y rápido, en parte, por la presión de los familiares que protestan frente a las cárceles desde principios de enero. En la Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana levantaron la huelga de hambre la noche del jueves, después de celebrar la aprobación de la ley. Pero en otros penales rechazaron que se haya sancionado con tantas exclusiones
Cuatro artículos fallidos
La oposición propuso cuatro artículos adicionales que han quedado por fuera. Estaban referidos a las inhabilitaciones de la Contraloría, la derogación de leyes represivas y la propuesta de una amnistía laboral, pues la persecución política en Venezuela también ha implicado despidos injustificados y sanciones administrativas.
El chavismo, por su lado, logró a último momento dejar fuera del amparo de la ley a quienes instiguen a “acciones armadas” desde el extranjero en contra del territorio y la soberanía, de lo que constantemente acusan a María Corina Machado y su equipo. “En nuestra opinión, ese agregado fue innecesario, no lo vimos con una personalización hacia alguien. Es algo que es de Perogrullo para los venezolanos. No nos opusimos porque nosotros no queremos que vuelvan a ocurrir hechos como el del 3 de enero”, apunta Florido.
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