La derecha agita la indignación por el magnicidio de Miguel Uribe para atacar a Iván Cepeda
Luego de que uno de los responsables aceptara que seguía órdenes de la Segunda Marquetalia, distintos políticos recuerdan que el candidato presidencial ha sido gran defensor de la negociación con ese grupo


El asesinato más sonado de la última década en Colombia se ha mezclado con la campaña presidencial, a dos meses de las urnas. La novedad son las crecientes evidencias de que una de las disidencias de las extintas FARC estuvo detrás del magnicidio del senador y precandidato opositor Miguel Uribe Turbay. El domingo de este puente, la revista Semana publicó la confesión judicial con uno de los condenados por el crimen, y la llevó a portada con el titular: “La Segunda Marquetalia ordenó matar a Miguel”. El martes por la mañana, la fiscal general anunció siete órdenes de captura contra cabecillas de ese grupo por el homicidio.
Todo eso ha llenado de munición a varias figuras de la derecha para atacar a Iván Cepeda, el senador y candidato presidencial del oficialista Pacto Histórico. “La confesión de la Segunda Marquetalia sobre el asesinato de Miguel Uribe es tenebrosa. Ante el asesinato de Miguel Uribe, aquí sí hay una responsabilidad del senador Iván Cepeda”, dijo en un video la senadora de derechas Paloma Valencia, contendora por la Presidencia. “Primero, impidió la extradición de Santrich y de Iván Márquez, que fundaron la Segunda Marquetalia. No solamente lo impidió, sino que les ayudó a salir de la cárcel para que se fugaran”, dijo la política uribista.
Se refería a una confusa situación ocurrida luego de que los dos hombres firmaran la paz, en 2016. Márquez, uno de los más conocidos exintegrantes del antiguo secretariado de las FARC, fundó la Segunda Marquetalia con Santrich, otro comandante de la extinta guerrilla y quien fue capturado en 2018, acusado de narcotraficar luego de esa firma. Estuvo detenido, Cepeda lo acompañó a su salida de la cárcel, en la que los dos denunciaron que todo se trataba de una trampa, y Santrich desapareció. Solo reapareció, fusil al hombro y con otra docena de hombres en camuflado, en un video en el que Márquez anunciaba su nuevo grupo armado. “Finalmente, hizo la paz total con la que ha estado negociando él como cabeza del Gobierno, que les permitió extenderse por todo el territorio y organizarse en número de hombres, y después matan a Miguel Uribe”, concluyó Valencia.
Cepeda, líder en todas las encuestas, ha sido un defensor visible y constante de la política de paz total, con la que el Gobierno del presidente Gustavo Petro busca negociar de manera simultánea con todos los grupos ilegales del país. Esa política permitió al Gobierno negociar con la Segunda Marquetalia, en un proceso en el que Márquez llegó a tener suspendidas sus órdenes de captura, pero que se ha ido deshaciendo a medida que esa disidencia se divide a su vez en distintos grupos.
La nueva andanada contra Cepeda comenzó con la publicación en Semana del testimonio de Simeone Pérez Marroquín, El Viejo, condenado el viernes anterior a 22 años de prisión por su participación en el crimen. El Viejo confirmó que la Segunda Marquetalia ordenó el asesinato del senador Uribe Turbay, y que el enlace fue Kendry Téllez Álvarez, Yako. Detrás de la banda local que ejecutó el disparo estaba, según el testimonio, una instrucción de alias Zarco Aldinever, hombre de confianza de Márquez.
Fue por ello que Valencia arremetió contra su contrincante. “Los que mataron a Miguel Uribe tienen fotos abrazados con Cepeda”, escribió en X. “Lo mandaron a matar mientras negociaban la paz total con Cepeda”, añadió. Su jefe político, el expresidente Álvaro Uribe, se preguntó dónde estaban los instigadores y cuestionó directamente al presidente Petro y a Cepeda. “¿Dónde está Cepeda, que sacó para que gozaran de impunidad del país para Venezuela a Santrich y a Iván Márquez?”, escribió. El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella fue más allá, como es propio de su ubicación política: pidió el cierre de la justicia transicional pactada con las FARC y, sobre el asesinato de Uribe Turbay, afirmó que “Petro fue el instigador, el generador del odio”.
El senador de izquierda ha respondido a los señalamientos y ha escalado el choque: exigió al expresidente Uribe, con quien se ha trenzado en procesos penales, que presentara ante la justicia las pruebas que respaldaran su acusación. En un evento en Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá, calificó los ataques como propios de “la extrema derecha” e insistió en que hay una persecución contra él y contra Petro. Afirmó que se trata de fuerzas que quieren impedir que el proyecto político que representa se mantenga en la Presidencia.
El martes, la disputa seguía. “Es una infamia acusarnos al presidente Petro y a mí de tener cualquier clase de relación con el asesinato del senador y precandidato Miguel Uribe”, dijo Cepeda al final de la tarde. “Son Iván Ceéda y Gustavo Petro los llamados a responderle políticamente al país por la nefasta paz total y por la muerte de Miguel Uribe”, reiteró, en respuesta, Valencia.
Es una postura coherente con toda una carrera política, en la que mantiene su compromiso con la búsqueda de una paz negociada con grupos armados, y esa convicción no parece haber cambiado con la confesión del Viejo. “Soy de la escuela de que en la paz nunca se fracasa”, decía el jueves pasado a EL PAÍS.
Esa postura, sin embargo, entra en terreno incómodo en plena campaña. La intención de voto por Cepeda y por los dos candidatos de la derecha —Valencia y De la Espriella— suma porcentajes similares. La violencia y la inseguridad aparecen entre las mayores preocupaciones de los colombianos. Aunque hasta ahora los millones de votantes urbanos han mostrado una relativa impermeabilidad frente a la violencia que crece en regiones más alejadas, la Fiscalía ha señalado que la Segunda Marquetalia buscaba desestabilizar el sistema político. Si ese era el objetivo, el resultado parece haber sido el contrario: la revelación de su responsabilidad en el asesinato de un candidato presidencial se ha convertido en un argumento poderoso para la derecha. El grupo que buscaba debilitarla y asesinó a uno de los presidenciables puede haberla fortalecido.
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