Petro: “No queremos misiles sobre Caracas, ni sobre ningún país de América”
El presidente de Colombia llama a la unidad de la región como la única fórmula para enfrentar las amenazas globales


Rodeado de media docena jefes de Estado y ante un auditorio que reunió a la mayor concentración de liderazgo político regional de los últimos años, el presidente colombiano Gustavo Petro tomó la palabra este miércoles en Panamá para reivindicar su visión sobre el futuro de América Latina. “No queremos misiles sobre Caracas, ni sobre ningún país de América, ni al norte ni al sur”, sostuvo Petro. El mandatario siguió la línea de sus homólogos, como Luis Inácio Lula da Silva, al reivindicar la integración regional como la única respuesta posible frente a amenazas globales como el narcotráfico, la crisis climática y el riesgo de una escalada bélica.
Petro habló durante más de 30 minutos ante cientos de personas congregadas en el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y que se celebra en Panamá esta semana. El encuentro congregó a siete jefes de Estado de la región –Brasil, Colombia, Panamá, Bolivia, Jamaica, Ecuador y Guatemala– y un presidente electo –Chile– y funcionó como un escenario excepcional para relanzar una discusión largamente postergada sobre la integración continental, en un momento de crisis del orden internacional y tensiones crecientes en el hemisferio.

Durante su intervención, Petro llamó a repensar la integración regional no como una suma de Estados nacionales, sino como una “civilización latinoamericana y caribeña”, capaz de actuar de forma unida frente a la crisis del orden internacional. “Los pueblos han articulado la historia de tal manera que nosotros debemos empezar a vernos a nosotros mismos como una civilización latinoamericana y caribeña, diversa, intensamente distinta, pero articulada”, afirmó.
La intervención del mandatario se produce en una semana clave para la política exterior colombiana, marcada por la inminente reunión con el presidente estadounidense Donald Trump, prevista para el próximo martes 3 de febrero, y por una guerra comercial y un detrorior de las relaciones bilaterales con Ecuador.
El papel de Estados Unidos ha sobrevolado los discursos de todos los mandatarios. También el de Petro, que se prepara para reunirse con Trump en la Casa Blanca después de meses de escalada retórica desmedida y de sanciones contra el colombiano, que vio incluso suspendida su visa. Un día después de haber reactivado su discurso antiimperialista con reivindicaciones frente a Washington, el mandatario de izquierdas insistió en la necesidad de abrir un diálogo estratégico con Estados Unidos, incluso en un escenario de profundas diferencias políticas y culturales. Dijo que promoverá un “pacto por la vida y la libertad en las Américas” y adelantó que llevará ese mensaje al presidente estadounidense. “Haber bombardeado Caracas, la patria del Libertador no lo va a olvidar ninguna generación de jóvenes en ninguna parte de nuestro país ni de América Latina”.

Petro sostuvo que la región atraviesa un momento crítico marcado por la ruptura del orden liberal, el aumento de los conflictos armados y el riesgo de una escalada global que podría desembocar en una nueva guerra mundial. Cuestionó el debilitamiento del multilateralismo y la pérdida de legitimidad de las instituciones creadas tras la Segunda Guerra Mundial, en particular Naciones Unidas, cuya razón de ser —dijo— era impedir genocidios y guerras, algo que hoy “ya no se cumple”.
En clave regional, Petro apeló directamente al presidente ecuatoriano Daniel Noboa, que le observaba desde su asiento, para profundizar la cooperación transfronteriza, especialmente en materia de seguridad. La invitación a dialogar —repetida en otros foros públicamente, pero no respondida— se produce en medio de una escalada de tensiones, originada en los reclamos del gobierno ecuatoriano por una supuesta falta de colaboración militar en la frontera para combatir al crimen organizado. Una crisis que se ha agravado con reacciones de ambos países al imponerse obstáculos en materia arancelaria, comercial y energética. Petro insistió en que cerrar fronteras o actuar de forma unilateral solo fortalece a las economías ilegales y debilita a los Estados.
“¿Nos dejamos despedazar en unidades y fragmentos o nos unimos de verdad?”, se preguntó al cerrar su intervención. Y remarcó que la verdadera riqueza de América Latina no está en los misiles ni en el dinero, sino en la vida, la naturaleza, la diversidad cultural y la posibilidad de ofrecer al mundo una alternativa distinta a la guerra y a la muerte.
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