Cuba recupera con lentitud la electricidad un día después del colapso de su sistema energético
La corriente se restablece con cuentagotas en un país golpeado por una crisis crónica, el bloqueo petrolero y bajo la sombra amenazante de Trump

Cuba sigue sin ver la luz. La isla aún no se recupera del enésimo colapso total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) del lunes. El Gobierno de la isla ha tratado de lanzar, como en los otros cinco apagones generales del pasado año y medio, mensajes de tranquilidad con épica revolucionaria. Pero la realidad es que gran parte del país sigue apagado, con una economía extremadamente débil, bajo la sombra amenazante de Donald Trump y con una sociedad al límite.
El Ministerio de Energía y Minas aún no ha podido descifrar, un día después, cuál ha sido la causa de la “desconexión total” del SEN. Por otro lado, las actualizaciones en la prensa estatal han revelado que el proceso, es mucho más lento de lo que le gustaría al Ejecutivo. El sistema eléctrico cubano está estructurado como una red de islas de generación que están conectadas entre sí. Es por esa misma razón que reiniciarlo desde cero es complejo. Normalmente, la recuperación total suele tardar días.
En su última actualización, el martes por la mañana, el Gobierno insular señaló que solo tres de las 16 unidades termoeléctricas —que proveen un 40% del suministro— se encuentran en funcionamiento. De acuerdo con Lázaro Guerra, director de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas, y que en los últimos años se ha convertido en una suerte de pararrayos o dador de malas noticias, esa terna aporta unos 685 megavatios (MW). Eso, para un país cuya demanda promedio se suele ubicar por encima de los 3.000 MW. En La Habana, el 45% de los clientes contaba con servicio.
Está por verse si este nuevo colapso está ligado al bloqueo petrolero de Washington. La realidad es que los apagones generales se han convertido en la norma en Cuba, incluso antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca. En parte por la obsolescencia de las centrales termoeléctricas soviéticas de la isla, la columna vertebral del SEN. Para echarlas a andar, La Habana necesita petróleo. Y para eso ha dependido históricamente de un tercer país que se lo venda a precios subvencionados.
Durante la Guerra Fría, el proveedor era la Unión Soviética. Tras el colapso soviético, la Venezuela chavista se convirtió en el nuevo mecenas. Hasta que sucedió la captura de Nicolás Maduro. Por otro lado, México aportó los vacíos que dejó Caracas en los últimos años. El país sudamericano pasó de entregar más de 100.000 barriles diarios en sus años de esplendor a poco menos de 30.000 antes de los ataques estadounidenses del 3 de enero.
En su intervención televisada del martes —la televisión estatal transmite aunque el país esté apagado— Guerra aseguró que el SEN ya está conectado desde el extremo occidental, en Pinar del Río, hasta la provincia oriental de Holguín. Eso no quiere decir, sin embargo, que esos 890 kilómetros de línea aporten corriente, sino que ya no son islas generadoras. Estas actualizaciones vienen acompañadas de discursos de heroísmo. “Nuestros trabajadores crecen en medio de las más difíciles condiciones”, remarcó en redes el titular de Energía y Minas, Vicente de la O Levy.
Sin embargo, los mensajes no cuelan en un momento de extrema tensión social. “Dicen que se cayó el SEN. Para mí el SEN siempre está caído. No tenemos agua desde hace días y los niños no pueden ir a la escuela porque no tenemos para darles merienda. Esto está en candela”, cuenta por teléfono Nurbys, una vecina del municipio de Cárdenas, en la provincia occidental de Matanzas. Antes del apagón del lunes, su pequeña casa con techo de aluminio acumulaba 36 horas sin corriente.
Eso no es todo. En la madrugada del martes, el oriente de la isla se sacudió con un seísmo de magnitud 6. Por el momento no trascienden daños importantes por el movimiento. Pero la memoria de los cubanos, sobre todo de los más supersticiosos, vuelve al annus horribilis de 2024. En ese año, los isleños tuvieron que soportar dos huracanes, dos terremotos y tres colapsos totales del sistema eléctrico. Para mayor inri del Gobierno, este 2026 no iba a ser cualquier año. Se trataba del centenario de Fidel Castro. La situación no da pie a las grandes celebraciones que planificó el oficialismo.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.








































