Jan Martínez Ahrens: “La identidad de EL PAÍS se ha mantenido intacta en medio siglo: un periodismo que busca la verdad y el contraste”
El director de El PAÍS participa en una conmemoración de Prisa Media en Bogotá por los 50 años


El PAÍS salió por primera vez a las calles de España el 4 de mayo de 1976. En el medio siglo que ha pasado, dice su director Jan Martínez Ahrens, “se ha mantenido firme en la defensa de la democracia”. Así fue y así sigue siendo, afirma ante un público en Bogotá. Un momento clave en el que se puso a prueba su compromiso democrático ocurrió en 1981, cuenta Martínez Ahrens, cuando hubo un golpe de Estado en España y el diario “salió a la calle defendiendo la constitución democrática”. Y ahora, cuando suben al poder líderes autoritarios y populistas en todo el mundo, la prueba es aún más grande para un medio donde “nosotros defendemos la democracia desde el campo de los valores y el periodismo de calidad”.
Martínez Ahrens habla desde la capital de Colombia, en un evento organizado por Prisa Media -la sociedad editora del diario- para celebrar el aniversario 50 del diario. En palabras de Fernando Carrillo, vicepresidente del Grupo Prisa, EL PAÍS guarda su valor en el hecho de que es “un periódico cuya historia se confunde con la historia de la democracia”, y ahora “la democracia es su herramienta más importante de construcción”. Recordó que el diario cuenta con periodistas distribuidos desde Los Ángeles a Pekín. El director añadió que se trata de “un colectivo intelectual, donde los principios éticos están sólidamente asentados”, un compromiso con “el progreso y la igualdad”. “Este es un acto de reconocimiento al director, porque él es la historia del grupo también”, dice Carrillo.

Más de la mitad de sus lectores en varias ocasiones, cuenta el director, vienen de América, donde el diario tiene seis ediciones repartidas en Estados Unidos, México, Colombia, Chile, Argentina, y una que reúne todas las noticias del continente. Es lo que hace del diario, como dice su nombre, “un periódico global”. Sin ellos, dice Martínez Ahrens, “esta aventura sería imposible”. En Colombia, por ejemplo, donde la edición nació hace casi cuatro año, en época electoral, existe hoy “un proyecto luchador y de éxito que ahora mismo está obteniendo los mejores resultados de todas nuestras ediciones”. Agradeció el apoyo que han dado allí los aliados en W Radio y Caracol, emisoras que recientemente se han fusionado.
“La independencia incomoda, y el buen periodismo, más”, continúa Martínez Ahrens en sus palabra, para conmemorar la reportería de miles de periodistas que han tenido como faro “el rigor y la independencia”. EL PAÍS se ha convertido en el periódico líder en lengua española, y ya no es solo impreso sino que es digital y se produce en una multiplicidad de lenguajes: escrito, en video, en podcast, en redes sociales. “Pero la identidad se ha mantenido intacta: seguimos como el primer día, trabajando por hacer un periodismo honrado, basado en la búsqueda de la verdad y el contraste”.

¿El secreto del éxito? “La clave principal ha sido pensar, no en los interés del poder, ni en la confirmación de nuestros propios prejuicios, sino en los lectores: diversos y plurales”, continúa Martínez Ahrens. “Es tan importante comprender qué esperan los lectores de su periódico como que ellos sepan qué pueden esperar de nosotros. Y también es necesario reconocer errores y explicarlos. La transparencia es fundamental”. En otras palabras, separando la opinión de la información, o contrastando los hechos para que no estén contaminados por ninguna ideología.
En tiempos en los que se dice que los periódicos son noticia del pasado, que el periodismo puede morir en cualquier momento, Martínez Ahrens se mantiene optimista con que EL PAÍS puede ir por 50 años más. “Estoy seguro que cumpliremos otros tantos, aunque hemos de mantenernos alerta, vivimos tiempos difíciles: las corrientes autoritarias avanzan, se debilitan las democracias y las sociedades sufren la embestida de la desinformación, el desencanto y la intolerancia”, anuncia. “Un mundo cada vez más inestable, donde prima la ley del más fuerte, y el riesgo de enfrentamientos armados es perene”. Ante el temor, el periodismo: “contar la verdad, denunciar los abusos, y defender la razón frente a la fuerza bruta”.
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