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Galán y Petro chocan ante el aumento de la tarifa de TransMilenio por la subida del salario mínimo

El presidente amenaza con retirar el financiamiento para una flota de buses eléctricos tras la decisión de la Alcaldía de incrementar el pasaje en 350 pesos

El aumento del 23,8% del salario mínimo en Colombia ha causado un nuevo enfrentamiento entre el presidente Petro y el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán. El Distrito publicó el jueves un borrador de decreto en el que señala que esta medida del Gobierno nacional lo fuerza a incrementar el pasaje del sistema de transporte masivo TransMilenio: de 3.200 pesos a 3.550 pesos (de 84 a 93 centavos de dólar). El argumento es que gran parte de los empleados de la empresa de transportes cobra este ingreso mínimo y que es necesario ajustar la tarifa para pagarles el aumento obligatorio. Es una noticia que cae como balde de agua fría para los cientos de miles de personas que usan el transporte público y temen que el nuevo salario mínimo aumente los costos de vida. A las pocas horas de conocerse el borrador del decreto, Petro reaccionó en X con una amenaza de retirar el financiamiento de una nueva flota de buses eléctricos.

El alcalde Galán tenía previsto un aumento del pasaje desde noviembre, con base en cálculos que tomaban en cuenta un posible incremento del salario mínimo del 11%. Había proyectado que la tarifa tendría que aumentar 250 pesos (de 3.200 a 3.450 pesos) para pagar por estos aumentos a miles de trabajadores beneficiados —conductores, vendedores de tiquetes, vigilantes—. Al igual que a gran parte del país, el aumento del 23,8% tomó por sorpresa a los técnicos del Distrito. Optaron, entonces, por un incremento de 350 pesos. El borrador del decreto justifica que se requieren entre 126.000 y 148.000 millones de pesos (entre 34 y 39 millones de dólares) y que los usuarios solo asumirán una parte de esa carga.

Petro reaccionó en cuestión de horas al borrador del decreto, publicado para comentarios y divulgado por los medios de comunicación. A través de un mensaje en X, señaló que el aumento de la tarifa no es necesario porque su Gobierno financiará una nueva flota de buses eléctricos que reducirá los costos por pasajero. Insinuó entonces que, de mantenerse el aumento de Galán, retirará este financiamiento: “Si la decisión es subir el pasaje, entonces no vale la pena, porque subir pasajes solo disminuye la demanda y sube más el déficit financiero de las troncales de buses”.

El alcalde le respondió que los nuevos vehículos recién llegarán en 2027, y que se pagarán con vigencias futuras que van hasta 2040. “Este año no entrará nada”, remarcó. Asimismo, corrigió una cifra del financiamiento de 1,5 billones de pesos (unos 400 millones de dólares) que dio el presidente y dijo que, en realidad, es de 938.000 millones (250 millones de dólares). Aprovechó esa imprecisión para responderle con sarcasmo al mandatario: “Si lo que usted está anunciando es que disponemos de 562.000 millones más, [entonces] es una gran noticia porque eso nos permite no aumentar la tarifa de Transmilenio este año. (...) Está en sus manos, presidente”.

La pelea política

Más allá de los mensajes de los mandatarios, el aumento de la tarifa del TransMilenio ha dado lugar a una intensa pelea política en X entre sus funcionarios y aliados. No es un debate solo sobre el transporte, sino sobre el incremento del salario mínimo en general, que ha marcado la agenda en los últimos días. El petrismo interpreta la decisión de Galán como una forma de sembrar pánico ante posibles aumentos generalizados del costo de vida y socavar una medida que beneficia a 2,4 millones de empleados que cobran el mínimo. Los opositores al Gobierno ven la decisión de Galán como una primera evidencia del encarecimiento que pronostican y que, enfatizan, afectará especialmente a los trabajadores informales y a la clase media.

El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, ha sido uno de los críticos más duros con Galán. “Alcalde, su decisión de cargar aún más en los bolsillos de los bogotanos la operación de TransMilenio, sabiendo que el salario de los conductores es una variable marginal de la tarifa técnica, es una canallada para atacar el salario mínimo vital decretado por el Gobierno nacional”, escribió en X. La senadora Martha Peralta, por su parte, dijo que el aumento del pasaje es “una retaliación política contra Petro” y que, en esa pelea, Galán perjudica a los trabajadores, los estudiantes y las madres cabeza de hogar. El senador Wilson Arias, en tanto, cuestionó que los costos adicionales no los asuman los operadores privados del TransMilenio: “Su pensamiento es (...) que se sigan privatizando las ganancias y que se socialicen las pérdidas”.

El secretario general de la Alcaldía, Miguel Silva, lideró la respuesta del Distrito. “Por desconocimiento o por pura mala fe (electoral), algunos desconocen y subestiman el impacto del aumento del 23% del salario mínimo sobre el costo de vida. La nómina se encarece y los precios suben”, subrayó, al tiempo que señaló que TransMilenio tiene unos 35.000 empleados. La secretaria de Hacienda, Ana María Cadena, le respondió a una concejala que acusaba al Distrito de falta de planeación. “¿Es improvisación subir el pasaje 10,9% en un contexto en el que muchas de las variables que afectan los costos de operación suben mucho más que eso?”, argumentó. Asimismo, resaltó que Galán decidió “no ajustar todo vía tarifa” y buscar los recursos faltantes en otros sitios: “Es un gran esfuerzo para afectar lo menos posible a los ciudadanos”.

El impacto en el bolsillo

Los impactos en la población, de mantenerse el aumento de 350 pesos, serán diferenciados. Darío Hidalgo, profesor de Transporte de la Universidad Javeriana, señala por teléfono que el incremento del auxilio de transporte, que cobran quienes ganan entre uno y dos salarios mínimos, es suficiente para cubrir el aumento del pasaje. “Pasó de 200.000 pesos a 249.095 pesos. Si uno divide ese valor por la nueva tarifa, podemos comprar 70 viajes, mientras que en 2025 podíamos comprar 62″, apunta. “Ellos van a tener una mayor asequibilidad. El problema es para los informales, los estudiantes, o las personas que ganan apenas por encima de dos salarios mínimos y no tienen ese auxilio. La tarifa les va a pegar en el bolsillo”.

El gerente encargado de TransMilenio, Pedro Mauricio Gutiérrez, ha defendido que se mantendrán los apoyos distritales que otorgan pasajes gratuitos a las personas con discapacidad, los adultos mayores y los beneficiarios de los subsidios del Sisbén A y B. La tarifa tampoco cambiará para quienes utilicen la TransMiPass, un paquete mensual de viajes para usuarios frecuentes.

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Sobre la firma

Lucas Reynoso
Es periodista de EL PAÍS en la redacción de Bogotá.
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