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Alex Pretti, el enfermero “que vivía para ayudar a los demás”

Una ola de indignación se extiende por Estados Unidos, donde no solo los migrantes, sino también los ciudadanos estadounidenses son víctimas de la política migratoria de Trump

Sobre el mediodía del sábado 24 de enero, un hombre blanco, mayor, de barba y cejas encanecidas, grita en medio de lo que parece una nevada, pero que en realidad es una nube de gases lacrimógenos. “Jódanse. Paren. Acaben esto”, vocifera al aire, según imágenes difundidas a través del canal MS Now. El hombre se dirige a los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), la policía migratoria que ha desatado una espiral de violencia en Minnesota. Equipado con un gorro, guantes y una bufanda que le hacen soportar el invierno bajo cero de Minneapolis, camina de un lado a otro, casi enloquecido, y empieza a llorar. Alguien le pregunta: “¿Está bien usted?” El hombre responde: “Estoy bien, tengo 70 años y estoy fucking molesto”. Un rato antes los agentes armados habían matado a disparos a un ciudadano estadounidense, que trabajaba como enfermero en una unidad de cuidados intensivos, y que grababa con su teléfono las protestas contra los abusos del ICE cuando fue asaltado por los agentes. Mientras el hombre mayor gritaba a la policía migratoria, aún se desconocía la identidad de la víctima, que va camino de convertirse en un símbolo de la lucha contra la represión policial en el país.

“Estamos destrozados y enfadados”, aseguraron en la tarde, a través de un comunicado, los padres de Alex Jeffrey Pretti, la persona asesinada por la policía migratoria. “Alex era una persona de buen corazón, que cuidaba profundamente de su familia, de sus amigos y de los veteranos de la UCI del hospital de Minneapolis. Alex quería hacer un mundo mejor. Desgraciadamente, él no podrá estar con nosotros para ver su impacto”, dijeron los padres de la víctima.

“No suelo usar la palabra héroe a la ligera”, dice el padre, “pero su último pensamiento y su último acto fue proteger a una mujer. Las mentiras vertidas por la Administración sobre nuestro hijo son censurables y desagradables. Alex claramente no sostenía una pistola cuando fue atacado y asesinado cobardemente por los matones de Trump. Él tenía su teléfono en mano derecha y su mano izquierda estaba vacía sobre su cabeza mientras intentaba proteger a la mujer que había sido empujada por el ICE, todo mientras les lanzaban gases lacrimógenos en la cara”.

Los colegas de Alex Jeffrey Pretti hicieron saber al mundo cómo era él: un atleta y enfermero de la unidad de cuidados intensivos, donde atendía a veteranos gravemente enfermos. Tenía 37 años, la misma edad de Renee Good, la mujer y madre que hace exactamente 17 días también perdió la vida por los disparos de otro agente del ICE, haciendo lo mismo que hacía Pretti: vigilar, protestar y defender a sus vecinos migrantes, ahora que Minnesota se ha vuelto la capital de la cruzada migratoria orquestada por la Casa Blanca.

Dimitri Drekonja, un doctor e investigador, especialista en enfermedades infecciosas, quien trabaja en el Hospital de Veteranos de Minneapolis, fue colega de Pretti en esa institución médica. “Lo contratamos para reclutar participantes para nuestro ensayo clínico. Se convirtió en enfermero de la UCI; me encantaba trabajar con él”, contó este sábado en la red social Bluesky, visiblemente afectado por ver a un compañero en el centro de los titulares necrológicos de todo un país.

Pretti era, dice, “una persona buena y amable, que vivía para ayudar a los demás”. Solían planear viajes a la montaña que finalmente concretaron. “Eso ya nunca sucederá”, escribió Drekonja, con pesar. También dijo, con furia: “Esos desgraciados lo asesinaron”.

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El comienzo de la disputa entre Alex Pretti y los agentes del ICE
Captura del video previo al asesinato de Alex Pretti, esta mañana en Minneapolis.

Otro testigo del fatal tiroteo contó que a primera hora de la mañana varios ciudadanos comenzaron a concentrarse cerca de una patrulla del ICE. “Estaban tratando de llamar la atención de los agentes, y lo lograron”, pero los oficiales reaccionaron empujandólos, usando “la fuerza física”, explicó este hombre al canal CNN. “Mientras los agentes usaban la fuerza física con una mujer en particular, ella intentó agarrarse de alguien. Y resultó ser esta persona a la que le dispararon”, relató emocionado. “Lo vi tratando de empujarla hacia la acera (para ponerla a salvo). Pero cuando hizo eso, todos los oficiales se fijaron en él, porque él era el que estaba alejando a la mujer, y todo se intensificó muy rápido”.

Cuando los residentes de Minneapolis estaban aún procesando una muerte como la de Renee Good, que estremeció al país y desató una ola de indignación y protestas, ICE suma una nueva víctima en medio de la embestida que tiene lugar en el Estado hace varias semanas. Durante la Operación Metro Surge, que primero empezó en las Ciudades Gemelas (Minneapolis y Saint Paul), más de 1000 migrantes han sido detenidos. Entre ellos, varios menores. Es el caso del niño de cinco años, Liam Conejo, que el pasado miércoles fue detenido junto a su padre, un refugiado de origen ecuatoriano, cerca de la puerta de su casa.

A medida que la noticia del asesinato de otro ciudadano se ha ido extendiendo por la ciudad, el video que muestra la muerte de Pretti, tras ser acosado y golpeado por media docena de agentes de la policía migratoria, se ha viralizado. “Es tan importante ver todos los videos disponibles antes de emitir un juicio”, alertó en redes sociales la destacada exfiscal federal estadounidense, Joyce White Vance. Las imágenes contradicen la versión del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y de la Casa Blanca, que asegura que el individuo empuñaba una pistola con dos cargadores.

En un video, colgado en la red social X, grabado desde detrás del cristal de un establecimiento en la acera de enfrente donde sucedió el incidente, se ve a casi una decena de agentes enmascarados abordando a Pretti, que trataba de defender a una manifestante. Los agentes lo golpean y lo tiran al suelo. La escena es dura, pero empeora. La voz de quien graba el video dice de momento: “¡Oh, mierda, ¿qué coño pasa?!” Es el instante en que se oyen los disparos. Algunos cuentan cinco, otros aseguran que fueron casi una decena.

Según la versión oficial de Seguridad Nacional difundida en X, sobre las 9:05 a. m. (hora central) sus agentes llevaban a cabo una operación en búsqueda de un inmigrante indocumentado y acusado de “agresión violenta”. Luego, aseguran, “un individuo se acercó a agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos con una pistola semiautomática de 9 mm”, de la que el Departamento compartió una imagen. “Los agentes intentaron desarmar al sospechoso, pero este se resistió violentamente”, dijeron. Hablaban de Pretti, quien en el video aparece sosteniendo su teléfono en todo momento hasta que es asaltado por el ICE.

Mientras la versión oficial señala que Pretti —quien no tenía antecedentes penales y, presuntamente, contaba un permiso válido para portar un arma de fuego, lo cual está amparado por la ley de Minnesota— se encontraba armado, varias verificaciones realizadas al video indican que se trata de una afirmación falsa, y que por el contrario, la víctima solo tenía un teléfono en la mano. Según el DHS, el agente disparó al temer “por su vida y la de sus compañeros”. Aunque los paramédicos presentes en el lugar brindaron atención médica “de inmediato al sujeto”, fue declarado muerto en el lugar de los hechos.

Testigos presenciales dijeron al medio The Intercept que Pretti era un “observador”, parte de un grupo de respuesta rápida que trabajaba con el fin de avisar a los vecinos en riesgo de la presencia de ICE en la zona. Pretti no era el objetivo de los agentes de ICE, que normalmente buscan a migrantes indocumentados, pero terminó siéndolo en la medida en que intentó proteger a los vulnerables.

La última muerte a manos de ICE aviva repudio y la indignación popular que está a la orden del día en Estados Unidos. “Una maldita ejecución por resistirse al arresto”, dijo un usuario de Reddit, la plataforma donde la gente no deja de comentar, hablar y diseccionar lo ocurrido. “Había media docena de agentes, nadie corría peligro real, pero aun así tuvieron que aplicar la pena de muerte en el acto. Absolutamente repugnante”. Un segundo usuario dijo: “Siete personas lo estaban sujetando, lo tenían inmovilizado, y aun así disparó más de cinco veces. Que alguien me explique eso. Eso es un maldito asesinato”. Otro se apresuró a preguntar: “¿Cuántos asesinatos harán falta para que nuestros representantes electos hagan algo de una maldita vez?”

El gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, comunicó en redes sociales que había hablado con la Casa Blanca sobre el incidente, y aseguró que Donald Trump “debe poner fin a esta operación”. “Minnesota está harta”, sostuvo. No obstante, Trump insiste en llamar “patriotas” a sus agentes y acusó a Walz de “incitar a la insurrección”. Esa ha sido la narrativa todas estas semanas: mientras miles de estadounidenses salen a las calles a protestar por la presencia desmedida de los agentes de ICE, el gobierno acaba de aprobar un proyecto de ley para asignar 64.400 millones de dólares al DHS, de los que unos 10.000 millones serían destinados a ICE.

El fortalecimiento de la agencia, que ha cobrado mucha más presencia en las ciudades del país durante el último año, es un asunto del que alertan los activistas, quienes insisten en que lo que acaba de suceder en Minneapolis es realmente un problema nacional. “Puede repetirse en cualquier otra ciudad”, dijo a EL PAÍS María Asunción Bilbao, coordinadora de campaña del American Friends Service Committee de Florida. “Por eso todo el país debe estar alerta. Cuando una agencia federal puede usar la fuerza letal contra ciudadanos estadounidenses, queda claro que no se trata solo de un tema migratorio, sino de una amenaza a los derechos civiles de todos. ICE no puede seguir siendo financiado”.

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