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Bruce Springsteen lanza ‘Streets of Minneapolis’, un tema en protesta contra ICE, “el ejército privado de Trump”, y “en memoria de Alex Pretti y Renee Good”

El músico ha creado la canción en cuatro días como condena a la brutalidad policial en Minnesota: “Defenderemos esta tierra y al extranjero que se encuentra entre nosotros. Recordaremos los nombres de aquellos que murieron en las calles de Minneapolis”

Bruce Springsteen durante un concierto en junio de 2025 en el estadio de Anoeta, en San Sebastián.

Resulta imposible que los acontecimientos que se suceden en Minneapolis, con escenas de brutalidad policial y detenciones aleatorias, que han dejado ya dos muertes, pasen desapercibidos. Las protestas se hacen sentir, y el mundo de la cultura está alzando la voz para tratar de frenar la sinrazón. El último ha sido el siempre comprometido músico Bruce Springsteen, que este miércoles ha lanzado una canción sobre la ciudad, llamada Streets of Minneapolis (Calles de Minneapolis). En el tema, marcado por su rock habitual, hace referencia a la situación política que vive la ciudad y habla del “ejército privado del rey Trump”, de cómo los agentes del ICE “pisotean nuestros derechos” y de las muertes sucedidas en la ciudad: “En nuestro hogar, mataron y vagaron en el invierno del 26. Defenderemos esta tierra y al extranjero que se encuentra entre nosotros. Recordaremos los nombres de aquellos que murieron en las calles de Minneapolis”.

El músico de 76 años ha colgado el tema, de algo más de cuatro minutos y medio de duración, en su página web, en Spotify, y también en su canal de YouTube, donde ha alcanzado las 100.000 reproducciones en apenas tres horas. Lo ha hecho todo en cuatro días: escribirlo, grabarlo y entregárselo al público. “Escribí esta canción el sábado, la grabé ayer [martes 27 de enero] y la lanzo hoy en respuesta al terror estatal que se está viviendo en la ciudad de Minneapolis”, ha escrito en un mensaje que la acompaña. “Está dedicada al pueblo de Minneapolis, a nuestros inocentes vecinos inmigrantes y en memoria de Alex Pretti y Renee Good”, asegura, en referencia a las dos personas asesinadas a manos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas: Good, una poeta y madre de dos hijos de 37 años, el pasado 7 de enero, y Pretti, un enfermero, también de 37 años, el sábado 24.

El tema arranca hablando del frío del invierno en la avenida Nicollet, una de las arterias principales de la urbe del noreste del país, precisamente donde fue tiroteado hasta la muerte Alex Pretti, y que ahora está tomada por “la lucha entre fuego y hielo”. Además de que la ciudad ha sufrido temperaturas de más de 20 grados bajo cero a causa de la tormenta Fern, que la ha dejado en estado de congelación, Springsteen hace un juego de palabras con las siglas de ICE, que también significa hielo. “El ejército privado del rey Trump del DHS [el departamento de seguridad nacional, por sus siglas en inglés], con armas ceñidas a sus abrigos, llegó a Minneapolis para hacer cumplir la ley, o así cuentan su historia”.

En una especie de cántico, de epopeya, Springsteen continúa explicando cómo, “contra el humo y las balas de goma”, los ciudadanos de Minneapolis “se levantaron en nombre de la justicia, y sus voces resonaron en la noche”. “Y había huellas de sangre donde debería haber habido misericordia, y dos muertos abandonados en las calles cubiertas de nieve: Alex Pretti y Renee Good”. Ahí entra el estribillo: “Oh, Minneapolis nuestra, escucho tu voz cantando a través de la niebla sangrienta. Defenderemos esta tierra y al extranjero que se encuentra entre nosotros. Aquí, en nuestro hogar, mataron y vagaron en el invierno del 26. Recordaremos los nombres de los que murieron en las calles de Minneapolis”.

En el segundo verso, Springsteen vuelve a citar el nombre del presidente, para contar la historia del enfermero Pretti: “Los matones federales de Trump le golpearon en la cara y en el pecho. Entonces oímos los disparos y Alex Pretti yacía en la nieve, muerto”. Y continúa: “Afirmaron que fue en defensa propia, señor. No te fíes de lo que ven tus ojos. Es nuestra sangre y nuestros huesos. Y estos silbatos y teléfonos contra las sucias mentiras de Miller y Noem”, canta, en referencia a Stephen Miller, asesor del presidente y considerado el arquitecto de la guerra de la Administración contra los inmigrantes; y a Kristi Noem, la secretaria de Seguridad Nacional, cuyo nombre está en la picota tras los asesinatos y puede llegar a ser destituida.

Un memorial con fotografías de Renee Nicole Good y de Alex Pretti, en Minneapolis, Minnesota, el 28 de enero.

Ahí, Springsteen vuelve al estribillo, con coros, guitarras y su clásica armónica: “Oh, Minneapolis nuestra, escucho tu voz llorando a través de la sangrienta niebla. Recordaremos los nombres de los que murieron en las calles de Minneapolis”. Y después, en el minuto tres, llega el puente: “Ahora dicen que están aquí para hacer cumplir la ley, pero pisotean nuestros derechos. Si tu piel es negra o morena, amigo mío, puedes ser interrogado o deportado en el acto. Con cánticos de ‘ICE, fuera ya’ el corazón y el alma de nuestra ciudad persisten a través de cristales rotos y lágrimas sangrientas en las calles de Minneapolis”. Y vuelve de nuevo al estribillo, otra vez, con variaciones: “Oh, Minneapolis nuestra, escucho tu voz cantando a través de la niebla sangrienta. Aquí, en nuestro hogar, mataron y vagaron en el invierno del 26. Defenderemos esta tierra y al extranjero que se encuentra entre nosotros. Recordaremos los nombres de aquellos que murieron en las calles de Minneapolis”.

El siempre comprometido Springsteen —quien es buen amigo de Barack Obama, con quien grabó un pódcast e hizo un libro, y que hizo campaña a favor de la rival de Trump, la demócrata Kamala Harris— ha alzado la voz en innumerables ocasiones contra el actual presidente y sus políticas antidemocráticas. De hecho, en su última gira por Europa fue frontalmente explícito a la hora de criticar al presidente de Estados Unidos. Cuando arrancó su tour, en Mánchester (Reino Unido) en mayo, fue claro, incluso antes de empezar a cantar. “Mi hogar, el Estados Unidos que amo, el Estados Unidos sobre el que he escrito y que ha sido un faro de esperanza y libertad durante 250 años, está actualmente en manos de una administración corrupta, incompetente y traidora”, dijo ante el público, para seguir: “Esta noche pedimos a todos los que creen en la democracia y en lo mejor de nuestra experiencia estadounidense, que se levanten con nosotros, alcen sus voces contra el autoritarismo y dejen que suene la libertad”.

Homenaje a Renee Good en Minneapolis, el 8 de enero de 2026

Trump no tardó en responder al Boss, afirmando que estaba “sobrevalorado” y que era “tonto como una piedra” en su red social, Truth Social. “Nunca me gustó, nunca me gustó su música ni su política de izquierda radical y, lo que es más importante, no es un tipo con talento. Solo un imbécil prepotente y desagradable que apoyó fervientemente al corrupto Joe Biden, un idiota mentalmente incompetente y nuestro PEOR presidente de la historia, que estuvo a punto de destruir nuestro país”, escribía un par de días después del concierto de Mánchester, para seguir en su habitual tono de amenaza: “Este rockero reseco como una pasa (¡tiene la piel toda atrofiada!) debería mantener la boca cerrada hasta que regrese a este país. Eso es lo normal. Entonces veremos qué tal le va”.

Pero Springsteen no ha callado, ni pretende hacerlo, como demuestra este último tema. Más de 30 años después de su célebre tema Streets of Philadelphia (Calles de Filadelfia), parte de la banda sonora de la película Filadelfia y con el que ganó el Oscar por dar voz a la realidad de una ciudad golpeada por el sida y la marginación, ahora pone música y muestra ante el mundo las calles de la ciudad epicentro del dolor en Estados Unidos.

Streets of Minneapolis (Calles de Minneapolis)

Bruce Springsteen


A través del hielo y el frío del invierno,

por la avenida Nicollet,

una ciudad en llamas luchó contra el fuego y el hielo,

bajo las botas de los ocupantes,

el ejército privado del rey Trump, del Departamento de Seguridad Nacional,

con armas ceñidas a sus abrigos,

llegó a Minneapolis para hacer cumplir la ley,

o al menos eso dice su versión.

Contra el humo y las balas de goma,

a la luz del amanecer,

los ciudadanos se levantaron en nombre de la justicia,

y sus voces resonaron en la noche.

Y había huellas de sangre

Donde debería haber habido misericordia

Y dos muertos abandonados en las calles cubiertas de nieve

Alex Pretti y Renee Good

Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz

Cantando a través de la niebla sangrienta

Defenderemos esta tierra

Y al extranjero que se encuentra entre nosotros

Aquí, en nuestro hogar, mataron y vagaron

En el invierno del 26

Recordaremos los nombres de los que murieron

En las calles de Minneapolis.

Los matones federales de Trump le golpearon

En la cara y en el pecho.

Entonces oímos los disparos

Y Alex Pretti yacía en la nieve, muerto.

Afirmaron que fue en defensa propia, señor.

No te fíes de lo que ven tus ojos.

Es nuestra sangre y nuestros huesos.

Y estos silbatos y teléfonos

Contra las sucias mentiras de Miller y Noem.

Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz

Llorando a través de la sangrienta niebla.

Recordaremos los nombres de los que murieron

En las calles de Minneapolis

Ahora dicen que están aquí para hacer cumplir la ley

Pero pisotean nuestros derechos

Si tu piel es negra o morena, amigo mío

Puedes ser interrogado o deportado en el acto

Con cánticos de "ICE, fuera ya"

El corazón y el alma de nuestra ciudad persisten

A través de cristales rotos y lágrimas sangrientas

En las calles de Minneapolis

Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz

Cantando a través de la niebla sangrienta

Aquí, en nuestro hogar, mataron y vagaron

En el invierno del 26

Defenderemos esta tierra

Y al extranjero que se encuentra entre nosotros

Recordaremos los nombres de aquellos que murieron

En las calles de Minneapolis

Recordaremos los nombres de los que murieron

En las calles de Minneapolis.

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