Una manifestación ante el centro de detención de inmigrantes de Minneapolis abre una jornada de protestas
Los participantes exigían la liberación de 16 activistas detenidos esta semana, cuya identidad, junto a sus retratos, publicó en X la fiscal general de Trump


El ánimo de protesta madrugó este viernes en Minneapolis. La ciudad estrenó una nueva jornada combativa, que estaba previsto que girara en torno a la convocatoria horas después de una manifestación multitudinaria en el centro de la ciudad y de centenares de otras por todo el país, con la concentración de un millar de personas a las 8:00 (hora local, siete más en la España peninsular) en torno a un árbol en un aparcamiento cercano al edificio federal Whipple. Es en ese siniestro lugar en el que la policía migratoria del presidente Donald Trump lleva a las personas, inmigrantes irregulares y ciudadanos estadounidenses por igual, que detienen desde hace dos meses en las calles de esta ciudad demócrata.
Después de los discursos, la multitud caminó a 20 grados bajo cero hacia la puerta del Whipple entre cánticos de “¡Nuestro amor derrite el hielo!” (era un juego de palabras; hielo en inglés es “ice”, que son también las siglas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos, la agencia federal que está llevando a cabo la brutal política migratoria del presidente de Estados). Una vez allí, continuaron las consignas de “ICE fuera” y “Esta es la fuerza de la que es capaz nuestra comunidad”, los gritos de “¡vergüenza!”, dirigidos a los policías que estaban en primera fila y los insultos a la veintena de agentes federales que se fueron acumulando al fondo.
Más o menos media hora después, estos caminaron hacia los manifestantes y comenzaron las advertencias por megáfono de que la concentración debía disolverse y que los que se empeñaran en seguir protestando se exponían a ser detenidos e imputados por un delito de desorden público. Muchos participantes se fueron, mientras la vanguardia de la protesta se puso las máscaras antigás y un grupo encargado de los primeros auxilios repartía mascarillas de usar y tirar entre los peor equipados. Finalmente, llegaron los botes de humo.

Dentro del Whipple, está encerrado un grupo de manifestantes detenidos el martes pasado en una protesta estudiantil, que ya han pasado a conocerse aquí como “los 16 de Minnesota”. Ellos eran el motivo de la convocatoria, después de que la fiscal general Pam Bondi publicara en sus redes sociales sus fotos, acompañadas de sus nombres, sin importarle la presunción de inocencia o colocarles una diana digital.
A esas dependencias también había llegado antes del amanecer, custodiada por los federales, la periodista independiente local Georgia Fort, a la que fueron a busca a su casa. Hace un par de domingos, grabó una protesta en una iglesia de St. Paul, ciudad gemela de Minneapolis. La acusan de impedir un acto religioso. Ella, como el ex locutor de la CNN Don Lemon, arrestado el jueves en Los Ángeles, defiende que estaba informando, y que la ampara la Primera Enmienda.
A mediodía estaba prevista la actuación benéfica del guitarrista Tom Morello, miembro de la banda de rock protesta Rage Against Machine, en First Avenue, sala señera de la ciudad. Las entradas se agotaron rápido para un cartel que completaba el guitarrista de jazz Al Di Meola y un invitado sorpresa. Las apuestas eran este viernes en Minneapolis, dos: ¿sería Eddie Veder, líder de Pearl Jam? ¿O Bruce Springsteen?
El dinero recaudado irá íntegramente para las familias de los dos manifestantes que la policía migratoria de Trump ha matado a tiros en estas calles resistentes desde que empezó la Operación Metro Surge: la poeta Renée Good y el enfermero Alex Pretti. Ambos eran ciudadanos estadounidenses y ambos tenían 37 años.
Springsteen publicó el miércoles la canción Streets of Minneapolis, en honor a ambas víctimas. En la manifestación con la que la ciudad dio la bienvenida a un nuevo día de protestas contra el ICE y la Patrulla Fronteriza, un tipo la reprodujo en bucle con un particular equipo de sonido: su móvil y un megáfono.
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