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“¡Boicot! ¡No compramos donde no nos respetan!”: Target, el nuevo foco de las protestas contra el ICE tras varios arrestos en sus tiendas

Los grandes almacenes de Minnesota han cambiado de CEO en medio de fuertes presiones en todo el país para que se posicione contra las redadas

Protestas en tienda Target

Son las once de la mañana y si no fuese por los montones de nieve que se acumulan y estrechan las aceras, no parecería que hace ocho grados bajo cero. Pese al frío, hay decenas de personas haciendo algo parecido a una conga. A las puertas de los grandes almacenes Target de Columbia Heights, en Washington, los participantes llevan pancartas, megáfonos, tocan tambores, cantan y bailan mientras marchan en fila, uno detrás de otro, en un círculo sin fin que ocupa toda la acera.

“¡Dilo alto, dilo claro, los inmigrantes son bienvenidos!”, repiten. “¡Dilo una vez, dilo dos veces, no toleraremos al ICE”, corean en inglés mientras alzan carteles con frases como “Boicot a Target” e “ICE fuera de aquí”. Esta vez, la protesta contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas tiene lugar a las afueras de la tienda, pero la semana pasada fue dentro. Entonces, el mismo grupo se dedicó a comprar y a devolver, uno por uno, paquetes de sal. Porque la sal derrite el hielo, “ice”, y porque el ICE es el cuerpo de agentes que están deteniendo a migrantes en todo el país y que arrestó a dos trabajadores dentro de un Target en Minnesota.

Target, una de las mayores cadenas de distribución de Estados Unidos con casi 2.000 establecimientos y más de 400.000 empleados, lleva un año haciendo frente a una campaña de boicot en todo el país por “capitular ante Trump y el movimiento MAGA”, en palabras de sus organizadores. La iniciativa ha provocado caídas en las ventas y llevó a la dimisión de su CEO en agosto. Pero en las últimas semanas dicho movimiento ha tomado un nuevo impulso tras viralizarse varios vídeos de lo sucedido en una tienda de St. Paul, Minnesota, el Estado donde nació la cadena y donde también Renee Good fue matada a tiros por un agente federal tan solo un día antes.

Protesta en Target en contra del ICE en Minneapolis, Minnesota

En las imágenes se aprecia cómo agentes de la Patrulla Fronteriza detienen a dos empleados de Target en el vestíbulo de la tienda después de haber discutido con uno de ellos. Los reducen contra el suelo, los arrestan y los meten en un coche SUV mientras uno de ellos repite “¡Soy un ciudadano estadounidense!”, todo en presencia del ahora exjefe del cuerpo policial Gregory Bovino. Tras comprobar que ambos eran ciudadanos, los pusieron en libertad. En otros vídeos se ve cómo soltaron al menos a uno de ellos en un aparcamiento lejos de la tienda, y se le escucha sollozar y decir que está sangrando. “Me tiraron al puñetero suelo”, cuenta entre lágrimas.

Tras el suceso, el Departamento de Seguridad Nacional publicó en X un vídeo de lo ocurrido y aseguró que el empleado fue arrestado “por agredir a agentes del orden público” y por “impedir el paso a agentes federales”. No obstante, no explicó por qué lo liberaron más tarde.

“La Administración Trump está llevando a cabo una campaña de venganza en Minnesota; se están vengando de sus residentes porque perdió las elecciones de 2020. Las personas negras llevamos mucho tiempo lidiando con esto”, asegura Dante O’Hara, uno de los líderes de la coalición Boicot Target en Washington. O’Hara explica que precisamente por eso comenzó la campaña contra Target hace un año. En enero de 2025, la compañía anunció que daba marcha atrás a sus políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI, por sus siglas en inglés) para intentar “estar más en sintonía con el panorama cambiante externo”.

El principal elemento que había cambiado de ese “panorama” era el presidente de Estados Unidos. Donald Trump volvió a jurar el cargo unos días antes del anuncio de Target, y firmó una serie de órdenes ejecutivas para revocar los programas de diversidad e inclusión del Gobierno. Entonces, decenas de otras empresas hicieron lo mismo que Target, de los grandes almacenes Walmart a Amazon, McDonald’s, Meta, Google y Ford.

Protesta en Target, Minneapolis, Minnesota

Sin embargo, el caso de la cadena de tiendas sentó especialmente mal a muchos porque Target es una de las compañías que más ha presumido de sus valores progresistas a lo largo de los últimos años. La empresa prometió impulsar los negocios de propietarios negros y pertenecientes a minorías (un programa que también retiró hace un año), ha celebrado el mes del orgullo LGTBQ y fue una de las primeras empresas que apoyó el matrimonio homosexual antes de que se legalizase en EE UU. También fue uno de los primeros supermercados en anunciar que permitiría a los trabajadores y clientes trans elegir qué baño usar de acuerdo con su identidad de género.

Las protestas han dejado imágenes que han dado la vuelta al país. Un pastor baptista y afroamericano de Georgia, Jamal Bryant, reunió a decenas de fieles a las puertas de una tienda de Target y pidió llevar a cabo un “ayuno de Target” de 40 días coincidiendo con la Cuaresma. Bryant recorrió televisiones y radios argumentando que la comunidad afroamericana gasta 12 millones al día en Target y que “la diversidad está tan en peligro como la democracia”. En Minneapolis y St. Paul, las llamadas Ciudades Gemelas de Minnesota y actual epicentro de la ofensiva antimigrante de Trump, decenas de personas han protagonizado sentadas dentro de las tiendas y han entonado canciones de protesta, algunas vestidas con disfraces de ranas.

“Queremos que vuelvan a comprometerse con la comunidad negra, que se comprometan a hacer negocios con más emprendedores negros, y queremos que su CEO diga públicamente que el ICE tiene que salir no solo de Minnesota, sino de todas partes”, recalca el líder de las protestas en la capital. El nuevo CEO de la compañía, Michael Fiddelke, asumió el cargo el pasado lunes, justo después de un nuevo fin de semana de manifestaciones ante las tiendas de Target en grandes ciudades como Atlanta, la ciudad de Nueva York, Seattle, Filadelfia y Chicago, entre otras. Los manifestantes amenazan con continuar hasta que la compañía no reconsidere su posición, esperando conseguirlo a través del impacto en sus cuentas.

Según una encuesta publicada el año pasado, un cuarto de los estadounidenses ha dejado de comprar en sus tiendas favoritas por motivos políticos. Otros sondeos han comprobado que el cliente habitual de Target es mayoritariamente progresista, en contraposición con los consumidores de Walmart, más conservadores.

Protestas en Target contra el ICE en Minneapolis, Minnesota

Target ya ha reconocido que el boicot está repercutiendo en sus ventas, que cayeron más de lo esperado durante los tres primeros trimestres de 2025. Los resultados del año completo no se conocerán hasta marzo, pero sus acciones han caído un 17% en el último año. Target suele facturar alrededor de 100.000 millones de dólares al año (alcanzó los 106.600 millones en 2024), y espera que sus nuevas cuentas se vean afectadas por la inflación, los aranceles y el cierre del Gobierno federal del pasado noviembre, el más largo de la historia del país, que retrasó los salarios de cientos de miles de empleados públicos y los cupones de alimentos de los más vulnerables.

“No hay duda de que Target tiene muchos problemas. Estas debilidades han contribuido a la caída de las ventas y la cuota de mercado”, sostiene el analista del sector de la distribución Neil Saunders, quien cree que la compañía “no lo hizo bien” en el terreno de la comunicación y de la gestión de crisis cuando eliminó sus políticas de diversidad. En un intento de calmar las aguas, la semana pasada el nuevo CEO de Target se unió a otros 60 directores ejecutivos de grandes empresas con sede en Minnesota en una carta abierta pidiendo “una desescalada inmediata de las tensiones”. Para muchos, fue una sorpresa porque la mayoría de esas compañías han intentado evitar posicionarse en cualquier tema político desde que Trump regresó al poder, un silencio que ha contrastado con su fuerte respuesta al asesinato del afroamericano George Floyd en 2020 en el mismo Estado, que desencadenó una oleada de decisiones corporativas contra el racismo.

Con todo, para los manifestantes no es suficiente y planean seguir pidiendo evitar comprar en Target mientras los cambios no sean mucho más explícitos y recupere todas sus políticas relacionadas con minorías y migrantes. “No pueden romper sus promesas con la comunidad negra como si nada”, grita una portavoz de las organizaciones convocantes del boicot en Washington. La multitud la arropaba: “No compramos donde no nos respetan. ¿Que no hay diversidad? ¿Que no hay equidad ni inclusión? ¡Pues tampoco habrá dólares!”

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